La Verdad os hará Libres...
Periódico Mensual de los Trabajadores del Campo y La Ciudad - Ediciones Anteriores- E-
  Portada
  Editorial
  Política
  Internacional
  Especiales
  Espiritualidad
  Ciencia
   
   
   
  Contácto
  Correo Electrónico
  Idiomas
  Inglés
   
  Ediciones Anteriores
   
Vea nuestros visitantes
   
  Sitios Web
  Ciencia Celeste Alfa y Omega

  Galería de Fotos

  Partido Obrero y Campesino del Perú

  Sitios de Interés
   
   
   


   
   

Edicion No 7 - Mes de Julio del 2000
AUTOR MEXICANO ESCRIBE: COMUNISMO EN LA BIBLIA

El autor mexicano José Porfirio Miranda, escritor de varios libros entra las que destaca: "Hegel tenía razón" y la obra titulada "Comunismo en la Biblia", nos da unos enfoques reveladores de las enseñanzas de Dios para ser aplicados en la tierra.

Transcribimos las partes esenciales de este libro dejando al lector el comentario y las conclusiones.

Haremos dos entregas dejando el capítulo de política de Jesús de Nazaret para el siguiente número del obrero.

EL CRISTIANISMO ES COMUNISMO

La idea de comunismo está en todas sus letras en el Nuevo Testamento, al grado que en estos veinte siglos nadie ha sido capaz de dar una mejor definición de lo que es comunismo de la que Lucas formula en Hechos de los Apóstoles (Hch) 2,44-45; 4,32-35. La misma definición que Marx toma de Louis Blanc, de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades, está inspirada si no directamente copiada de la formulación que Lucas redactó dieciocho siglos antes. No hay demostración más clara del lavado cerebral a que nos tiene sometido el sistema capitalista, que el hecho de que la concepción oficial y divulgada de cristianismo sea anticomunista.

El proyecto comunista está defendido explícitamente en la Biblia como propio y característico del cristianismo, no lo inventaron ni los marxistas, ni los grupos cristianos medievales o modernos.

Cuando la propaganda oficial afirma que la idea comunista no es separable de las ideologías materialistas, está negando hechos tan evidentes e inocultables como la luz del sol: en el primer cristianismo y durante dieciocho siglos existió la idea comunista sin materialismo de ninguna especie. Y hoy mismo ¿qué relación lógica puede señalarse entre: tener todo en común (Hch.2,45) y negar la existencia y eficacia del espíritu?. La verdad es precisamente al revés: que el comunismo no puede realizarse si no reconocemos la infinita respetabilidad de Dios en cada uno de sus prójimos.

EL CRISTIANISMO ORIGINAL

Todos los creyentes a una tenían todo en común, vendían sus posesiones y sus bienes, y lo repartían entre todos de acuerdo a la necesidad de cada uno. (Hch.2,44-45).

De la multitud de creyentes el corazón era uno y el alma era una y ni uno solo decía ser suyo algo de lo que tenía, sino que todas las cosas les eran comunes [...] no había entre ellos pobre alguno, pues cuantos poseían campos o casas las vendían traían el importe de la venta y lo ponían a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno de acuerdo a su necesidad (Hch.4,32.34.35).

La intención normativa de Lucas es patente. No se trata de un género de vida especial que pueda considerarse peculiar de algunos cristianos en contraste con la masa general de los cristianos.

Todos los creyentes, todos los que habían creído en Jesucristo, todos los cristianos, ni uno solo decía ser suyo algo, cuantos poseían campos o casas, cuantos algo tenían. Si querían ser cristianos la condición era comunismo.

Un alegato anticomunista contra los textos citados de Lucas es éste: pero el comunismo de los primeros cristianos fracasó. También el Sermón de la Montaña fracasó, pero ello no le quita el carácter normativo. En la intención clara del relato original el comunismo es obligatorio para los cristianos; eso no se modifica en lo más mínimo por el hecho de que el primer intento comunista fracasara. Lo que nos toca es averiguar porque fracasó y realizar el comunismo sin cometer, el error que hizo que los primeros cristianos fracasaran. Lo del fracaso inicial es puro pretexto, pues es como decirnos que suprimamos el Decálogo porque ha fracasado en la historia. Confunden lo normativo con lo fáctico, pero lo confunden deliberadamente para desatenderse de cualquier enseñanza bíblica que les disguste. Es el anticristianismo que se disfraza de civilización cristiana para rechazar el Evangelio.

