La siguiente nota iba a ser publicada
en mayo de 1998 en un importante medio gráfico argentino, por el
periodista Adrián P., quien nueve años atrás había
conducido el programa radial en el que, por primera vez, habló el
enigmático "extraterrestre" que más adelante se conocería
como Clomro. El artículo no llegó a destino: la noche anterior
a la entrega del material a la redacción, fue atropellado por un
automóvil, falleciendo semanas después. La fatalista "casualidad",
la interferencia de alguna fuerza oscura o la falta de intervención
de alguna fuerza de la Luz, pusieron fuera de combate a quien había
llegado al punto de emprender una decisiva difusión periodística
de este mensaje cósmico, al cual adhería y conocía
a fondo.
ENTREVISTA EXCLUSIVA AL "COMANDANTE EXTRATERRESTRE"
CLOMRO:
"Somos muchos los que vinimos, pero pocos los que
lo decimos"
El Comandante Clomro es, en su aspecto
externo, tan humano como cualquiera. Pero dice que su espíritu es
tan cósmico como el de los seres que andan en naves, y que vino
a ocupar ese cuerpo, en reemplazo de quien lo había ocupado durante
más de veinte años y que desencarnó. Dice que eso
sucedió dentro de un plan cósmico en el que seres de otros
mundos toman cuerpos humanos.
Se presenta vestido de guerrillero,
con pasamontañas y anteojos oscuros. Dice que ése no es el
aspecto de un extraterrestre como le cabe a la mentalidad de la gente,
pero que él no viste ni de "blanco espiritual", ni de "metalizado
espacial", sino que su vestimenta homenajea la lucha de quienes se han
resistido a los poderes políticos que dominan a los pueblos. Porque
dice que los imperialismos mundiales que oprimen a los desposeídos
y utilizan a los ciudadanos explotándolos y alienándolos,
son ramificaciones hacia la Tierra de un "imperialismo cósmico"
que manipula planetas enteros. Que los gobiernos de las naciones son los
instrumentos ejecutores de la manipulación cósmica. Y que
su uniforme guerrillero es símbolo del combate que ha venido a sostener
contra ese poder cósmico.
Sus acciones dentro de esos fines,
llevan años, pero su aparición pública fue reciente:
en un programa de televisión, con motivo de cumplirse los cincuenta
años del fenómeno ovni, el 24 de junio de 1997. La repercusión
trascendió los medios de la Argentina, siendo tema de interés
en países limítrofes, donde hubo comentarios sobre el caso
e invitaciones a Clomro para programas. Sin embargo, él no ha querido
sacar partido de los efectos inmediatos que su aparición produjo,
por lo que evitó circular por todos los canales, como está
sucediendo con los personajes que a diario vemos en pantalla, de programa
en programa. Porque considera que lo suyo no es para el sensacionalismo,
y que es preferible, antes que una escalada intensiva de presentaciones
en los medios, continuar con su "estrategia cósmica de acción
gradual". Por eso aparece en cuentagotas, y esta entrevista exclusiva es
de las pocas que ha venido concediendo.
¿Por qué se decidió a presentarse
públicamente, después de años de trabajo silencioso?
Porque finalizó mi fase preparatoria. Fueron
años de hermetismo sobre mi "identidad cósmica", durante
los cuales fui haciéndome conocido en actividades más terrenales
y cosas de mi "identidad humana". Por eso muchos que escuchan mi voz bajo
el pasamontañas y me reconocen, no pueden creer mi "historia cósmica",
porque me conocían como una persona común. Entonces se ríen
pensando que es otra de mis habituales bromas que me caracterizan, porque
como nunca me la quise dar de "serio", donde pude, puse humor. Y como mucha
gente del tema ovni dice que esto que hago ridiculiza la temática
y le quita seriedad a la actividad, que se las sigan dando de "hombres
serios", como el del cuento de El Principito, que yo seguiré siendo
el mismo bromista, el que se ríe de ciertas historias de "contactados"
idolatrados y de cultos a los seres del espacio, aunque se suponga que
un extraterrestre no debe hacer chistes o reírse a carcajadas de
ciertas tonterías de la gente o de sí mismo. Porque se supone
que un extraterrestre debe ser serio, frío y lógico, más
o menos como el señor Spok, de "Viaje a las estrellas". Y yo no
vine a amoldarme al imaginario colectivo de lo que es el arquetípico
ser de otro mundo, sino a mostrarme como soy en mi dimensión humana.
Con mis emociones y mis excentricidades como la ropa que uso. Como, a pesar
de una mayoría del público que no es capaz de aceptar algo
así, hay mucha gente, que es una minoría, pero que es mucha
al fin, que sí es capaz de comprender esto, hubo un momento en el
que decidí salir a hablarles, a pesar de los otros. Porque a los
otros ya les dediqué bastante tiempo permaneciendo en silencio;
callarme fue subordinarme a ellos, a la incomprensión, a la ignorancia.
Les ha llegado el tiempo a los que han vivido a la espera del mensaje que
he salido a divulgar, y ha finalizado mi silencio que venía postergando
mi aparición pública, ya planeada desde hace diez años.
