Coronel Verdugo
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Corría el año 1.536 cuando en la ciudad de Talavera de la Reina D. Alonso Núñez de Prado y Catalina Verdugo tuvieron un vástago que con el tiempo no sería ni cantante ni torero bragado y valiente, pero que igualmente nos daría muchas tardes de gloria. Desde muy joven le dio por el tema militar, aunque todo hay que decirlo, en esa época, todavía no había que pedir perdón por lucir con orgullo el uniforme ni tener que demostrar que no eres un genocida consumado ni un asesino de niños en potencia.
A la tierna edad de 19 años, en vez de tirarles pellizcos y mohines a las mozalbetas de la zona, sentó plaza en la bandera del capitán Bernardino de Ayala y se marchó a pelearse con los enemigos de España, que en esa época todo hay que decirlo, no eran pocos.
Ya en san Quintín, el 10 de octubre de 1.557, a la inocente edad de 21 años despachó franceses con la misma tranquilidad de quien se desayuna una docena de churros un soleado domingo. Lo debió hacer bastante bien, debido a que, a pesar de lo austeras de las arcas españolas de la época, amén de unos gobernantes con el puño más apretado que una pelea de sumo, se le concedieron 8 escudos de ventaja, por su arrojo, valor y valentía.
Un año más tarde, el 13 de julio de 1.558, en Gravelinas, y siguiendo en la edad en la que muchos, lo más valiente que hubieran hecho habría sido desmayarse por una caída de párpados y batir de pestañas de una buena moza, el aguerrido mozo fue uno de los que dejaron tan solo 1.300 franceses supervivientes de los 15.000 que empezaron a enfrentarse a nuestras tropas, que dejaron 400 muertos y quizás alrededor de 1.000 heridos.
Durante los años siguientes, siguió en la noble tarea de aquel entonces, de machacar franceses y rebeldes holandeses estando su compañía bajo el tercio de Cristóbal de Mondragón. Parece ser que tenía tal tino y maña en esta cuestión que en seguida fue visto por los avispados ojos de los ojeadores militares españoles de la época.
Entró al servicio de Margarita de Parma y bajo orden directa suya, reprimió los levantamientos y tumultos de Amberes el 4 de julio de 1.566. El mismo Duque de Alba, el 22 de agosto de 1.567 le nombró Sargento Mayor.
Este valiente soldado que había salido a los 19 años de su Talavera, dejando atrás juegos y cerámicas, había llegado hasta el grado de coronel de Infantería Valona, llegando a desempeñar el cargo de gobernador en Haarlem, y como además en esa época aquellos hombres valían para todo y lo mismo daba ocho que ochenta, el mismo Duque de Alba que ya le había nombrado Sargento Mayor tras la derrota del Conde Bossut, la hace Almirante.
Ya con Requesens, hay que hacer notar la pléyade de protectores que tuvo esta joya, (Ayala, Mondragón, Duque de Alba, ahora Requesens y luego Juan de Austria y Farnesio...), por lo que no extraña que fuera valorado y así, volvió a sofocar las revueltas de Amberes y fue nombrado gobernador de Breda en el interregno entre la llegada del vencedor de Lepanto y la muerte de Requesens acaecida en 5 de marzo de 1.576.
Ya con Juan de Austria, participó en Gembloux ostentando el cargo de Maestre de Campo.
En los años sigientes, con los franceses muy alicaidos y todavía lamiendose las heridas y el orgullo, le tocó a ingleses y holandeses sufrir a este caballero, y por lo que se cuenta, lo debieron pasar realmente mal. Primero le tocó a Norris en Nordhoon el 1 de octubre de 1.581, perdiendo no solo la batalla los ingleses que además salieron despavoridos a las primeras de cambio, sino que su comandante perdió una mano. Un año más tarde, el 27 de octubre de 1.582 le tocó en infausta suerte al Conde de Holac batallar en Locchtum con este Maestre de Campo que había empezado de soldado en la Talavera de la Reina, aunque quien en verdad dirigía era Guilermo de Nassau. Le dio exactamente igual, pasó por encima de ellos como una apisonadora en un campo de golf. Por cierto, en las filas holandesas había un Coronel llamado Baptista de Tassis, hermano de un Correo Mayor de Felipe II.
Con Farnesio fue también Maestre de Campo y siguiendo en su tradición de dar estopa a los luteranos holandeses, recuperó las ciudades de Zutphen, Deventer y Utrecht, además de sofocar algunos motines en Güeldres y Mastrique, (ahora aquí en España es más famosa por que gracias al Tratado firmado en ella, ya todos somos europeos, y nos olvidamos que fue nuestra muchos años).
Todavía en 1.597, aprovechando que los franceses habían invadido el Luxemburgo, y seguro que recordando las gratas gestas de juventud de San Quintín y Gravelinas, les derrotó una y otra vez, echándoles más allá de Sedán, además de acudir a apoyar el asedio que el Conde de Fuentes estaba sometiendo a Chatelet, junto con el capitán artillero Cristóbal Lechuga.
Cuando murió un año después, unos cuantos franceses y holandeses, y seguro que más de un inglés también, debieron respirar y más de uno no pudo disimular su alegría con unos cuantos saltos. No era para menos.
Tuvo tiempo además de casarse bien, con doña Dorotea, a la sazón hija del Conde de Mansfeld, con quien tuvo dos hijas, una de ellas se casó con D.Francisco Juan de la Torre, hijo a su vez de D. Juan de la Torre El Viejo, uno de los 13 de la fama de la isla del Gallo cuando Pizarro empezó la conquista de Perú. Las biografías hablan que su yerno era a la vez un sobrino lejano de nuestro protagonista. La otra retoña casó con, me parece, aquí no lo aseguro con el gobernador de Frisia. Incluso alguna flamenca obtuvo sus favores puesto que también tuvo un hijo natural que llegó a ser capitán del ejército español. Le llamaron Guillermo Verdugo Vandeyik. Más de un holandés y más de un francés volvieron a ver la sombra de su padre, estoy seguro.
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Por "Alborán". Foro Militar General