At 08:27 PM 26/11/98 PST, you wrote:
Enrique:
Para que la gente entienda
por qué las cosas que digo parecen inversas a lo que es considerado
como "la Verdad",siendo que lo que defino como "Verdad", sólo se
entiende dando vuelta lo que está estructurado al revés en
las mentes,he ideado un juego cuyas reglas de funcionamiento están
resumidas en el diskette que le dí.
Se llama "El juego de la Guerra
Cósmica". Su lectura demanda unos veinte minutos, y deja claro todo
lo que mis mensajes por correo electrónico puedan dar idea de que
mis fundamentos son incorrectos. Si después de leer eso insistiera
con que mis fundamentos le siguen pareciendo incorrectos,si un día
yo terminara pensando como usted, y usted luego pasara a pensar como yo,
ya ni sé qué nos diríamos el uno al otro.
Si me equivoco, o si usted es el equivocado, tal vez ni usted ni yo seamos quienes podamos determinarlo: seremos juzgados por la historia; quizá nosotros mismos como "historiadores" en una futura reencarnación, en la cual, quizá a mí me toque divulgar Ami, y a usted ponerse uniforme y desafiar al comando confederado. Pero le aseguro que se la pasa mejor escribiendo para Errepar, que en mis botas; así que si en otra vida deseara cambiar roles a ver qué se siente teniendo en contra la galaxia entera y el 99,92% del mundo, y ser apoyado por un 0,8%, nada más (integrado por no pocos cobardes, curiosos diluibles en el tiempo, y alguno que otro valeroso guerrero que acompañe), sería para usted experiencia como conocimiento (inútil quizás) y para mí un descanso del que podría sacar algún rédito, ya que las editoriales me devuelven los originales sin haberlos leído, así que como escritor que en SADE sólo escucha intenciones, pero no apoyo, tal vez en una vida así se me cumpla el sueño de vivir de lo que escribo, en vez de seguir apilando archivos. También es posible que en una vida futura nazca con el dinero de Fortabat, y con las memorias de mi identidad anterior, en cuyo caso iría a donde hubieran quedado los archivos, publicaría todo y llenaría las librerías de mi pensamiento. Como estaría desparramado por todas partes, parecería más "verdadero": si se vende,"debe ser cierto".
Las estadísticas me marcan que un 10% de los que visitaron mi web, están empezando a pensar que lo que digo es así. Sólo un 5% se toma la molestia de decirme cosas ofensivas o discrepantes. Ignoro qué pasa con el 85% de silenciosos. Pero mi victoria no será cuantitativa: en eso soy un derrotado desde antes de empezar con esto; siempre supe lo pocos que irían a entender lo que digo, menos todavía los que lo aceptaran, y mucho menos los que hagan algo de sus vidas luego de eso.
No sé si leyó a Salvador Freixedo. Le recomendaría "¡Defendámonos de los dioses!". Y si tiene idea de cómo localizarlo, le agradecería me mande la dirección. No quisiera perderme la oportunidad de intercambiar ideas con él antes que se vaya (o que me vaya), porque el año pasado se fue Emile Cioran y me quedé con el deseo; era la persona a la que primero hubiera querido conocer, si hubiera tenido que hacer una lista (bueno, detrás de Pamela Anderson, de Barbara Moore, de Mari Alexandre, etc., etc., etc...) De Cioran le recomiendo "El aciago demiurgo", que debe estar en la biblioteca nacional. Freixedo y Cioran son dos de los "subversivos" que me preceden. Si mis estructuras parecen incorrectas, no lo verían así ellos. Ni otros. No estoy del todo solo con mis estructuras: no son "mías": preexisten a mí, y sobre ellas edifiqué mis argumentos. No considero que las cosas sean ciertas porque las diga yo, sino que elegí decir aquellas cosas que considero ciertas.