Que una mayoría se burle o me acuse de farsante, no podrá
evitar que esa minoría de gente con mentalidad abierta reciba lo
que estoy transmitiendo, tan esperado por sus almas.
¿Qué mensaje es ése, por
qué dice que hay quienes vivieron esperándolo?
El problema de mi mensaje es que provoca un instantáneo
rechazo por parte de casi toda la gente, porque atenta contra el sistema.
Contrasta con lo que durante toda la historia de la humanidad fue configurado
en la mentalidad de la gente como verdadero. Sólo una minoría
se ha rebelado contra la historia, contra los dogmas de las religiones
y contra el pensamiento colectivo manipulador. Las personas de esa minoría
saben perfectamente lo que transmito, lo reciben bien y les activan fuerzas
internas para la lucha. Porque se trata de un mensaje revolucionario, acorde
con las expectativas de esa gente, que espera un desenmascaramiento de
la gran farsa instalada en este mundo. Es gente que espera que alguien
venga de otro mundo y diga la verdad de lo que está pasando. Porque
es
gente que sospecha que si tantos extraterrestres han guardado silencio,
sin contactarse abiertamente, y sólo algunos han establecido contactos
aislados, para dar mensajes que, por dudosos y contradictorios, no convencen...
debe haber algo que se le está ocultando a la humanidad. Y ésa
es la gente que me escucha con atención y apertura, porque sabe
que en mis palabras está la denuncia de ese ocultamiento sistemático
de la verdad, que se ha venido ejerciendo por milenios en este mundo.
¿Quién o quiénes ocultaron
qué cosa?
Los mundos habitados no son regidos por el Creador
del Universo en forma directa, sino a través de jerarquías
cósmicas con funciones específicas, unas a nivel galáctico,
otras a nivel estelar, otras a nivel planetario. De modo que si algo falla
aquí abajo, no es culpa del Creador. Y quienes controlan este mundo,
ocultaron que el Creador no es omnipresente, suplantando la verdad con
esta mentira de que "Dios está en todas partes", para que aquí
se crea que todo lo malo que sucede forma parte del plan de Dios, o que
Dios sabe lo que aquí pasa, lo cual es otra mentira: la de la omnisciencia
divina. Porque el egocentrismo humano necesita la idea de un Dios que esté
pendiente de lo que a uno le pasa, segundo a segundo. Como que uno es tan
importante, que Dios en persona está guiando sus pasos. Sin embargo,
es un Dios permisivo que deja dar un mal paso, permitiendo que sea arrojada
una bomba atómica sobre una ciudad, para lo cual fue creada la mentira
del "libre albedrío" del hombre, con el cual queda justificada la
inacción de Dios frente a semejante destructividad. Y los mensajes
extraterrestres que están llegando por múltiples contactados,
coinciden con estas mentiras filosóficas milenarias; nada dicen,
en general, de que éste es un mundo engañado en lo que a
Dios se refiere, y en cuanto al incorrecto funcionamiento de este planeta
dentro del orden universal. Son seres que dicen que este mundo forma parte
del plan del Dios, y lo manchan al Creador con la sangre que dicen que
Él permite que sea derramada. Porque son extraterrestres engañadores
y cómplices del plan manipulador, causantes de guerras, destrucción,
violencia. Son los que controlan la información, los gobiernos y
las religiones desde que el mundo es mundo.
¿Y qué pretenden de nosotros?
Por haberse apartado del Creador, al no poder seguir
en la Luz que Él irradia al Universo, Luz que es energía,
ellos necesitan proveerse de otras fuentes de alimentación energética.
Y las fuentes son otros seres a los que succionan. La oscuridad es como
el negro: absorción de la radiación. Estos seres succionan
energía y no dan la suya, no dan luz. En otros términos:
no aman.
Cuando los habitantes de un mundo son sometidos
a sufrimientos y violencias, liberan una energía que nutre a los
manipuladores de mundos. Las guerras, los estadios de fútbol y las
programaciones fílmicas y televisivas con violencia, son válvulas
de liberación de toda esa carga energética negativa, que
se propaga de persona a persona agigantándose como una bola de nieve,
y que es útil a los succionadores de energía, que necesitan
aumentar con ella su poder.
Entonces no es tan cierto aquello de que por
ser extraterrestres sean mejores o buenos, sino que es como en "La guerra
de las galaxias", donde estaban los buenos y los malos.
Sí, George Lucas transmitió esa idea
en la pantalla, porque él sabía que esta división
existe, y lo que es más, que el control de la galaxia estaba en
manos de "el Imperio", que representaba "el lado oscuro de la Fuerza".
Con lo cual estaba queriendo reflejar lo que verdaderamente está
pasando, es decir, que el orden galáctico está perdido, que
ningún Dios providente tiene todo bajo control, porque impera el
descontrol, y los del lado bueno son apenas focos rebeldes que combaten
por restablecer el gobierno de la Luz.
¿Tan dominado lo tiene todo la negatividad?
