La Verdad os hará Libres...
Periódico Mensual de los Trabajadores del Campo y La Ciudad - Ediciones Anteriores- E-
  Portada
  Editorial
  Política
  Internacional
  Especiales
  Espiritualidad
  Ciencia
   
   
   
  Contácto
  Correo Electrónico
  Idiomas
  Inglés
   
  Ediciones Anteriores
   
Vea nuestros visitantes
   
  Sitios Web
  Ciencia Celeste Alfa y Omega

  Galería de Fotos

  Partido Obrero y Campesino del Perú

  Sitios de Interés
   
   
   


   
   

Edicion No 8 - Mes de Agosto del 2000
Cumplimos con hacer entrega de la segunda parte extractada de la obra Comunismo en la Biblia por José Porfirio Miranda, en lo que se refiere a Política y Violencia en Jesús de Nazaret.

ESCRITOR MEXICANO JOSE PORFIRIO MIRANDA, CONSIDERA QUE BIBLIA TIENE IDEAS DEL COMUNISMO

JESUCRISTO HIZO POLITICA

La afirmación del comunismo y sobre todo de su porque, que es la inmoralidad intrinsica de la riqueza relativa y de la ganancia, está presente en la Biblia, pero de manera tan inocultable e hiriente, que lo único que los defensores del orden capitalista podrían hacer si fuese lógico es relegar la Biblia entre los libros de antigüedades y dejar de considerarla como libro sagrado de carácter normativo. No lo han hecho.

Toda civilización que se respete necesita su libro sagrado. Lo que han hecho por siglos y siglos los ideólogos del capitalismo es aferrarse a tres versículos que (solo si no se les examina) parecen proporcionar una vía de escape y atenerse a ellos como si el resto del Evangelio y de la Biblia entera no existiera. Son (en la lectura oficial): siempre tendréis a los pobres con vosotros, dad al César lo que es del César y mi reino no es de este mundo.

Jesucristo enseñó de un Reino de Dios en la tierra en la que se suprimen las clases sociales (Mc.10, 25; Lc6, 20.24), un Reino de Dios que quiere derribar a los gobernantes de sus tronos y exaltar a los humildes, llenar de bienes a los hambrientos y a los ricos despedirlos sin nada (Lc1, 52-53), no solo implica sino es una transformación política de máxima envergadura. Sostener el apoliciticismo del Evangelio es sostener la no realización del Evangelio.

En el siglo cuarto la iglesia despachó el Reino para otro mundo asegurándoles a los señores de este mundo que podrían estar tranquilos por lo que al Evangelio se refiere. Por miedo a la revolución se sigue enseñando y dogmatizando una concepción del cristianismo que es, desde cualquier punto de vista, inconciliable con los textos.

Decir que Jesucristo no se mete en política, implica que no se ha entendido nada de los profetas y nada de la condenación intransigente de Cristo contra los ricos; es negar los hechos históricos. El hecho histórico mas incontrovertible entre todos los que científicamente constan es que Jesucristo murió crucificado, y que la crucifixión era el género de muerte reservado para los delincuentes políticos. El investigador Johanes Shneider, en el artículo sobre la palabra Staurós (cruz) dice: «En las provincias romanas el castigo de la crucifixión era uno de los más poderosos medios para la conservación del orden y de la seguridad. Los gobernadores hacían sufrir la muerte de la cruz, propia de esclavos, sobre todo a los luchadores libertarios que pretendían independizar a sus pueblos de la autoridad romana.

Por otro lado de las palabras de Jesús sobre su reino, Pilato no podía inferir otra cosa sino que el era rey y que por lo tanto su acción atañía la esfera política. Mateo y Marcos nos informan además, que Jesús fue crucificado entre dos ladrones (Mt.27, 28; Mc15, 27). Ahora bien, esa era la denominación despectiva que las autoridades daban a los rebeldes e insurrectos, como puede verse cotejando: Barrabas era ladrón (Juan 18, 40). Es evidente que nadie crucifica a un maestro que contaba hermosos relatos para inculcar moralidad prudencial.

En Lc13, 31-33, Jesús trata de zorro a Herodes demostrando que usaba un lenguaje de un rebelde y no de un súbdito obediente. Además el se daba cuenta de que su actividad y enseñanza le acarrearían la muerte. El movimiento popular que Jesús suscitara tenía carácter evidentemente revolucionario.

Se necesita profundizar el carácter subversivo del mensaje de Jesús: ¿Cómo podía ser apolítico su mensaje si el Reino de Dios, que es el comunismo, significa que el que reina es Dios y no los hombres?. Lucas resume sobre el reino: derribó a los gobernantes de sus tronos (Lc1, 52); no se trata solo de los gobernantes romanos, sino de cualquier clase de gobernante. No pueden reinar Dios y los hombres al mismo tiempo, eso es lo que enseña la más antigua tradición bíblica. Véase Jueces 8, 22-23.

En donde no hay ricos ni pobres, donde la actividad económica se destina directamente para la satisfacción de las necesidades y no para el intercambio ni las operaciones de compra - venta con ganancia, el gobierno y el estado se vuelve innecesario. Esto no lo inventaron Marx ni Engels, como puede verse en los textos bíblicos citados.

JESUCRISTO Y LA VIOLENCIA

Resulta por lo menos asombroso que las versiones oficiales del cristianismo, a pesar que en los tratados morales mas tradicionales y en las cátedras actuales de teología moral se enseña el derecho de legítima defensa con uso de violencia, solamente a los proletarios agredidos en dimensión genocida les niegan ese derecho. Me refiero a la agresión que hace el sistema capitalista mismo.

En el mundo mueren hoy millones de niños cada año por simple desnutrición. Y muchos más numerosos son los que quedan mentalmente tarados para toda la vida por la misma causa. Y a muchos seres humanos se les reduce la duración de la vida a la mitad por la misma causa.

