La Hojita Pascua 1996

Boletín de información de los E.N.S. Región Austral, sector Córdoba

Sector Córdoba


Indice

  1. Editorial
  2. Hacia el misterio Pascual de Cristo
  3. Cronograma de algunos eventos importantes
  4. Celebración Familiar del Jubileo del Año 2000

Queridos amigos:

Por pedido de los encargados de editar "la hojita" van estas líneas de presentación. Los editores siempre pensaron en ella, en la necesidad de tener un instrumento para conocernos, reconocernos y cuestionarnos como Equipos y como Iglesia. Para acercarnos lo que nuestros pastores reflexionan sobre el matrimonio y la familia, para decirnos las palabras del Papa directo al corazón de nuestra misión laical.

La meta es accesible; el intento es sencillo… Seguramente con el aporte de todos ustedes podremos hacer de "la hojita" un canal de comunión que nos impulse al crecimiento de nuestra fe.

Así cada hogar, cada equipo, podrá darse a los demás a través de la palabra. Los editores quedan esperando nuestra respuesta, nuestra crítica y nuestra colaboración. Les hacemos llegar esta invitación también a nuestros consiliarios, que podrán seguir aportando (más allá de las reuniones) lo específico de su ministerio.

A todos les agradecemos su receptividad y generosidad en el don de sí; en forma especial a los responsables de equipo y a quienes prestan algún servicio dentro de la estructura del movimiento. Sin ellos, nada de esto sería posible.

En estos días de preparación a la Pascua, en estos tiempos tan duros para las familias cordobesas, en este esfuerzo diario para cambiar la realidad y hacer a Jesús presente en nuestra historia, pidamos como los discípulos de Emaús: "Señor, quédate con nosotros, porque ya es tarde y se termina el día"

Carlos y Lila Cobelas.
Hogar Responsable del Sector Córdoba.


Hacia el misterio Pascual de Cristo

Cada año, cuando el calendario litúrgico nos invita a introducirnos en la contemplación del más importante misterio que celebra la cristiandad toda, la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, tenemos a nuestro alcance la posibilidad de reflexionar, durante cuarenta días, sobre el sentido definitivo de este acontecimiento: su significado en la historia de todos y en la historia personal de cada uno de nosotros.

Es innegable que la persona y la presencia histórica de Jesús ha rebasado los límites de cualquier expectativa humana. Sólo nos queda asomarnos al misterio. Cuando, durante la Semana Santa, evocamos las circunstancias y los sucesivos roles que ha desempeñado cada persona cercana a Jesús, aparecen perfiles humanos muy particulares, y, por esto, muy definidos. Tanto, que hasta podemos identificarnos con algunos de ellos. Pero la figura central sigue siendo Jesús, ese Jesús hecho hombre, que habrá de padecer por nosotros, en el sacrificio perfecto y sin mácula. Sacrificio concebido para la liberación.

En el misterio de la Cruz conocemos la verdad que nos hace libres, y en el misterio de la Cruz renovamos el sentido último del deber del cristiano, lo que nos identifica: ser portadores de Cristo, no sólo como una aspiración personal, sino como un destino universal. Cristo muere por todos sin excepción, enseñándonos a los cristianos que debemos vivir para los demás.

Por eso es el Divino Maestro: porque su lección va más allá de lo humano, proyectándose hacia un plano que trasciende cualquier empresa del hombre. Jesús desafía a la historia y le da un giro de excepción: nos muestra la verdadera naturaleza humana desde un rostro divino. Y ese es el Rostro que, como cristianos comprometidos, debemos imitar. Ese rostro, que los profetas pedían que se mostrara, está ahora ahí, pidiendo que se lo imite, que seamos "perfectos como el Padre Celestial".

Pensemos que María, desde la sabiduría de su silencio, meditaba todas estas cosas, en el seno mismo de su corazón. Ella, mejor que nadie, conocía las motivaciones de semejante transformación, porque, además de haber sido la Elegida del Señor para el laborioso trabajo que habría de tener su logro extremo en la Redención, Ella permaneció junto a su Hijo, hasta ese final que no tiene final.