Así es: tanto allá arriba como aquí
abajo. Eso de que "el bien siempre triunfa", suena más a consigna
de película de Hollywood, que a lo que sufre la mayor parte de la
humanidad y lo que sucede en el Universo entero. Así que eso del
Paraíso feliz adonde se dice que irán las almas que han pasado
por aquí, habrá de conquistarse no sin cruentas luchas, donde
millones de seres que intentarán rescates de sus hermanos aquí
encarnados como humanos, se expondrán a ser destruidos por el enemigo,
que resistirá, incluso provocando desequilibrios entre los humanos,
induciéndolos a la guerra total. Esto es ya una historia vieja que
se repite de mundo en mundo, y ya entre Marte y Júpiter hubo un
conflicto semejante, quedando el cinturón de asteroides como vestigio
del planeta que allí orbitaba y que fue destruido.
¿Y dónde está el combate
de Clomro, en este plano?
Mi combate está en lo que tengo que decir.
Y por si, cayendo en combate, mi mensaje ya no pudiera ser transmitido,
tomé la precaución de colocarlo en un archivo público,
que puede ser consultado en Internet. Así como, también,
lo tienen ciertas personas en vídeo, audio o papel, y esa gente
lo hará circular. La difusión no pasa necesariamente por
mí: el mensaje está tomando entidad propia para propagarse,
lo cual permite que yo sea prescindible. He comandado la fase de lanzamiento
de esta operación reveladora. De aquí en más, la operación
marchará en multicomandos: todo aquel que se adhiera y la impulse,
lo hará sin líder a quien seguir, sin más comandante
que él mismo para sí mismo y sin más obediencia que
a principios, y no a órdenes.
Es como un plan de comandancia de comandantes.
Así es, porque comandar "comandados" obedientes
y sumisos, es la estrategia cósmica de los múltiples grupos
de contactos extraterrestres; en cambio, comandar una operación
que forme "comandantes de sí mismos", es el sentido de mi comandancia,
para romperle los esquemas al enemigo, liberando en vez de subordinar,
y esclareciendo a los que están confundidos.
Pero su mensaje siembra confusión, eso
es indiscutible.
Bueno, si vamos a tener en cuenta que uno de los
postulados de la "Ley de Murphy" dice que "poniendo absolutamente claras
las cosas la gente quedará confusa", es lógico que, en principio,
haya un período de reacomodamiento mental ante lo que la gente me
escucha decir. Es lógico que haya duda, y eso es útil, porque
permite indagar. El que cree demasiado pronto indaga menos, y eso no sirve.
Hay quienes, al escucharme, sienten o creen que lo que digo es cierto,
se quedan con dos o tres cosas que les dieron la pauta de la veracidad
de mi mensaje, y no van más allá, no se cuestionan ni buscan
en el fondo de todo a ver qué más hay, qué otra información
tengo. Presuponen que lo que sé es lo que saben, y creen que además
de lo que me escucharon decir, todo lo otro debe ser más o menos
lo mismo, y ya está, con eso que supieron les bastó, dan
una vuelta de página, y hoy fue Clomro y mañana será
Ashtar o algún otro. Prefiero los que son más duros de convencer,
que no me rechazan, pero que tampoco me aceptan tan fácil, porque
en eso puede haber ingenuidad, y en este terreno ser ingenuo es un peligro.
En tanto sean abiertos para escuchar y replantearse sus esquemas de pensamiento,
prefiero más a un desconfiado que a un crédulo, porque en
su desconfianza, la persona buscará, indagará, me exigirá
a fondo y terminará por conocerme y tener todos los elementos de
juicio necesarios para que, de aceptarme, sea con fundamento.
¿Entonces prefiere ser puesto en duda?
No es que lo prefiera, pero es lo mejor. Si alguien
viene y me dice que me cree, le digo: por si acaso, mejor lea todo lo que
puse en Internet, y después, si me cree, sabré que es con
fundamento, y no por simple impresión o por mera confianza en mi
honestidad.
¿Y si viene después de eso y le
dice que ha cambiado de opinión, que ya no le cree?
Le diría que no creo en lo que dice.
¿Por qué?
Porque quien lea lo que allí publico, no
tendrá otra posibilidad que la de convencerse definitivamente.
¿Tan contundente es esa información?
Tanto como para derrumbar todo el esquema mental
que se ha implantado en este mundo. Y edificar una visión más
acorde con la realidad del Universo.
¿Sin ninguna prueba?
Las pruebas no son algo que uno deba demostrar,
sino algo que los demás deben saber identificar. Quien no está
preparado, ve pasar las pruebas ante sus ojos sin darse cuenta; quien sepa
identificarlas, no las pedirá, porque sabe que las pruebas no le
deben ser dadas, sino que es él quien debe llegar hasta ellas. Que
es su mente la que debe ascender al plano de la comprobación subjetiva,
y no la prueba la que deba descender al plano de la demostración
objetiva. Quien no haya ingresado al plano de experiencias que le permitan
acceder a la comprobación de mis argumentos, no tendrá prueba
posible. Y me pedirá pruebas, sin darse cuenta de que yo soy la
prueba de lo que digo; la prueba en persona: por algo se me envió...
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