Muchos saludos,
Clomro
At 08:30 PM 10/12/98 PST, you wrote:
50 AÑOS DEL DERECHO HUMANO DE LOS GOBERNANTES
A OBLIGAR A SUS PUEBLOS A IR A LA GUERRA
Miles de años de civilización,
para llegar a una declaración de derechos humanos hace apenas cinco
décadas. Siglos y siglos transcurridos sin que los derechos de los
seres humanos fueran considerados un tema necesario de ser tratado internacionalmente
con miras a universalizarlos -globalizarlos se diría ahora- mediante
una declaración firmada por las naciones del planeta. No era necesario:
si los gobiernos oprimían a los pueblos, a sus propios pueblos,
esclavizando gente, mandando a tantos a matar y a morir en guerras, qué
les iba a importar de los derechos humanos de los ciudadanos de otras naciones.
Y cómo esos gobiernos iban a permitirles a otras naciones que vengan
a hablarles de los derechos humanos de toda esa gente por ellos oprimida.
No convenía, claro que no.
Pero pasaron los milenios,
y pasaron los siglos del milenio que está terminando, y pasaron
casi cinco décadas del siglo que se acaba, y poco después
de la Segunda Guerra Mundial, la Declaración Universal de los Derechos
Humanos estaba firmada por las Naciones Unidas. Unidas, bueno, para estos
acuerdos y para algunas otras cosas, pero no para todo, por supuesto; si
verdaderamente hubiera una unión de naciones, se habría buscado
la paz mundial prohibiendo las guerras y se habría declarado en
aquel 10 de diciembre de 1948 que "todo ser humano tiene derecho a negarse
a ser enviado a la guerra por parte del gobierno de su nación",
o algún texto por el estilo. Ante esta curiosa omisión en
la declaración que hoy cumple medio siglo, parecería ser
que todo ser humano carece de derecho a la paz, en tanto sea requerido
para el uso de la fuerza en favor de su nación y en perjuicio de
sus semejantes de otras naciones, a los cuales deberá combatir aunque,
así como él, ellos tampoco deseen hacerlo.
A cincuenta años de
esta sospechosa omisión en la declaración, la guerra sigue
siendo un derecho de los gobernantes y una obligación de los pueblos
a quienes saben perfectamente que les imponen ir a las armas aunque la
mayoría de su gente tienda al pacifismo. Después de todo,
los gobernantes son "humanos", y la declaración universal les reconoce,
tácitamente, este derecho a hacer lo que quieran con los ciudadanos.
Como sucedió durante toda la historia, y como seguirá sucediendo,
porque los gobiernos no representan a los pueblos, sino a un poder que
está por encima de la humanidad, que preexiste a ella, y que la
ha manipulado desde que el mundo es mundo.
COMANDANTE CLOMRO
At 07:52 PM 12/12/98 PST, you wrote:
Enrique:
Gracias por su comentario
sobre el mensaje sobre los derechos humanos y la guerra, y sobre lo que
dice de que lo importante no es hablar de lo de uno.
En realidad, cuando cuento
mi historia de las cosas que me pasaron, es para que la gente sepa cuáles
fueron las situaciones que definieron el estado de conciencia de quien
se manifiesta, qué altibajos uno tuvo ante la experiencia extraterrestre,
qué actitudes ha tenido que tomar... todo lo cual tiene su importancia,
a los efectos de que el conocimiento transmitido incluya una parte humana
que la gente pueda tener en cuenta, pues Clomro, más allá
de lo extraterrestre, es alguien que por estar aquí ha recorrido
un camino antes y después de recibir ese conocimiento, y aunque
haya a quienes ese camino no les importe, para otros quizá permita
comprender mejor el contenido. Si así no fuera, estaría transmitiendo
sólo contenidos, poniéndome afuera de todo, como una incógnita
que no tendrá respuestas, y simplificando mi tarea. Pero sucede
que para muchos, para muchísimos, conocer a fondo a quien transmite
algo define la confiabilidad de lo transmitido, en tanto que una transmisión
anónima puede resultarles sospechosa y no creíble.