Ahora bien, no es que con los recursos actualmente existentes en el mundo sea imposible producir alimentos suficientes para todos; técnicamente es del todo posible; lo que pasa es que el capitalismo se ha apoderado de los recursos de la humanidad y produce solo para acrecentar el capital y no para dar a cada uno según su necesidad; materialmente mata de hambre a millones de seres humanos o los deja tarados para toda la vida.

¿No es acaso violencia impedirles de comer?. La agresión genocida ya está dada y es incesante; ¿con qué prodigios de inmoralidad doctrinal se les niega a los agredidos el derecho de legítima defensa?, ¿cómo puede alguien pensar que es menos agresivo reducirle sistemáticamente la vida y la vitalidad a un ser humano que cortársela repentinamente?.

En la Biblia se enseña:

El que derrame sangre de hombre

Por hombre será derramada su sangre

Porque a imagen de Dios hizo al hombre.(Gen.9, 6)

No dice precisamente por mano de la autoridad será derramada su sangre. Dice: por otro hombre. Y en la serie de veces que la legislación mosaica prescribe pena de muerte (por ejemplo: Ex21, 12.15.16.17) se trata de lapidación ejecutada por todo el pueblo (Lev.24, 14.23; 20, 2.27). Eso es violencia y está no solo permitida sino mandada por el único Dios verdadero. La comunidad humana necesita defenderse de sus agresores. Ahora bien el crimen de matar de hambre a millones de seres humanos es inmensamente mayor que los ahí consignados.

Las tergiversaciones del Evangelio sostienen que Jesucristo en uso de su autoridad divina, abrogó el Antiguo Testamento. Con ello se sienten autorizados para dar de baja al Jehová de los Ejércitos que tantas veces se describe a sí mismo arremetiendo con mano alzada y brazo tenso en contra de los opresores (Dt.4, 34; 5, 15; 7, 19; 26, 8; Ex6, 6).

Pero en primer lugar, Jehová sigue siendo, después de todo el único Dios verdadero. En segundo lugar, el hecho es que Jesucristo nunca desaprobó la conducta de su Padre y en tercer lugar según Mc.7, 9-13; Mt.15, 3-9; Jesucristo citó Ex 21, 17: El que maldiga a su padre o a su madre sea muerto irremisiblemente. Y no solamente lo aprobó sino que lo defendió contra las interpretaciones laxas suavizantes de los escribas y fariseos. Este es un hecho bíblico que no se puede tergiversar: Jesucristo aprueba y defiende explícitamente el uso de la violencia.

Es la teología dogmática, no Jesucristo, la que ha decretado por sí y ante sí que lo característico del cristianismo es la no violencia y la justicia no vindicativa. Toda la justicia vindicativa del Antiguo Testamento es aprobada y defendida por Jesucristo en ese pasaje citado de Ex21, 17.

Como las palabras citadas son auténticas de Jesucristo, es evidente que, en su mente, el amar a los enemigos (Mt.5, 44) no está reñido con rechazar al opresor, incluso mediante la violencia; la teología melosa arrebatada el amad a vuestros enemigos descoyuntándolo de todo el Evangelio y no se toma el trabajo de averiguar en que sentido lo entiende Jesucristo. Evidentemente no lo entiende en un sentido en que resulte incompatible con la obligación de rechazar al agresor de la comunidad usando la violencia.

La reacción aduce Mt26, 52: todos los que empuñan espada, a espada morirán, que es el conocido adagio de: el que a hierro mata a hierro muere. Pero deliberadamente olvida Lc22, 36, el que no tenga, venda su túnica y compre espada. Y adrede olvida también Mt10, 34: no vine a traer paz sino la espada. Pasan por alto que el capítulo de Mt23 es una página de violencia verbal como no hay otra en toda la literatura de todos los tiempos. Y sobre todo pasan por alto según Juan 2, 14-22; Mt21, 12-13; Lc19, 45; Jesucristo usó la violencia física para expulsar a los negociantes del templo.

Es criminal defender la represión mediante el procedimiento de citar a los oprimidos aquello de presenta la otra mejilla (Mt5, 39).

Lo que Jesucristo nunca dijo es: si a tu prójimo lo hieren en una mejilla, preséntale la otra mejilla de tu prójimo. Y los proletarios están defendiendo el pan de sus hijos. Por lo demás según Juan 18, 22; Jesucristo no presentó la otra mejilla cuando lo hirieron en la primera sino que protestó con toda fuerza y quien sabe que habría hecho si no hubiere estado maniatado ¿con qué derecho exige la iglesia precisamente a los proletarios una conducta más perfecta que la de Jesucristo?, ¿Dónde está escrito que las palabras de Jesús tienen carácter más normativo que sus obras?.

Que Jesucristo empleó violencia física, es un hecho que no tiene vuelto de hoja: Y habiendo hecho un flagelo de cuerdas expulsó a todos del templo (Juan 2, 15). Lo que realmente dice Juan ahí es: a latigazos los expulsó a todos ¿O piensa la teología blanda que los expulsó a base de exhortaciones?.

Incluso es históricamente seguro que no habría podido expulsar él solo, y ésta es una coyuntura que los evangelistas omiten. Sin duda encabezó a un grupo bien nutrido de sus seguidores en una acción que no puede ser caracterizada sino como asalto al templo ¿Con qué autoridad se les niega en nombre del cristianismo precisamente a los proletarios la legitimidad de un género de acciones que el mismo Jesucristo ejecutó?.

Atras
 
 
 

 
 
 
 
 
     
     

Esta Página Web es publicado por el Partido Obrero y Campesino del Perú (P.O.C.P.)