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Pactismo versus Independentismo
La primera polémica con Sabino Arana En 1889 iba a surgir la primera divergencia entre Campión y el joven Arana. Los carlistas vizcaínos querían conmemorar el aniversario del juramento en el roble de Guernica de los fueros del Señorío de Vizcaya por Don Carlos, que se había efectuado en la última carlistada, el 3 de Julio de 1975. Para ello se organizaba un certamen literario al que se convocaba a los poetas del País Vasco. El debate surgió entre Antonio Arzac, director de la revista "Euskal-Erria", que representaba el criterio posibilista divergente del más férreo que postulaba Arturo Campión. Este, en carta del 3 de abril de 1889, veía cierto desviacionismo en dicha asistencia, e invitaba a la abstención de los interesados. No dudaba del fuerismo de sus propulsores, pero consideraba que el certamen propiciaba la todavía latente atomización política de Vasconia, ahondando en su enfeudamiento a la "política ultra-ibérica". Arana recoge las dos cartas y a renglón seguido realiza este comentario: El Sr. Campión quiere los Fueros, la autonomía de la región euskeriana dentro de la nacionalidad española, mas los quiere directamente y, en los medios de conseguirlos, excluye toda cooperación de partido político ultra-ibérico. El Sr. Arzac, a su vez, quiere también los Fueros, la autonomía de la región euskeriana dentro de la nacionalidad española, pero en el procedimiento que se ha de seguir para alcanzarlos, no excluye a ninguno de los partidos españoles. Arana desprecia en su posterior análisis ambos criterios regionalistas, elogiando al tradicionalismo vasco, pues este supone la plena independencia del País Vasco y la asunción de sus principios religiosos. El regionalismo no extranjerista "per ser", concluye, mientras que el tradicionalismo lo es "per accidens". En consecuencia, manifiesta que sí podrían haber alegado que Don Carlos "se ha declarado en los últimos tiempos totalmente anti-Tradicionalista, así bajo el aspecto religioso como bajo el político". Pero nada de esto mencionan, dado que su prisma regionalista les conduce a adoptar actitudes contrarias a la tradición vasca, su autogobierno y religiosidad. No deja de ser interesante ver que Arana comunica con el criterio integrista que postulaba el "contagio" de los carlista con el liberalismo y el desviacionismo de su pretendiente. Arana ya había rechazado críticamente las afirmaciones de quienes publican versos euskaros a la regenteen su revista "Euskal-Erria" o colaboran en "La España Regional" u otros órganos que vilipendian al padre Sardá i Salvany. En esta incipiente disconformidad de Campión y Arana, queda reflejada la política aislacionista e independentista de Arana. Campión rechaza toda participación en la política del País por temor a la frustrante bipolarización ideológica de Vasconia, pero no llega a adoptar secesionismo ideológico ni intelectual, pues colabora en revistas de tipo regionalista. Otro aspecto a resaltar es el integrismo político aranista, afín al tradicionalismo nocedeliano, que veremos constantemente en posteriores dirigentes jelkides, y por el que en este momento ha tomado el político navarro una actitud favorable. |