María es nuestra Madre, pero también es nuestra Maestra Venerable. Es, de entre las figuras de la pasión, muerte y gloriosa resurrección de Jesucristo, la que tiene la voluntad como para imponernos la gracia definitiva de transparentar el amor de Jesús en cada uno de nosotros, para que lo irradiemos como focos genuinos de la verdad, que también es amor, que es camino y que es vida.

Muchas veces nos preguntamos acerca de nuestra regla de vida, y tratamos de definirla, de darle un lugar concreto en nuestra existencia, y nos perdemos en elucubraciones complejas, que terminan girando en torno de lo esencial, aunque sin descubrirlo en su verdadera dimensión. Quizá lo hacemos sin reparar en la riqueza infinita que nos propone el amor de Cristo: hacer del amor de Jesús un programa de vida, mirando hacia el futuro y preparándonos para su regreso.

Ese el sentido último del misterio pascual de Cristo, hacia donde estamos proyectados, juntos con María, ese Lucero que nos guía, paso a paso, como lo haría cualquier madre con cualquiera de sus hijos.

Techi y Daniel Teobaldi
Córdoba 3


Cronograma de algunos eventos importantes


Celebración Familiar del Jubileo del Año 2000

El Antiguo Testamento nos habla de tiempos especiales en los cuales los miembros del pueblo elegido por Dios reflexionaban sobre los mandatos que habían recibido del Señor, y evaluaban la vida de cada uno de ellos y del pueblo. Eran tiempos de jubileo: se exteriorizaba especialmente la bondad de Dios y por lo tanto el júbilo entre los creyentes. Esta alegría iba junta con la reflexión y el arrepentimiento.

Los 2000 años del nacimiento de Cristo representan también para nosotros un jubileo extraordinariamente grande. No solo para los cristianos, sino para toda la humanidad, porque el Cristianismo ha jugado un papel primordial hasta el presente: por algo se dividió el tiempo en dos - antes y después de Cristo.

Queremos invitarlos a celebrar este jubileo también como familia. Es un tiempo especial de Gracia, donde - como pueblo de Dios - tenemos que arrepentirnos, pedir perdón, reflexionar sobre qué es lo que El quiere para nosotros, nuestra familia, nuestra sociedad, la Iglesia. Y muy especialmente, alegrarnos en el reencuentro con la generosidad y misericordia del Señor.

Como expresa el Papa en el documento "Mientras se aproxima el Tercer Milenio": "Es por esto necesario que la preparación del Gran Jubileo pase, en cierto modo, a través de cada familia. ¿Acaso no fue por medio de una familia, la de Nazaret, que el Hijo de Dios quiso entrar en la historia del Hombre?"

Y la mejor manera de hacer esta celebración es rezando en familia: Vamos, corra a desempolvar ese apunte con "12 oraciones para la familia" (que vino adjunto al tema de estudio preparando el encuentro en Fátima sobre Familia) - si Ud. No lo tiene, pídaselo al responsable de sector: Cobelas. ¿Nunca lo usó? No sabe lo que se pierde…

Toda la Iglesia celebra junta: desde el próximo año iniciamos una etapa de preparación a ese jubileo dedicando cada año a una de las Personas de la Trinidad. Y este año en nuestra arquidiócesis, nuestro Pastor nos pide que hagamos un esfuerzo especial para preparar el terreno: misionar. En todas las parroquias, en algún momento del año, va a haber una fuerte actividad misionera. Como integrantes de los ENS somos de los primeros invitados a colaborar en la misión a las familias. Acerquémonos a nuestras parroquias: nos están esperando. Jesús nos llama a anunciar su Buena Noticia.


Agradecemos a Graciela Rosa de Pagnoni (Córdoba 1) el logo del Sector Córdoba

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E. Bordone bordone@famaf.unc.edu.ar