Todo lo que hago para que se sepa sobre mí lo suficiente para que haya confiabilidad en lo que transmito, podrá parecerle egocéntrico a esos que me dicen que hablo mucho de mí. Sin embargo, leen "Diario de un Mago" de Paulo Coelho, y no dicen lo mismo de él, cuando cuenta su historia iniciática.
Si tengo una experiencia en cierto modo similar, y ella fundamente mucho de lo que digo, no sé por qué a mí sí se me cuestiona que hable de mis cosas.
De todos modos, comprendo el sentido de su mensaje. Será porque usted no es de esos que necesitan saber quién es y cómo es el que dice algo, para saber si eso es o no cierto.
Pero no es el caso de todos,
y supongo que mi historia seguirá siendo para muchos más
importante que lo que tengo que transmitir, hasta que descubran que eso
que transmito es más importante que yo.
Es algo así como
Juan Gaviota, que no podía convencer a los otros de que eran como
él y que llegarían a igualarlo. Para las otras gaviotas,
el conocimiento del que Juan disponía, no era lo importante, sino
este personaje al que creían especial.
Sólo cuando llegaran
al grado de conciencia tal que se dieran cuenta de que ellos eran como
él, él perdería para ellos esa importancia. Cuando
fui presentado en TV como el extraterrestre, y dije que no era nada que
otros no fueran, sólo que yo lo sé y los demás todavía
no, estaba queriendo significar algo parecido a lo del libro de Bach. Pero
si yo no utilizara esta estrategia sensacionalista de jugar con el misterio
y lo supuestamente especial y distinto que creen que soy, no me habrían
invitado a ningún programa, y lo que estoy transmitiendo, habría
seguido guardado como todos estos años. Si sé que a los canales
les importa el rating que provoca lo curioso, y no el mensaje, les juego
el juego que a mí me permita entrar a los medios.
O sería como ese
tal E.B. que nunca veo que lo inviten a ningún programa, pese al
éxito de sus libros, lo cual me parece una curiosa omisión
por parte de los productores que andan buscando invitados especiales, y
no les interesa Barrios, que trae algo que merece ser divulgado, y veo
que los medios no lo hacen: es siempre Fabio Zerpa, Las Heras, y dos o
tres más, y se acabó.
Clomro, de no ser por el uniforme y el pasamontañas, no hubiera trascendido. Por eso mi estrategia de lo personal, del show, de hablar de lo mío extraterrestre y todo eso, es un mal necesario a los fines de que el mensaje se transmita. Por lo cual usted me verá a veces con mensajes como el último, y a veces con cosas sobre mí; qué va a ser: son los juegos de esta guerra cósmica...
Espero verlo el sabado en
la FICI
Un abrazo,
Clomro
Date: Thu, 28 Oct 1999 00:58:45 -0300
Enrique:
Realmente las expectativas
de encontrar en Internet lo más valioso de todo: ese afecto que
usted dice, no eran parte de mis propósitos cuando ingresé
en esta dimensión del ciberespacio. Sí, en cambio, encontrar
en la gente interés en el tema que yo estaba transmitiendo. Sin
embargo, pude observar cómo lo afectivo surgió imprevistamente
en mí al tratar por e-mail y chat con gente desconocida, y cómo
en los que se comunicaban conmigo eso también les sucedió.
No han faltado enamoramientos como de película, deseos y cosas que
me demostraron que esta es una magnífica vía para la expresión
de los sentimientos y el hallazgo de gente en la misma sintonía.
Al principio tuve discusiones con quienes sostenían que el chat
es la mejor forma de que dos personas se conozcan y se muestren tal como
son, pues para mí nada superaba al contacto personal cara a cara.
Sin embargo, luego comprendí que el chat tiene sus ventajas en lo
que a expresarse abiertamente se refiere. Para quien desee engañar,
es también una herramienta sensacional, pero si el propósito
es decir la verdad de uno mismo, sin exageraciones ni mentiras, alguien
del otro lado podrá percibir lo que estamos transmitiendo y sentir
algo auténtico por nosotros. Los e-mail completan este cuadro de
relación auténtica a distancia.
