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Edicion No 8 - Mes de Agosto del 2000
Haciendo un Balance de la marcha de los 4 suyos

SOLO DEBEMOS CONFIAR EN NUESTRAS PROPIAS FUERZA POPULARES

La dignidad del pueblo está en humildes ciudadanos conscientes y valerosos que luchan por sus principios. Después de la primera batalla por la dignidad popular, en defensa de nuestra raza, por el rescate de nuestra cultura, por la recomposición de la sociedad, por la liberación de nuestro pueblo se ha demostrado que en nuestro pueblo hay fuerzas morales para luchar y defender la nación, tenemos que hacer un reconocimiento del terreno político actual.

En primer lugar el pueblo peruano ha sido empujado astutamente a la opresión de la miseria e ignorancia, subyugado y secuestrado por la dictadura del fujimorismo, cuando el espíritu de los más pobres ha retrocedido y ahora no exigen sus derechos, les basta mendigar asistencialismo, se han envilecido y con alma de esclavos sumisos e indignos viven de rodillas «por un plato de lentejas», saboreando su miseria estable ese pueblo alienado que con su ignorancia aplaude su propia miseria, aquel pueblo que se llena de circo con talk shows y prensa chicha y no sabe lo más elemental del ser humano: los valores y los principios. Felizmente no alcanzan al tercio de la población electoral, con la que la dictadura se ha pretextado para tener mayoría parlamentaria.

Entremezclado con ese pueblo hay otra categoría de pueblo, consciente, valiente y combativo, un pueblo que sufre a la par la misma opresión de la miseria, pero que no se somete a las aberraciones de la dictadura, pueblo libertario que le hace oposición a la dictadura, pueblo digno que combate por su liberación, que en grandes jornadas colectivas se cohesionan en mareas de almas libres, imbuidas de coraje y lucidez, en el despertar de conciencias solidarias y fraternas, de indignación moral con fuerza constructiva que arrasa con el vicio y la podredumbre de las dictaduras burguesas, con esperanza en lo que los pueblos dignos tienen la capacidad de realización: barrer con los opresores de la faz de la tierra. Porque la fuente de poder es la voluntad popular, el pulso, la tensión por el poder debe salir a las calles.

En el año 2000, el 28 de julio, día de la relativa independencia nacional del Perú se dio la Batalla de Lima, batalla por la dignidad y la Liberación popular, la primera de las batallas sin retorno hasta que la dictadura demoniaca burguesa y todos sus monigotes queden fuera del poder.

NO ESPERAR NADA DE LA BURGUESIA INTERNACIONAL

De nada le vale a nuestro pueblo poner sus esperanzas en la burguesía internacional sea la OEA o sea los EEUU sus valores y sus principios (paz, orden, justicia, libertad, democracia) no son reales, solo son mascaradas para los intereses imperialistas, su único valor es el del dinero, su dios, la columna vertebral de todo su quehacer internacional, su razón estratégica y geopolítica, su motivación fundamental. Así se refirieron altos funcionarios del Departamento de Estado de EEUU «reconocemos que contamos con negocios mutuos y bilaterales» razón por la cual sólo pidieron cambios marginales, al igual que la OEA, para finalmente validar con su silencio cómplice a una dictadura que transgrede los derechos humanos por los cuales tanto se rasgan las vestiduras cuando les conviene a sus intereses, de tal manera les conviene, que su embajador Hamilton, ahí sí, se atreve a intervenir en los asuntos internos del Perú para sostener que « los EEUU tienen una posición firme y así debe ser en todo el mundo de rechazo a los actos de violencia, ya que no tienen lugar en los procesos democráticos»; que firmemente democrático es el gobierno y los grupos de poder de los EEUU y de la OEA que no raparan que violencia es apoderarse de las instituciones del colectivo nacional para usos particulares, violencia es el fraude electoral, violencia es el autismo político y autoritario, violencia es tener minoría parlamentaria y lograr mayoría con tránsfugas indignos, violencia es tener una dictadura militar que ejecuta sus ambiciones tras la dictadura fujimorista. ¿Los EEUU no rechazan la violencia de un gobierno no democrático que asesina dirigentes populares como Cantoral o Pedro Huillca?, ¿dónde estuvo la condena a las masacres y fosas comunes de Cayara, Soccos, los 1,500 desaparecidos, las otras masacres de los Barrios Altos y la Cantuta; el homicidio cometido contra Mariella Barreto, las torturas contra Leonor La Rosa?. ¿Rechazan los actos de violencia?. Pues entonces ¿porqué no condenan la existencia del Grupo Colina y exigen justicia, que den la cara al mundo afrontando la verdad y la justicia, sin esconderse tras las sombras del poder, a ver pues si pueden demostrar y justificar que secuestrar y torturar a escondidas hasta el asesinato es razonable, democrático, pacífico, correcto, saludable?. ¿Y qué de los miles de inocentes que sufren condenas gracias a las calumnias del Estado, no es eso violencia?. Con esos psicópatas acomplejados al uso de la fuerza conforman su maquinaria terrorista del SIN. Pero claro, si todo eso sirve a los intereses norteamericanos entonces al tacho con la paz, la libertad y la democracia esa es solo una máscara hipócrita para engañar a los pueblos y aferrarse a una justificación política que salve sus conveniencias. De ahí un congresista demócrata EEUU sostiene que «el riesgo aquí es enviar un mensaje al resto del hemisferio, de que: si cooperas con nosotros (en la interdicción de narcóticos - o cualquier cosa que les convenga -) todo lo demás que hagas, incluida la supresión de la democracia (o de la libertad, la justicia, la paz, el orden) todo lo demás estará bien». ¿Acaso no lo confirma la historia de su intervencionismo?. En China cuando ese pueblo definía su historia, en Nicaragua cuando su pueblo combatía con las armas la dictadura de Somoza, en Guatemala, en el Salvador, en Grenada, en la invasión a Panamá, en República Dominicana, con el bloqueo a Cuba, en Corea, en Vietnam matando 2 millones de su población, en Chile apoyando a Pinochet al derrocamiento de Salvador Allende y todos los crímenes y desapariciones que sobrevinieron, los ataques aéreos a los pueblos de Irak y Yugoslavia valiéndose ya de la ONU. Primero hay que condenar y combatir todas esas atrocidades y atropellos, para tener autoridad moral y venir a entrometerse en los asuntos internos del Perú, pues mientras que el pueblo se manifiesta eso es malo para los EEUU, pero si las dictaduras derechistas oprimen a los pueblos eso está bien para los EEUU y entonces no hay principios que valgan. Al igual que la OEA que forma parte de la Maquinaria del imperio no tocará franca y directamente las cosas, bajo la máscara de la diplomacia. Por todas estas y muchísimas razones no debemos esperar nada de la burguesía internacional, es compinche de Fujimori, por eso él ríe, sabiendo cual es el panorama. Sólo debemos confiar en nuestras propias fuerzas las del pueblo, en Resistencia Popular Activa. Que no crean los EEUU, la OEA y su dictadura compinche que nos engañan, el pueblo peruano conoce buen de su cinismo y su hipocresía. ¡NO PODRÁN ENGAÑARNOS!

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