EL REINO ES EN LA TIERRA

Compárese Mt.3,2 (ha llegado el Reino de los cielos) por una parte, con Mc.1,15 (ha llegado el Reino de Dios) y Lc.10,9 (ha llegado a vosotros el Reino de Dios).

Los estudiosos coinciden en afirmar que Mateo sistemáticamente sustituye la expresión original Reino de Dios por la expresión original Reino de los Cielos. Y coinciden que la respuesta está, en la costumbre del judaísmo tardío de evitar toda mención explícita del nombre de Dios. Se creía obedecer así al mandato del Decálogo que prohibe tomar el nombre de Dios en vano. Para Mateo como para todos los autores sacros conocidos el Reino es en la tierra. Hablar de un Reino de Dios en otro mundo no solo es fundar una religión nueva sin relación alguna con la enseñanza de Cristo, es afirmar lo contrario a lo que Cristo enseña: Ha llegado a vosotros el Reino y Venga tu Reino. El hecho de que la tradición haya enseñado por siglos que el Reino es en otro mundo, solo demuestra que la tradición traicionó a Jesucristo y fundó una religión completamente distinta.

SOCIEDAD SIN CLASES

A los primeros cristianos les influyó el ejemplo y conducta personal de Jesucristo. Pues Jesús mal que les pese a los conservadores, de hecho fue comunista como puede verse en Juan 12,6; 13,29 y Lc.8,1-3: Judas era el que llevaba la bolsa; por tanto todo lo tenían en común y a cada uno se le daba de acuerdo a su necesidad.

La traición doctrinal de siglos posteriores ha querido interpretar ese comunismo según vimos como un camino de perfección, que no se identifica con el simple hecho de ser cristiano. Pero tal interpretación se estrella sin residuo contra el hecho de que Jesús pone la renuncia a la propiedad como condición para simplemente poder entrar al Reino (Mr.10,21.25). No hay lugar para un tercer camino cuando el dilema es entre entrar al Reino y no entrar al Reino. Enseñó Jesús: Más fácil es el que un camello pase por el ojo de la aguja, a que un rico entre al Reino de Dios (Mr.10,25). Como Jesucristo ya había dicho: Ha llegado el Reino de Dios (Mr.1,15) se trata de quienes pueden y quienes no pueden formar parte del Reino que Jesucristo está fundando sobre la tierra. Y lo que dice Jesucristo es: los ricos no pueden. Para esquivar de alguna manera el conflicto, pero sin traicionar la palabra de Cristo, los primeros misioneros añadieron: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, pues a Dios todo le es posible (Mr.10,27).

Según Mc.10,25 y Lc.6,20.24; lo que dice es que en el Reino no puede haber diferencias sociales. Que el Reino pese a los conservadores es una sociedad sin clases. Y el Reino es en la tierra.

EL PORQUÉ DEL COMUNISMO

Cuando Jesucristo dice dichosos los pobres y Ay de vosotros los ricos, no está entendiendo riqueza en sentido absoluto, o sea no está condenando el hecho físico de tener recursos materiales valiosos; lo que ataca es el hecho de que unos sean pobres y otros sean ricos: condena la riqueza diferenciante o relativa. La condena implacablemente, tan intransigente y sin excepciones, que la teología oficial de occidente está traumada y no se atreve a mirar de hito a hito esa condena, temiendo que todo el sentido de la Biblia depende de ella. Y en efecto la historia entera de occidente ha sido falsificación del cristianismo únicamente por no haberse atrevido a encarar la reprobación inexorable que la Biblia hace de la riqueza diferenciante. Para ser objetivos en la lectura del Evangelio hay que dejar de imaginar a Jesucristo como un tipo dulzón y conciliatorio, Jesús tenía carácter de revolucionario endurecido ya era tiempo que entendiéramos eso. (Mt.23,13.14.15.24.25.27.29; Mr.13,2).