Pero Internet tiene sus mitos,
y dos años que llevo en esto me han permitido descubrir que las
cosas que se supone que tienen que funcionar aritméticamente, no
funcionan como se creyó. Por ejemplo, que si en un principio
se reciben 10 mensajes por semana, y 100 visitas a la página web
en esa semana, que al mes siguiente la relación será de 20/200,
luego 40/400, y así sucesivamente, por aquello de que la información
circula, uno le recomienda o comenta la página a otros, el e-mail
pasa de uno a otro, y la comunicación se amplifica. Nada más
lejos de la realidad: al cabo de dos años, mi correo está
poco más tranquilo que cuando recién empecé. Y mi
página web mantiene el mismo ritmo de visitas que cuando la registré
en los buscadores hace más de un año. No hay multiplicación
del interés. Y muchos de los entusiastas interrogadores que se la
pasaban queriendo saber cosas, suelen desaparecer por tiempos prolongados
o definitivamente. Encima uno les da listas de gente que está en
lo mismo que ellos, para que se intercomuniquen, y rara vez algunos lo
hacen: pareciera que fueran tan autosuficientes que el intercambio de información
y de puntos de vista con quienes están en lo mismo, no les importara.
Como que el propósito en sus vidas fuera tan individualista que
no pensaran en integrarse en una fuerza mayor constituida por otros con
los cuales establecer una red de gente que co-actúe de alguna manera,
que se solidarice ante cualquier eventualidad, o que represente un principio
virtual de una comunidad real que pueda lograrse.
No puedo decir que no me agradezcan
por lo que he invertido en sangre, sudor y tiempo, porque gente agradecida
he encontrado bastante. Gente que me ha dicho que su vida ha cambiado o
que encontró enstímulo luego de leer lo que publiqué.
Gente que, incluso, está trabajando activísimamente para
ayudarme, para que vaya a su país, para que lo que estoy diciendo
se sepa, se divulgue... en fin, gente que está al final tan sola
como uno, porque en ningún caso se trata de gente que reciba un
apoyo de otros, proporcional al apoyo que me están dando. Eso es
lo que yo más critico: no la ayuda que a mí no me llega,
sino la falta de intervinculación y cooperación de los que
me han escrito ofreciendo ayudarme. Siendo que son ellos y no yo los que
más ayuda necesitan al final, para que no se desanimen y dejen todo
esto, como suele ocurrirles a los desalentados. Yo ya me desalenté
hace bastante, así que no necesito demasiado incentivo ni ayuda:
sigo por mis propios medios, porque tuve la experiencia mística
y cósmica, la que a uno le da motivos más que suficientes
para autoestimularse. Pero la gente suele no ser así, y si uno no
les está mandando mails para tenerlos entusiasmados, suelen dejar
de dar señales de vida (vida = entusiasmo y lucha, en este caso).
Y el problema es que no me corresponde cumplir el papel de hacer que la
gente tenga o mantenga el interés: le corresponde a ella asumir
el protagonismo de interesarse y buscar a otros para hacer algo entre muchos.
Un algo que, si yo estuviera liderando esto, sería una secta. Pero
como me hago a un lado, les escribo lo mínimo posible y los dejo
solos, entonces esta red de gente que pueda armarse, queda fuera del peligro
del sectarismo, de la idolatría sobre mi persona (nunca faltan inventores
de pedestales). Pero tal vez muchos de ellos lo vean de otro modo: me preguntan
"en qué puedo ayudar", poniéndose "a mis órdenes",
y les contesto que en esta lucha somos todos comandantes y que nadie cumple
órdenes de nadie, que cada uno hace lo que le parece. Y así
los dejo, para que hagan lo que les parezca, y la mayoría entonces
no hace nada. Es preferible: no quiero obedientes ejecutores sin autodeterminación,
por eficientes que sean. Para ellos tengo publicada la web "FORROLOGÍA,
Estudio de la problemática de la forrización del hombre contemporáneo"
www.oocities.org/Athens/Thebes/8590/Forrologia.htm
También sucede en este
mundo de Internet, que el ofrecimiento gratuito de información pareciera
no ser valorado, es cierto. Sobre todo por las editoriales, a las cuales
(como doscientas) les ofrecí la publicación gratuita de lo
que publico en mi página, y no hubo una sola respuesta en meses.
