Excitado
"¡Van a llegar tarde! ¡Deberíamos haber salido hace media hora!" exclamó Elizabeth, la madre de Jamie.
Justo en ese momento Jamie y Brian aparecieron por la esquina, dirigiéndose hacia el pequeño camino de arena ante la casa. Iban a tal velocidad que la arena saltaba en todas las direcciones. Jamie metió su bicicleta en el garaje mientras Brian iba justo detrás de ella.
"¡Siento que ...lleguemos tarde!” dijo sin aliento. “¡Creo que nunca había corrido tanto con la bicicleta!”
Brian se tiró al suelo. "Apenas...si podía ... seguirte. ¿Por qué has preparado tantas cosas para llevarte a hacer camping?”
"Jamie, ya te había advertido con anterioridad sobre ir a tanta velocidad sobre el paseo de arena. Uno de estos días te vas a hacer daño,” le regañó su padre.
"Lo siento, papá,” contestó Jamie pidiéndole perdón.
"Brian, me alegra que hayas podido unirte a nosotros. Será estupendo tener a otro hombre en este viaje de camping,” le dijo Darryl.
Pocos minutos después habían metido todas las cosas que iban a llevar en el Jeep y partieron en dirección a las montañas.
Cuando llegaron al lugar donde iban a acampar, faltaba poco para que se hiciese de noche. Jamie y Elizabeth montaron rápidamente la tienda de campaña mientras Darryl y Brian reunían leña para el fuego y Darryl no tardó en encender una buena hoguera. Lo estaban pasando muy bien riendo, haciendo bromas, cantando canciones junto al fuego, asando pollo y tostando malvaviscos. El hacer camping era muy divertido.
Por fin, después de haber pasado un buen rato divirtiéndose, Brian dijo: "Perdonen, pero ¿podríamos oír más acerca de Daniel?”
Darryl se sonrió y contestó: "Creo que esa es una idea excelente. Permíteme que encuentre mi Biblia y podemos empezar el capítulo tres.”
"Amado Di-s, te damos gracias por este tiempo que podemos pasar juntos. Ayúdanos, por favor, a entender la lectura de tu palabra. Te lo pedimos en tu Santo Nombre, amen.”
Misael miró por su ventana hacia la Planicie de Dura. Se quedó mirando fijamente una estatua dorada que brillaba bajo la luz del sol. No se trataba de una estatua corriente, pues era de una altura de noventa pies y de nueve pies de ancho,1 y había sido erigida por petición de Nabucodonosor, cuando de repente alguien llamó a la puerta. "¡Entra, la puerta está abierta!” dijo Misael.
La puerta se abrió, revelando la presencia de uno de los mensajeros del rey, que había ido allí con el propósito de convocar a Misael a la dedicación de la estatua. Cuando se hubo marchado el mensajero, Misael se sentó, meditando en el significado de todo aquello. Por fin decidió ir a visitar a sus amigos Ananías y Azarías. Acababa de dirigirse calle abajo cuando se tropezó con sus amigos que venían en dirección contraria, buscándole.
Azarías le preguntó: "¿Tú qué opinas, Misael? Nabucodonosor ha mandado a sus gobernantes, consejeros, tesoreros, jueces y otros oficiales que acudan de todas partes del reino a la dedicación de la estatua.”
"No me hace la menor gracia, ojalá estuviese Daniel aquí," contestó Misael.
"Papá," interrumpió Jamie.
Darryl se detuvo un momento con el fin de escuchar a la pregunta de Jamie.
"¿Para quién era la estatua?” preguntó.
Brian dijo de repente: "Debe ser de Nabucodonosor. ¡Daniel acababa de decirle que él era la cabeza de oro de la estatua en el capítulo dos y seguramente eso se le debió de subir a la cabeza!”
"Brian, esa es una suposición muy acertada y tiendo a estar de acuerdo contigo, pero, sin embargo, la Biblia no lo dice con toda seguridad. Algunas personas creen que Nabucodonosor era un engreído y que él mismo mandó construir la estatua, mientras que otras personas opinan que la estatua era de un dios babilonio,"2 explicó. "¡La estatua fue construida aproximadamente unos quince años después del sueño de Nabucodonosor y seguramente estaba cubierta de oro y no era de oro sólido, pero sea como fuese, lo que no dudo es de que era una estatua muy cara!3 Pero además debería de mencionar que los arqueólogos han encontrado recientemente el pedestal de la estatua en la Planicie de Dura."4
Jamie le dijo a Brian: "Como ves, cada día hay más y más evidencia que se descubre y que demuestra la exactitud de la Biblia.”
Tras estas palabras, Darryl continuó con la historia.