| Cumplimos
con hacer entrega de la segunda parte
extractada de la obra Comunismo en la
Biblia por José Porfirio Miranda, en lo
que se refiere a Política y Violencia en
Jesús de Nazaret. ESCRITOR
MEXICANO JOSE PORFIRIO MIRANDA, CONSIDERA
QUE BIBLIA TIENE IDEAS DEL COMUNISMO
JESUCRISTO
HIZO POLITICA
La
afirmación del comunismo y sobre todo de
su porque, que es la inmoralidad
intrinsica de la riqueza relativa y de la
ganancia, está presente en la Biblia,
pero de manera tan inocultable e
hiriente, que lo único que los
defensores del orden capitalista podrían
hacer si fuese lógico es relegar la
Biblia entre los libros de antigüedades
y dejar de considerarla como libro
sagrado de carácter normativo. No lo han
hecho.
Toda
civilización que se respete necesita su
libro sagrado. Lo que han hecho por
siglos y siglos los ideólogos del
capitalismo es aferrarse a tres
versículos que (solo si no se les
examina) parecen proporcionar una vía de
escape y atenerse a ellos como si el
resto del Evangelio y de la Biblia entera
no existiera. Son (en la lectura
oficial): siempre tendréis a los pobres
con vosotros, dad al César lo que es del
César y mi reino no es de este mundo.
Jesucristo
enseñó de un Reino de Dios en la tierra
en la que se suprimen las clases sociales
(Mc.10, 25; Lc6, 20.24), un Reino de Dios
que quiere derribar a los gobernantes de
sus tronos y exaltar a los humildes,
llenar de bienes a los hambrientos y a
los ricos despedirlos sin nada (Lc1,
52-53), no solo implica sino es una
transformación política de máxima
envergadura. Sostener el apoliciticismo
del Evangelio es sostener la no
realización del Evangelio.
En el
siglo cuarto la iglesia despachó el
Reino para otro mundo asegurándoles a
los señores de este mundo que podrían
estar tranquilos por lo que al Evangelio
se refiere. Por miedo a la revolución se
sigue enseñando y dogmatizando una
concepción del cristianismo que es,
desde cualquier punto de vista,
inconciliable con los textos.
Decir
que Jesucristo no se mete en política,
implica que no se ha entendido nada de
los profetas y nada de la condenación
intransigente de Cristo contra los ricos;
es negar los hechos históricos. El hecho
histórico mas incontrovertible entre
todos los que científicamente constan es
que Jesucristo murió crucificado, y que
la crucifixión era el género de muerte
reservado para los delincuentes
políticos. El investigador Johanes
Shneider, en el artículo sobre la
palabra Staurós (cruz) dice: «En las
provincias romanas el castigo de la
crucifixión era uno de los más
poderosos medios para la conservación
del orden y de la seguridad. Los
gobernadores hacían sufrir la muerte de
la cruz, propia de esclavos, sobre todo a
los luchadores libertarios que
pretendían independizar a sus pueblos de
la autoridad romana.
Por otro
lado de las palabras de Jesús sobre su
reino, Pilato no podía inferir otra cosa
sino que el era rey y que por lo tanto su
acción atañía la esfera política.
Mateo y Marcos nos informan además, que
Jesús fue crucificado entre dos ladrones
(Mt.27, 28; Mc15, 27). Ahora bien, esa
era la denominación despectiva que las
autoridades daban a los rebeldes e
insurrectos, como puede verse cotejando:
Barrabas era ladrón (Juan 18, 40). Es
evidente que nadie crucifica a un maestro
que contaba hermosos relatos para
inculcar moralidad prudencial.
En Lc13,
31-33, Jesús trata de zorro a Herodes
demostrando que usaba un lenguaje de un
rebelde y no de un súbdito obediente.
Además el se daba cuenta de que su
actividad y enseñanza le acarrearían la
muerte. El movimiento popular que Jesús
suscitara tenía carácter evidentemente
revolucionario.
Se
necesita profundizar el carácter
subversivo del mensaje de Jesús: ¿Cómo
podía ser apolítico su mensaje si el
Reino de Dios, que es el comunismo,
significa que el que reina es Dios y no
los hombres?. Lucas resume sobre el
reino: derribó a los gobernantes de sus
tronos (Lc1, 52); no se trata solo de los
gobernantes romanos, sino de cualquier
clase de gobernante. No pueden reinar
Dios y los hombres al mismo tiempo, eso
es lo que enseña la más antigua
tradición bíblica. Véase Jueces 8,
22-23.
En donde
no hay ricos ni pobres, donde la
actividad económica se destina
directamente para la satisfacción de las
necesidades y no para el intercambio ni
las operaciones de compra - venta con
ganancia, el gobierno y el estado se
vuelve innecesario. Esto no lo inventaron
Marx ni Engels, como puede verse en los
textos bíblicos citados.
JESUCRISTO
Y LA VIOLENCIA
Resulta
por lo menos asombroso que las versiones
oficiales del cristianismo, a pesar que
en los tratados morales mas tradicionales
y en las cátedras actuales de teología
moral se enseña el derecho de legítima
defensa con uso de violencia, solamente a
los proletarios agredidos en dimensión
genocida les niegan ese derecho. Me
refiero a la agresión que hace el
sistema capitalista mismo.
En el
mundo mueren hoy millones de niños cada
año por simple desnutrición. Y muchos
más numerosos son los que quedan
mentalmente tarados para toda la vida por
la misma causa. Y a muchos seres humanos
se les reduce la duración de la vida a
la mitad por la misma causa.