Debí haberles pedido medio millón de dólares. Tal
vez algunas se habrían interesado...
La página de venta de
óvulos de modelos recibió millones de visitas en sus primeras
24 horas. Nosotros apenas contamos de a decenas o cientos en el mejor de
los casos. Creo que voy a publicar una página ofreciendo en venta
espermatozoides extraterrestres para mejorar la raza humana. O como Rael
con sus ofertas de clonación, podría ofrecer clones de "Clonro"
por 100.000 dólares.
Mientras tanto, veo el triste
espectáculo del éxito de tales negocios y la intrascendencia
de los combatientes por causas nobles. La falta de comunicación
entre los que estamos en esto y las competencias y rivalidades en el tema
ovni y el espiritualismo. Temas en los cuales la colaboración e
integración debieran ser mayores que en muchos otros ámbitos.
Dan pocas ganas de hacer cosas por Internet, y menos aun de esperarlas
de otros por esta vía.
Sin embargo, lo mío
es básicamente un monólogo. Mi punto de vista sobre lo que
pasa con esto de la falta de respuesta, es que ése no es mi problema.
Que en todo caso no es cuestión de que tengan que comunicarse conmigo,
porque lo dicho, dicho está en mi web, y en general cuando me preguntan
cosas, éstas ya están escritas allí y no las vieron.
Entonces los mando de vuelta a la página, para que no vengan a molestarme
con preguntas que demuestran comodidad intelectual.
Chats, muy poco; cada vez
menos, porque el hallazgo de gente interesante en ellos es sumamente difícil.
Parecen cloacas de la estupidez, donde van a parar los más ineptos,
y alguno que otro náufrago portador de altos valores, que no se
sabe cómo es que anda perdiendo el tiempo en un chat. Y es entonces
cuando se produce el encuentro mágico entre los semejantes.
De todos modos, no me siento
tan solo como para andar de búsqueda por los chats. Para quien esté
solo y desocupado, puede ser, pero tengo mucha tarea y no pretendo que
Internet me absorba demasiado. Es un mundo peligroso y lleno de trampas.
Para los sentimientos, para las expectativas de interés temático
manifiesto y sostenido, creciente y retributivo a lo que uno hace, y para
la columna vertebral y los ojos.
Recuerdo los tiempos de Ami,
los grupitos que se formaban, los afectos que se intercambiaban, y me cuesta
creer que todo eso haya llegado al vacío que usted describe. Antes
uno hubiera buscado por todas partes a ver adónde localizar a Enrique
Barrios, y ahora que se lo puede encontrar vía Internet, usted me
cuenta esto que pasa...
Cada vez creo menos en que
todo vaya a mejorar; todo lo contrario. Demostraciones como éstas
hace que uno espere de la gente cada vez menos. Ponga usted en su página
una sección de contacto entre los que leen sus libros, y vamos a
ver si se comunican entre sí tanto como pueda suponerse al principio:
no hay vocación de integrarse, de relacionarse enriquecedoramente.
Eso es lo peor, y no que no se comuniquen con uno. Lo peor no es que no
nos demuestren interés y afecto por los que estamos divulgando un
mensaje cósmico: lo peor es que no estamos consiguiendo que entre
ellos se interesen en aumentar sus conocimientos e intercambiar sus sentimientos.
Lo peor es, entonces, no lo que nos pasa, sino lo que les pasa. Y lo peor
de lo que les pasa, no es que no podamos hacer nada por ellos, sino que
no pueden hacerlo por ellos mismos.