ILEGITEMIDAD DE LA RIQUEZA

Jesucristo condena la riqueza diferenciante. En la parábola del rico y el pobre (Lc.16,19-31) se castiga la riqueza diferenciante en su más pura expresión: no dice porque tú vivías en la abundancia; eso sería riqueza en sentido absoluto; sino que dice porque tú vivías en la abundancia y Lázaro en la miseria. La exégesis oficial no puede con ese mensaje, tampoco se insinúa que el pobre fuese especialmente virtuoso, se le premia por la sencilla razón de ser pobre: Sucedió que murió pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (Lc.16,22).

Jesucristo derribará a los gobernantes de sus tronos y llenó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada (Lc.1,52-53).

Los ricos quedarán pobres y hambrientos. Nadie puede tomar en serio la Biblia, sin concluir que según ella, los ricos por ser ricos, deben ser castigados, porque no hay manera legítima de enriquecerse sino es por medio ilícitos.

ORIGEN ESPURIO DE TODA RIQUEZA

Un hecho masivo que la exégesis no se ha atrevido a mirar de hito a hito es la identidad entre rico e injusto; es tan sobre entendida, que los autores sacros muchas veces ya no necesitan decir los ricos, les basta decir los injustos.

Considérese la condenación de Is.5,8:

Ay de los que amontonáis casa con casa

Y campo a campo juntáis

Hasta ocupar todo el lugar

Y quedaros solo en medio del país

Significa que los ricos tienen cada vez mas propiedades. Según los profetas este hecho no se puede explicar sino porque los ricos explotan y hacen violencia al resto de la población.

En los autores del Antiguo Testamento es cosa perfectamente sabida que nadie puede enriquecerse sin estar calladamente despojando y explotando al resto de la población, ejemplos los tenemos en:

Miq.2,1-2; Jer.5,27-28, Am.5,7.11. Solo a una inmensa labor ideológica y falsificatoria puede deberse que en Occidente se haya sepultado en el olvido una convicción que para la Biblia es tan central y tan evidente.

REPROBACIÓN DE LA GANANCIA

Cuando hoy se rechaza el comunismo se oculta y amordaza cínicamente que la Biblia condena sin excepciones toda ganancia y que la ganancia es la esencia y la viga maestra del capitalismo, que en el momento que se suprimiera desaparecería el capitalismo. Si en éste no se produce para la satisfacción de las necesidades sino para el intercambio, es porque se produce para la ganancia.

Dice Prov.1,19: Esta es la senda de todos los que hacen ganancia: les quitará la vida a los que la cometieron. Prov.15,27: Quién hace ganancia arruina su casa. Advierto que el original dice ganancia y no botín, ni robos de bienes, ni ganancia injusta como tramposamente ponen los traductores de la Biblia y que son defensores del capitalismo.

La condenación bíblica de toda ganancia e rotunda y sin fisuras [Ex.18,21; Is.33,15; 56,11; Jer.22,17; 51,13; Ez.22,13; 22,27]. Con ello decíamos una congruencia deslumbradora. La Biblia no solo reprueba el resultado que es la riqueza sino tematiza también el proceso mediante el cual se llega a ese resultado, y lo reprueba igualmente. La condenación de la riqueza diferenciante es el dato documental bíblico más sólido e inescapable que haya. Por eso Jesús de Nazaret llama al dinero: dinero de iniquidad (Lc.16,9.11).

La Biblia no se contenta con reprobar en general toda ganancia sino desglosa su reprobación. En efecto la ganancia se puede obtener por medio de estos tres canales: el comercio, el préstamo a interés y la actividad productiva misma. Y la Biblia condena la ganancia que se obtiene por cada uno de los tres (Ec.27,1-2; Dt.23,20; Job.24; Stg.5,1-6).

 

Atras
 
 
 

 
 
 
 
 
     
     

Esta Página Web es publicado por el Partido Obrero y Campesino del Perú (P.O.C.P.)