| Haciendo
un Balance de la marcha de los 4 suyos SOLO
DEBEMOS CONFIAR EN NUESTRAS PROPIAS
FUERZA POPULARES
La
dignidad del pueblo está en humildes
ciudadanos conscientes y valerosos que
luchan por sus principios. Después de la
primera batalla por la dignidad popular,
en defensa de nuestra raza, por el
rescate de nuestra cultura, por la
recomposición de la sociedad, por la
liberación de nuestro pueblo se ha
demostrado que en nuestro pueblo hay
fuerzas morales para luchar y defender la
nación, tenemos que hacer un
reconocimiento del terreno político
actual.
En
primer lugar el pueblo peruano ha sido
empujado astutamente a la opresión de la
miseria e ignorancia, subyugado y
secuestrado por la dictadura del
fujimorismo, cuando el espíritu de los
más pobres ha retrocedido y ahora no
exigen sus derechos, les basta mendigar
asistencialismo, se han envilecido y con
alma de esclavos sumisos e indignos viven
de rodillas «por un plato de lentejas»,
saboreando su miseria estable ese pueblo
alienado que con su ignorancia aplaude su
propia miseria, aquel pueblo que se llena
de circo con talk shows y prensa chicha y
no sabe lo más elemental del ser humano:
los valores y los principios. Felizmente
no alcanzan al tercio de la población
electoral, con la que la dictadura se ha
pretextado para tener mayoría
parlamentaria.
Entremezclado
con ese pueblo hay otra categoría de
pueblo, consciente, valiente y combativo,
un pueblo que sufre a la par la misma
opresión de la miseria, pero que no se
somete a las aberraciones de la
dictadura, pueblo libertario que le hace
oposición a la dictadura, pueblo digno
que combate por su liberación, que en
grandes jornadas colectivas se cohesionan
en mareas de almas libres, imbuidas de
coraje y lucidez, en el despertar de
conciencias solidarias y fraternas, de
indignación moral con fuerza
constructiva que arrasa con el vicio y la
podredumbre de las dictaduras burguesas,
con esperanza en lo que los pueblos
dignos tienen la capacidad de
realización: barrer con los opresores de
la faz de la tierra. Porque la fuente de
poder es la voluntad popular, el pulso,
la tensión por el poder debe salir a las
calles.
En el
año 2000, el 28 de julio, día de la
relativa independencia nacional del Perú
se dio la Batalla de Lima, batalla por la
dignidad y la Liberación popular, la
primera de las batallas sin retorno hasta
que la dictadura demoniaca burguesa y
todos sus monigotes queden fuera del
poder.
NO
ESPERAR NADA DE LA BURGUESIA
INTERNACIONAL
De nada
le vale a nuestro pueblo poner sus
esperanzas en la burguesía internacional
sea la OEA o sea los EEUU sus valores y
sus principios (paz, orden, justicia,
libertad, democracia) no son reales, solo
son mascaradas para los intereses
imperialistas, su único valor es el del
dinero, su dios, la columna vertebral de
todo su quehacer internacional, su razón
estratégica y geopolítica, su
motivación fundamental. Así se
refirieron altos funcionarios del
Departamento de Estado de EEUU
«reconocemos que contamos con negocios
mutuos y bilaterales» razón por la cual
sólo pidieron cambios marginales, al
igual que la OEA, para finalmente validar
con su silencio cómplice a una dictadura
que transgrede los derechos humanos por
los cuales tanto se rasgan las vestiduras
cuando les conviene a sus intereses, de
tal manera les conviene, que su embajador
Hamilton, ahí sí, se atreve a
intervenir en los asuntos internos del
Perú para sostener que « los EEUU
tienen una posición firme y así debe
ser en todo el mundo de rechazo a los
actos de violencia, ya que no tienen
lugar en los procesos democráticos»;
que firmemente democrático es el
gobierno y los grupos de poder de los
EEUU y de la OEA que no raparan que
violencia es apoderarse de las
instituciones del colectivo nacional para
usos particulares, violencia es el fraude
electoral, violencia es el autismo
político y autoritario, violencia es
tener minoría parlamentaria y lograr
mayoría con tránsfugas indignos,
violencia es tener una dictadura militar
que ejecuta sus ambiciones tras la
dictadura fujimorista. ¿Los EEUU no
rechazan la violencia de un gobierno no
democrático que asesina dirigentes
populares como Cantoral o Pedro Huillca?,
¿dónde estuvo la condena a las masacres
y fosas comunes de Cayara, Soccos, los
1,500 desaparecidos, las otras masacres
de los Barrios Altos y la Cantuta; el
homicidio cometido contra Mariella
Barreto, las torturas contra Leonor La
Rosa?. ¿Rechazan los actos de
violencia?. Pues entonces ¿porqué no
condenan la existencia del Grupo Colina y
exigen justicia, que den la cara al mundo
afrontando la verdad y la justicia, sin
esconderse tras las sombras del poder, a
ver pues si pueden demostrar y justificar
que secuestrar y torturar a escondidas
hasta el asesinato es razonable,
democrático, pacífico, correcto,
saludable?. ¿Y qué de los miles de
inocentes que sufren condenas gracias a
las calumnias del Estado, no es eso
violencia?. Con esos psicópatas
acomplejados al uso de la fuerza
conforman su maquinaria terrorista del
SIN. Pero claro, si todo eso sirve a los
intereses norteamericanos entonces al
tacho con la paz, la libertad y la
democracia esa es solo una máscara
hipócrita para engañar a los pueblos y
aferrarse a una justificación política
que salve sus conveniencias. De ahí un
congresista demócrata EEUU sostiene que
«el riesgo aquí es enviar un mensaje al
resto del hemisferio, de que: si cooperas
con nosotros (en la interdicción de
narcóticos - o cualquier cosa que les
convenga -) todo lo demás que hagas,
incluida la supresión de la democracia
(o de la libertad, la justicia, la paz,
el orden) todo lo demás estará bien».
¿Acaso no lo confirma la historia de su
intervencionismo?. En China cuando ese
pueblo definía su historia, en Nicaragua
cuando su pueblo combatía con las armas
la dictadura de Somoza, en Guatemala, en
el Salvador, en Grenada, en la invasión
a Panamá, en República Dominicana, con
el bloqueo a Cuba, en Corea, en Vietnam
matando 2 millones de su población, en
Chile apoyando a Pinochet al
derrocamiento de Salvador Allende y todos
los crímenes y desapariciones que
sobrevinieron, los ataques aéreos a los
pueblos de Irak y Yugoslavia valiéndose
ya de la ONU. Primero hay que condenar y
combatir todas esas atrocidades y
atropellos, para tener autoridad moral y
venir a entrometerse en los asuntos
internos del Perú, pues mientras que el
pueblo se manifiesta eso es malo para los
EEUU, pero si las dictaduras derechistas
oprimen a los pueblos eso está bien para
los EEUU y entonces no hay principios que
valgan. Al igual que la OEA que forma
parte de la Maquinaria del imperio no
tocará franca y directamente las cosas,
bajo la máscara de la diplomacia. Por
todas estas y muchísimas razones no
debemos esperar nada de la burguesía
internacional, es compinche de Fujimori,
por eso él ríe, sabiendo cual es el
panorama. Sólo debemos confiar en
nuestras propias fuerzas las del pueblo,
en Resistencia Popular Activa. Que no
crean los EEUU, la OEA y su dictadura
compinche que nos engañan, el pueblo
peruano conoce buen de su cinismo y su
hipocresía. ¡NO PODRÁN ENGAÑARNOS!
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