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Economía

El discurso cambiante respecto al Euskera

Carlos Vilches, Sociólogo

A tenor de los datos que vienen publicándose en las últimas fechas, podemos pensar en positivo sobre la evolución del euskera en nuestra Comunidad. Los indicadores nos hablan de un crecimiento sostenido, tanto en lo que respecta a la presencia del euskera en el ámbito de lo cotidiano, como en otras áreas tan fundamentales como la educativa.

Quizá uno de los referentes fundamentales, deba ser la encuesta sociolingüística que en su segunda ola ha presentado la Dirección de Política Lingüística del Gobierno de Navarra. En ella, entre otros múltiples aspectos de interés, se vuelve a estudiar la actitud de la población Navarra con respecto al euskera. El hecho de que sea la segunda ocasión en la que se realiza este estudio, le dota de una dimensión de análisis diacrónico y permite por tanto, ver la evolución de las actitudes.

En el periodo interquinquenal 1991-96, la respuesta favorable a la promoción de la lengua en la totalidad territorial de la Comunidad Foral, ha pasado a elevarse en valores absolutos en quince puntos (de 23% a 38%).

En otro orden de cosas, la población conocedora del euskera aumenta progresivamente. la matriculación en las líneas docentes en euskera, incluida la Universidad Pública con una oferta cuanto menos limitada, es progresiva.

A la luz de los distintos indicadores existentes surge entre los euskaltzales una pregunta: ¿Cómo explicar que este avance de la presencia y normalización del idioma en el plano de lo social, no tenga una correspondencia en el ámbito de lo institucional y en particular en el voto a los partidos abertzales/nacionalistas? No existiendo referentes prospectivos conocidos, se impone una reflexión desde la construcción del discurso y de la observación sociológica.

La primera cuestión a plantear es la existencia de un cierto grado disociativo entre la lengua y la política, hecho que indudablemente lleva al acercamiento al euskera de sectores que antaño permanecían alejados por los prejuicios o desinterés hacia lo político. En esta línea analítica, el discurso de los partidos quedaría distanciado de las demandas y las nuevas actitudes de los ciudadanos; y esta cuestión se manifiesta en otros tantos aspectos que hemos contrastado empíricamente en estudios de carácter socio-político.

 Incluso comienza a articularse una demanda para construir nuevos movimientos sociales, básicamente fundamentados en el estrato popular de la sociedad civil, al margen de los modelos de partido clásico. Se impone pues, una autocrítica que posibilite nuevas actitudes y alocuciones desde lo político a lo social, en una situación de contexto de cambio y complejidad creciente.

No es menos cierto y valga ello de segunda reflexión, que el aumento de la matriculación en las líneas de euskera contiene dos aspectos que deben de ser valorados: de un lado, hay una opción pragmática consensuada (propia de la sociedad de consumo), en el sentido de que un niño o una niña bilingüe tendrá mayores opciones de desarrollo intelectual, de emplearse etc.... que uno monolingüe en el futuro. Y segundo, que algunos padres y/o madres acallan su deuda personal y social al no haber aprendido euskera, mediando al menos en el aprendizaje de sus vástagos.

En cualquier caso, estas disociaciones no hacen sino corroborar algo que viene siendo explicado clásicamente por los postulados de la Sociología del Cambio Social. La idea de tres planos desde los que explicar y analizar los cambios históricos en las distintas sociedades: el primer referente es el nivel de la utopía (allá donde las ideas abstractas toman cuerpo de grandes metas grupales); desgraciadamente alejada del acontecer actual.

El plano de lo social donde se gestan los cambios, la potencialidad del ser humano se plasma en sus grupos y en la energía que proyecta. Finalmente cuando el cambio es una realidad en lo social, el plano más conservador, el menos innovador, es decir, el político articula lentamente las nuevas ideas y actitudes que ya conviven en la realidad social.

Desde este esquema, la evolución del euskera, ha pasado de los postulados utópicos a insertarse en un fuerte cambio social, queda por esperar el último paso hasta la implicación final de la esfera de lo político.