
Charlamos con Rafa Larreina
P. ¿La política
vasca es monolítica?
Rafa Larreina. Hay, desde luego, un gran inmovilismo
político en los partidos estatalistas, que han optado por defender su modelo de
estado y su concepción política de lo que debe ser Euskal Herria, obviando el
campo de juego de la democracia. Niegan la palabra a los ciudadanos y ciudadanas
vascas para decidir sobre su futuro, y procuran ganar tiempo para intentar
conseguir, a través del control ideológico de los medios de comunicación y la
inestimable colaboración del rechazo generalizado que provoca la barbarie de la
violencia, ir diluyendo la conciencia nacional vasca que existe en amplios
sectores de nuestra sociedad.
P. ¿Sólo hay inmovilismo en los partidos españolistas?
R.L. No. existe también un gran inmovilismo en los
partidos de ámbito nacional vasco. El PNV se siente cómodo con el actual
status quo y actúa más como un grupo de interés que como un partido
político. Su pacto permanente con el Estado proporciona una situación
hegemónica a su 28% de peso electoral en la CAV, le facilita inusitadas
prebendas en los medios de comunicación públicos y privados de ámbito estatal
y le permite el control social de amplios sectores cuya economía depende de las
administraciones públicas. La consecuencia, es que, a lo hora de actuar en la
escena política, se mueve más por la defensa de los intereses privados de ese
grupo de presión que por el objeto de transformar la sociedad.
Mientras, HB-EH se encuentra aherrojada por la estrategia de la
violencia y por una autosugestión de poseer en exclusiva la patente de la
verdad que es fruto de los restos de ideologías políticas totalitarias en
proceso de fosilización que todavía perviven en ciertos ámbitos del
autodenominado MLNV.
Y, por ir aún más lejos, creo que incluso en EA, desde mi
punto de vista a años luz por delante de los demás en cuanto a audacia
política, podríamos mejorar. Porque aunque somos la voz de la conciencia que
recrimina ese inmovilismo político, en ocasiones, quizás por nuestra propia
dimensión, estamos demasiado pendientes de nuestro entorno político y de
nuestra propia vida interna, en vez de estar más atentos a las necesidades de
la sociedad.
P. ¿Cuáles son las prioridades de EA en el plano
social?
R.L.- Precisamente, una de las preocupaciones de Eusko
Alkartasuna es la consolidación de una sociedad dual en la que se estabilizan
dos grupos de ciudadanos y ciudadanas: los que tienen un empleo estable, un
nivel alto de calidad de vida y posibilidades crecientes de diferentes
alternativas de ocio; y los que no han tenido ni tienen oportunidades de acceder
a un puesto de trabajo, que forman parte de crecientes bolsas de pobreza en
entornos urbanos sin perspectivas de poder desarrollar su vida individual y
familiar conforme a la dignidad de toda persona humana.
Lo más preocupante de esta situación es que la sociedad se
está acostumbrando. Los que gozamos de un privilegio de un puesto de trabajo,
tenemos el peligro de enfrascarnos en nuestras tareas y olvidarnos de esa otra
realidad.
P. ¿Habla usted de un campo abonado para la crispación?
R.L.- Existe crispación porque desde el ámbito de la
política no se resuelven los problemas fundamentales de nuestro País como son
la solvencia y el paro. Y no se resuelven porque se renuncia al ejercicio
democrático de la política. Se plantean los problemas, se suscita el debate
-demasiadas veces, exacerbado- sobre cómo solucionarlos, pero a la hora de la
verdad se bloquea, se impide la resolución que en democracia consiste en votar
y acatar el criterio de la mayoría.
En Euskal Herria, las fuerzas estatalistas y los gurús del
orden establecido recurren sistemáticamente al argumento de que una mayoría
del 52% no es suficiente para tomar ciertas decisiones, dando por válido como
mayoría el 48% minoritario a la hora de tomar esas mismas decisiones. Cuando
esto se produce, y se produce habitualmente en Euskadi, se niega el valor de la
mayoría pacífica y democrática y por tanto hay que hablar de déficit
democrático.
P. Sea más concreto....
R.L.- No hay juego limpio, no hay igualdad de
oportunidades, cuando desde el PSOE de Madrid se desnaturaliza el Estatuto,
desde el PSOE de Bilbao se dice que hay que defender el pseudo estatuto de
Gernika y no se debe ir más allá, y desde el PSOE de Gipuzkoa se defiende la
disposición adicional como vía a la autodeterminación, a la vez que el PSOE
de Álava emprende su particular cruzada contra el euskera.
Si nos referimos al PP, este partido escenifica en los medios de
comunicación que controla, un tan dramático como falso enfrentamiento con el
PNV, mientras se niega a romper el pacto palaciego y de reparto de poder que
mantienen en Madrid.
P. ¿Cuáles son los retos de EA?
R.L- Una vez consolidados, ahora tenemos el reto de
conseguir una organización eficaz, en la que exista asunción de
responsabilidad en los diferentes niveles organizativos y que, por tanto, se dé
cuenta de esa responsabilidad. Y una organización eficaz exige una cierta
disciplina democrática que se plasma en que hay directrices, cumplimientos e
incumplimientos de los que rendir cuentas a las bases. Creo que ha llegado la
hora de hacer realidad este reto.
