Capítulo Cuatro

Un Rey Salvaje

Daniel estaba ocupado, trabajando frente a su escritorio, cuando de repente entró en el cuarto un mensajero del Rey Nabucodonosor.

"¡Beltsasar!" exclamó, usando el nombre babilonio de Daniel.

Daniel levantó la vista de su trabajo asustado por lo inesperado de la visita. “¿Cuál es el significado de esta intrusión?” preguntó.

"Beltsasar, perdóname por la interrupción, pero vengo de parte del rey Nabucodonosor. ¡El rey requiere tu presencia de inmediato!”

Mientras caminaban apresuradamente por las calles de Babilonia, el mensajero le dijo a Daniel, "El rey ha tenido un sueño que le ha dejado muy preocupado. Ha llamado a sus consejeros y a sus ministros, pero ninguno de ellos ha sido capaz de interpretar su sueño.”

Esto me suena familiar, pensó Daniel. Amado Señ-r, Di-s de Israel, oró Daniel mientras caminaba con paso rápido, concédeme la habilidad necesaria para interpretar correctamente el sueño del rey y te daré toda la alabanza, el honor y la gloria a ti, Señ-r.

Al entrar Daniel en la presencia del rey, acababa de terminar su oración.

Nabucodonosor habló diciendo: "Beltsasar, no solo eres tú el más sabio de mis consejeros y ministros, sino que los dioses sagrados te han concedido poderes especiales para resolver los misterios más difíciles, de modo que te imploro que por favor escuches mi sueño y me digas lo que significa.

"Yo vi en mi sueño un árbol muy alto en el centro del mundo, que crecía y se volvía cada vez mas alto, hasta alcanzar el cielo y se podía ver por todo alrededor de la tierra. Estaba cubierto de hojas y pesaba por la gran cantidad de frutos, suficientes para todas las naciones. Los animales salvajes disfrutaban su sombra, los pájaros hacían sus nidos en sus ramas y todas las criaturas de la tierra vivían gracias a sus frutos.

"Descendió un ángel santo del cielo y gritó: 'Derribad el árbol y cortad todas sus ramas, eliminad sus hojas y dispersad sus frutos. Haced que los animales abandonen su sombra y mandad a los pájaros que se alejen volando de sus ramas, pero dejad su cepa y sus raíces en la tierra, rodeado por la hierba y sujeto por cadenas de hierro y de bronce. Aseguraos de que este gobernante viva como los animales en los campos, desprovistos de la protección del rocío y dadle la mente de un animal salvaje durante siete largos años. Este castigo se impone como mandato de los santos ángeles y mostrará a todos los que vivan que el Di-s Altísimo controla todos los reinos y escoge como gobernantes a personas de noble cuna.”

"Daniel, ese fue mi sueño, que ninguno de los sabios en mi reino ha sido capaz de entender. Sin embargo, estoy seguro de que tú entenderás lo que significa, porque los dioses sagrados te han concedido poderes especiales." 1

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El viendo estaba yendo un poco en aumento y los árboles se mecían de un lado a otro. Un búho silbó desde su perca en el árbol sobre ellos.

"¡Un árbol!" dijo Brian riéndose. "¡Tuvo un sueño acerca de un árbol frutal, con animales que se cobijaban bajo su sombra y pájaros que hacían su nido en sus ramas! ¡Yo creo que estaba loco!”

"Pues no sabes lo mucho que te has acercado a la verdad, Brian,” respondió Elizabeth.

"¿Qué es lo que significa, papá?" quiso saber Jamie. "¿Un ángel dijo que talasen el árbol, pero que dejasen sus raíces, y quién se supone que debía de vivir como un animal durante siete años?”

"Voy a dejar que Daniel explique el sueño antes de comentar sobre él,” contestó Darryl.

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Daniel estaba sentado, pensando acerca del sueño, sintiéndose profundamente preocupado cuando de repente Nabucodonosor le instó a que hablase.

Daniel le respondió: "Su Majestad, cuánto me hubiese gustado que el sueño fuese en contra de sus enemigos2 Ese árbol es su majestad. Su gloriosa reputación ha llegado hasta el cielo y su reino cubre la tierra.3 Su Majestad, el Di-s Altísimo le ha enviado este mensaje y significa que su majestad se verá obligado a vivir con los animales salvajes, alejado de los seres humanos, teniendo que alimentarse de la hierba como un animal salvaje y viviendo en el exterior durante siete años, hasta que aprenda que el Di-s Altísimo controla todos los reinos terrenales y escoge a sus gobernantes. Sin embargo, El ha dado orden de que no se dañen ni las cepas ni las raíces, lo cual es para mostrar que su majestad volverá a ser rey de nuevo, después de que haya aprendido que Di-s es quien gobierna desde el cielo y el que tiene el control. Su Majestad, por favor, esté dispuesto a hacer lo que yo le voy a decir. Apártese de sus pecados y comience a vivir rectamente, teniendo misericordia de aquellos que son maltratados y entonces todo le irá bien durante un largo tiempo."4

Una vez que Daniel hubo completado su interpretación del sueño, la habitación quedó extrañamente silenciosa. Todos tenían sus ojos puestos sobre el rey, preguntándose cuál sería su reacción. ¿Recompensaría a Daniel como lo había hecho en el pasado? ¿Haría que le ejecutasen? Resultaba difícil adivinar cuál sería la reacción de Nabucodonosor.

Por fin Nabucodonosor rompió el silencio: "Gracias, Daniel, eso es todo por ahora,” le dijo, sin la menor expresión en su rostro al hablarle.

Daniel se marchó de la presencia del rey, con el mensajero que le había ido a buscar siguiéndole de cerca. Tan pronto como nadie pudo escucharles, el mensajero le dijo: "No puedo creer lo que le dijiste, ¿es que te has vuelto loco? Lo que me sorprended es que no mandase tu ejecución de inmediato.”

Daniel se volvió hacia el mensajero y se le quedó mirando fijamente a los ojos. "Sé que no ha sido un mensaje de lo más agradable, pero debo ser honrado sea cual fuere el resultado.”

"¿Crees realmente que va a vivir como un animal salvaje?” preguntó el mensajero.

"Sí, efectivamente, así sucederá, a menos que cambia de actitud y es solo cuestión de tiempo hasta que lo haga," le explicó Daniel.