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Independentismo frente a Pactismo en CampiónEl 22 de Diciembre de 1901 aparece una nueva, segunda, divergencia entre Arana y Campión. Siempre es el político bizkaitarra el agresor dialéctico. Campión no parece darse por aludido, despreciando sistemáticamente las acusaciones del contrario. Una crítica política se origina en la simpatía de Campión por un nacionalismo que adoptase una postura más intelectual, más posiblista, no fundamentado en una concepción unívocamente independentista. Arana, con su mordaz ironía característica, dedica a Campión una fábula, Los dos negociantes y el zapatero. Bajo la discusión de un pacífico debate entre dos hombres de negocios, Justino y Generoso, se genera un debate entre las dos acepciones opuestas del nacionalismo. El purismo sabiniano, cristalizado bajo el lema "Jaun-Goikua eta Lági-Zaharra", tiene en Justino a su principal exponente, mientras que Generoso simboliza el nacionalismo autonomista proveniente de la antigua sociedad fuerista "Euskalherria" que acaudillaba Ramón de la Sota y Llano, tan fustigado como Campión por la pluma del de Abando. Nacionalismo moderado, conciliador, pro-catalanista y pactista. Tesis auspiciada por Arturo Campión. En la fábula, un anciano zapatero, don Fausto, envuelto en su cotidiana labor, escucha impertérrito la polémica. Finalmente, opta por intervenir y aconsejar a los dos condiscípulos. Se trata del propio investigador navarro, que otorga la razón al nacionalismo posibilista defendido por Generoso. Explicando los diferentes conceptos, el mediador se ve interrumpido por una anciana, representación de la sabiduría tradicional asumida por la voz del propio Arana Goiri, quien le replica con un vetusto refrán castellano, recriminándole lo inoportuno de su intervención. La fábula, suscrita por Arana bajo el pseudónimo de Eztena, concluye con una alusión ya más punzante con el historiador navarro: Moraleja, dedicada al Sr. Campión. Quien, hallándose muy lejos de ser vasco nacionalista, tiene el poco seso de entrometerse a dirimir contiendas suscitadas entre quienes se precian de serlo y relativas al partido en que militan, expónese a que la vieja Patria le salga al paso diciéndole: "Zapatero a tus zapatos". Pero la crítica que bajo el epígrafe Apuntes vierte el órgano nacionalista "La Patria", aún supera toda divergencia anterior por la dureza de la terminología empleada. Arana acusa a Campión de poseer apellido maketo -extranjero- y narra cronológicamente su trayectoria ideológica de una manera despectiva e hiriente, sin atenerse al contexto de la misma. Tampoco valora ciertos hechos, su maduración ideológica en 1876, la influencia y el sometimiento a la doctrina del Papa, que puedan contrariar su particular visión sobre los que se muestran divergentes de su tesis nacional. Es un texto carente de objetividad, propio de una mentalidad enérgica, defensora unívoca de la verdad. Un párrafo que evidencia una distorsionada imagen de Campión en el aspecto político, presentándonos a un individuo tendente al transfuguismo ideológico y a mudar de disciplina con notable desenfado. Una posición que va a adoptar pioneramente Arana Goiri, tratando de socavar la estructura filológica o literaria del navarro, combatiéndole políticamente, no desde la perspectiva científica. Campión a su vez, cuando, circunstancialmente, se defiende de las acusaciones sabinianas, rebate las opiniones lingüísticas o filológicas de su contrincante. No se deja mediatizar en su reflexión por la dialéctica política reconducida por la descalificación o el grosero epíteto que se estila en las polémicas coetáneas de la época y de la que hacen gala lsus contrincantes más sañudos, ahora Arana, posteriormente Pradera. No podemos descartar el desprecio e ira contenida de Arana al observar que uno de los mas significativos especialistas de la cultura vasca, conocedor y afín a las doctrinas "J.E.L.", mantenía intacta su secular autonomía personal de una estructura partidista, y se negaba a adoptar una política francamente nacionalista, en la cual sí intentaba influir para que adoptase unas aptitudes pragmáticas que se distanciaran del esquema aranista. El texto no es breve pero una lectura del mismo arroja mucha luz, más que comentario alguno, sobre las controversias de Arana y Campión. Ahora es el pseudónimo Baia el que encubre el artículo sabiniano: ¡El, liberal revolucionario en su juventud hasta muy avanzadito en edad!... ¡El, después católico-fuerista!..... ¡El, más luego, diputado elegido por el partido integrista!..... ¡El, más después, prófugo del integrismo, de los mismos que le habían hecho diputado!..... ¡El, otro rato después, reconocedor de la dinastía reinante en España!... ¡El, por último y hace poco, iniciador en Nabarra de una fusión carlo-íntegro-fuereista fracasada!.... |