Ahora
bien, no es que con los recursos
actualmente existentes en el mundo sea
imposible producir alimentos suficientes
para todos; técnicamente es del todo
posible; lo que pasa es que el
capitalismo se ha apoderado de los
recursos de la humanidad y produce solo
para acrecentar el capital y no para dar
a cada uno según su necesidad;
materialmente mata de hambre a millones
de seres humanos o los deja tarados para
toda la vida.
¿No es
acaso violencia impedirles de comer?. La
agresión genocida ya está dada y es
incesante; ¿con qué prodigios de
inmoralidad doctrinal se les niega a los
agredidos el derecho de legítima
defensa?, ¿cómo puede alguien pensar
que es menos agresivo reducirle
sistemáticamente la vida y la vitalidad
a un ser humano que cortársela
repentinamente?.
En la
Biblia se enseña:
El
que derrame sangre de hombre
Por
hombre será derramada su sangre
Porque
a imagen de Dios hizo al hombre.(Gen.9,
6)
No dice
precisamente por mano de la autoridad
será derramada su sangre. Dice: por otro
hombre. Y en la serie de veces que la
legislación mosaica prescribe pena de
muerte (por ejemplo: Ex21, 12.15.16.17)
se trata de lapidación ejecutada por
todo el pueblo (Lev.24, 14.23; 20, 2.27).
Eso es violencia y está no solo
permitida sino mandada por el único Dios
verdadero. La comunidad humana necesita
defenderse de sus agresores. Ahora bien
el crimen de matar de hambre a millones
de seres humanos es inmensamente mayor
que los ahí consignados.
Las
tergiversaciones del Evangelio sostienen
que Jesucristo en uso de su autoridad
divina, abrogó el Antiguo Testamento.
Con ello se sienten autorizados para dar
de baja al Jehová de los Ejércitos que
tantas veces se describe a sí mismo
arremetiendo con mano alzada y brazo
tenso en contra de los opresores (Dt.4,
34; 5, 15; 7, 19; 26, 8; Ex6, 6).
Pero en
primer lugar, Jehová sigue siendo,
después de todo el único Dios
verdadero. En segundo lugar, el hecho es
que Jesucristo nunca desaprobó la
conducta de su Padre y en tercer lugar
según Mc.7, 9-13; Mt.15, 3-9; Jesucristo
citó Ex 21, 17: El que maldiga a su
padre o a su madre sea muerto
irremisiblemente. Y no solamente lo
aprobó sino que lo defendió contra las
interpretaciones laxas suavizantes de los
escribas y fariseos. Este es un hecho
bíblico que no se puede tergiversar:
Jesucristo aprueba y defiende
explícitamente el uso de la violencia.
Es la
teología dogmática, no Jesucristo, la
que ha decretado por sí y ante sí que
lo característico del cristianismo es la
no violencia y la justicia no
vindicativa. Toda la justicia vindicativa
del Antiguo Testamento es aprobada y
defendida por Jesucristo en ese pasaje
citado de Ex21, 17.
Como las
palabras citadas son auténticas de
Jesucristo, es evidente que, en su mente,
el amar a los enemigos (Mt.5, 44) no
está reñido con rechazar al opresor,
incluso mediante la violencia; la
teología melosa arrebatada el amad a
vuestros enemigos descoyuntándolo de
todo el Evangelio y no se toma el trabajo
de averiguar en que sentido lo entiende
Jesucristo. Evidentemente no lo entiende
en un sentido en que resulte incompatible
con la obligación de rechazar al agresor
de la comunidad usando la violencia.
La
reacción aduce Mt26, 52: todos los que
empuñan espada, a espada morirán, que
es el conocido adagio de: el que a hierro
mata a hierro muere. Pero deliberadamente
olvida Lc22, 36, el que no tenga, venda
su túnica y compre espada. Y adrede
olvida también Mt10, 34: no vine a traer
paz sino la espada. Pasan por alto que el
capítulo de Mt23 es una página de
violencia verbal como no hay otra en toda
la literatura de todos los tiempos. Y
sobre todo pasan por alto según Juan 2,
14-22; Mt21, 12-13; Lc19, 45; Jesucristo
usó la violencia física para expulsar a
los negociantes del templo.
Es
criminal defender la represión mediante
el procedimiento de citar a los oprimidos
aquello de presenta la otra mejilla (Mt5,
39).
Lo que
Jesucristo nunca dijo es: si a tu
prójimo lo hieren en una mejilla,
preséntale la otra mejilla de tu
prójimo. Y los proletarios están
defendiendo el pan de sus hijos. Por lo
demás según Juan 18, 22; Jesucristo no
presentó la otra mejilla cuando lo
hirieron en la primera sino que protestó
con toda fuerza y quien sabe que habría
hecho si no hubiere estado maniatado
¿con qué derecho exige la iglesia
precisamente a los proletarios una
conducta más perfecta que la de
Jesucristo?, ¿Dónde está escrito que
las palabras de Jesús tienen carácter
más normativo que sus obras?.
Que
Jesucristo empleó violencia física, es
un hecho que no tiene vuelto de hoja: Y
habiendo hecho un flagelo de cuerdas
expulsó a todos del templo (Juan 2, 15).
Lo que realmente dice Juan ahí es: a
latigazos los expulsó a todos ¿O piensa
la teología blanda que los expulsó a
base de exhortaciones?.
Incluso
es históricamente seguro que no habría
podido expulsar él solo, y ésta es una
coyuntura que los evangelistas omiten.
Sin duda encabezó a un grupo bien
nutrido de sus seguidores en una acción
que no puede ser caracterizada sino como
asalto al templo ¿Con qué autoridad se
les niega en nombre del cristianismo
precisamente a los proletarios la
legitimidad de un género de acciones que
el mismo Jesucristo ejecutó?.
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