Por eso en mi mensaje insisto
siempre en que no vengo a cambiar el mundo, ni a salvar nada: sólo
pretendo que la minoría de gente "distinta" que hay entre esa mayoría
adormecida, esté despierta, en guardia y combatiente. Pretendo poco
del mundo, pero creo que no da para mucho más.
Muchos saludos, hasta pronto...
Cl.
Habría que preguntarse
hasta qué punto Enrique Barrios, autor de "Mensaje Acuariano", es
tan "new age" en el fondo, y hasta qué punto es vehículo
intelectual y literario del "Plan Divino". Leyendo "Ami, el niño
de las estrellas", "Ami regresa" y "El maravilloso universo de la magia",
se puede observar que hay un punto en donde su modo de pensar no coincide
con los partidarios del "Plan Divino".
Las diversas líneas
contactistas vinculadas con la Confederación Intergaláctica
y su comandante Ashtar Sheran y demás personajes del escenario cósmico,
aceptan que el mundo marcha hacia el inevitable final catastrófico
de una civilización más. Estar en la "new age" supone aceptar
que el cambio de era vendrá con todas las calamidades que han anticipado
el Apocalipsis bíblico y los mensajeros extraterrestres del siglo
XX.
¿Qué pasaba
por la mente de Enrique Barrios, cuando algo lo llevó a negar que
la transición hacia la Nueva Civilización tenga que ser dolorosa?
¿Por qué sostuvo que se podría llegar al cambio sin
necesidad de un trágico final de esta civilización? Si era
"El Plan" el que había dispuesto ese final, y si mensajeros como
Jesús habían dicho lo que a este mundo le espera, ¿estaba
Enrique Barrios en contra de tal vaticinio, en contra del "Divino" Plan,
en contra de que las cosas tengan que ser "como Dios manda"?
Algo, alguien, alguna fuerza,
ha predestinado al mundo a cumplir cíclicas catástrofes que
han puesto y pondrán fin a sucesivas especies vivientes. Sumisamente,
los "new agers" aceptan que los ciclos se cumplan, y están a la
espera de que las bíblicas escrituras y los mensajes cósmicos
de los comandantes extraterrestres y maestros ascendidos se cumplan con
la destrucción de la humanidad, la evacuación y el repoblamiento
del mundo con los "elegidos". Pero Enrique Barrios ha pretendido engañar
a todos con una fantasía: ese final destructivo no se va a producir.
Entre la "realidad" de la
destrucción y la fantasía de Barrios, gusta más la
esperanza que la condena -como es lógico, incluso a la hora del
marketing- y si bien no hay fundamentación alguna por parte del
escritor para convencer de que el final feliz vaya a ocurrir realmente,
el derecho de fantasear es respetable. Es respetable no estar de acuerdo
con el Plan Divino, con el Apocalipsis bíblico, con el agorero Jesús
y hasta con el mismísimo Dios, sobre todo cuando se trata de un
Dios con un "Plan Divino de Exterminio".
Si algo dentro de este escritor
ha resonado para decirle al mundo que el Plan Divino de Exterminio es una
aberración que no tiene por qué ser aceptada, la cosa puede
verse de dos maneras: o Barrios es un miedoso encaprichado con que el mundo
va a ser lo que nosotros hagamos de él, porque no sabe aceptar el
plan de exterminio masivo, o este escritor es un rebelde a medias que oscila
entre aceptar y cuestionar al Dios que maneja el mundo. Si él cree
que era la voz de Dios la que hablaba por su intermedio cuando él
escribía esos libros, ¿cómo entender a un Dios tan
incoherente como para elaborar un programa evolutivo con cíclicas
catástrofes exterminadoras, a la vez que a un escritor le inspira
oponerse a aceptar que el Apocalipsis se cumpla? ¿Era la voz de
Dios o la voz interior de Barrios contra Dios?
En concepto new age del "Dios
que está en cada uno de nosotros", de la "presencia divina" en el
"Yo Soy", se diría que como partes que somos de Dios, tenemos derecho
a cuestionar a nuestra parte mayor: el Dios trascendente, en el caso de
que sea él quien armó la trama de este mundo. Y si no fue
él, en ejercicio de nuestro derecho de ser rebeldes (ante todo derecho
a la vida), somos quiénes para cuestionar a un Plan Divino (¿Divino?)
que concluye con un triste final de una civilización para luego
establecer otra, en vez de propiciar una transición en paz y armonía.
O se está con el plan
del mundo y su planificador, o se está en contra. O se está
con el "Plan de Evacuación" de Ashtar y su Confederación,
o se está en rebelión contra toda esa trama de formato atractivo
y de contenido sospechoso. Decirle NO al final catastrófico y fantasear
con un final feliz, es decirle NO a la "autoridad cósmica establecida".
Puede ser poco realista, pero trasluce lo que DEBERÍA SER si nos
mentalizáramos todos para que el final doloroso no se produzca.
Lograr entre todos contrarrestar la sentencia que se nos dictó desde
que se planificó el desarrollo y el final de esta humanidad. Y decirle
al Verdugo Cósmico que la ejecución ya no será posible,
porque nos hemos salido del cauce que nos llevaba arrastrados por la corriente
envenenadora de mentes. Decirle que hemos descontaminado nuestras mentes
de los dañinos conceptos que nos mantenían obedientes al
plan. Que hemos ejercido el libre albedrío de una buena vez, ¡carajo!,
por sobre el destino con que se nos programó individual y colectivamente
para caminar hacia el precipicio. Que el mundo ya no le pertenece a la
planificación manipuladora retrógrada, sino a las libertades
humanas que lo han reconquistado para el VERDADERO Plan Evolutivo Universal:
el que jamás usa la destrucción para el paso de una civilización
a otra. El que aquí no se cumplió toda vez que una catástrofe
planetaria arrasó con la vida. Porque, como se deduce de lo dicho
por los mayas según José Argüelles, y por los pleyadianos
contactados con Barbara Marciniak, aquí no hubo Plan Evolutivo,
sino una interferencia antievolutiva, por parte de entidades cósmicas
corruptas. De quién era en realidad el mundo, ya Jesús lo
había dicho, pero no quedó claro al clero... y el pueblo
recibió la versión de que para Cristo el mundo es obra de
Dios; mentira a salvo de la cual estuvieron los gnósticos y luego
los cátaros, que sí habían entendido más claramente
lo que Jesús había querido decir.
Que Jesús haya hablado
del inevitable final doloroso de esta civilización, no tenía
por qué significar su complacencia con el plan que así lo
determinó. Más aun, teniendo en cuenta que para él
este mundo no pertenecía al Padre, el plan elaborado para que la
cosa termine mal, no podía ser obra de Él. Hay versiones
de que Enrique Barrios fue inspirado por Jesús cuando escribió
"Ami", con todo aquello negando lo apocalíptico. Si realmente Jesús
representa a un "Padre Universal" y no a un "Dios" de diluvios, fuegos
y amenazas como Yahvé, probablemente la pluma de Enrique Barrios
lo refleje mejor que la de quienes escribieron el Apocalipsis. Ellos se
vieron "inspirados" a tomar de lo dicho por Jesús, todo lo referente
a lo mal que terminaría todo esto. Si algo de Jesús hay en
el mensaje de Barrios, en todo caso no será la descripción
del cruel destino trazado para el mundo, sino la idea de que no hay por
qué aceptar ese destino: se cumpla o no, hay que estar en contra
y liberarse.
Enrique Barrios tal vez haya
sido un iluminado, sí. Un inspirado por una fuerza que transmitía
la verdad de lo que pasa en este mundo. En apariencia cobarde por negarse
a aceptar el Apocalipsis y fabricar una utopía de final feliz, quizá
haya sido uno de los pocos osados que se opusieron al plan del mundo.
Comandante Clomro
27 de junio de 2000
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