Darryl explicó: "Quiero asegurarme de que os fijáis en varias cosas relacionadas con la oración de Daniel. Sabemos que Daniel, al igual que el resto de la humanidad, nació en pecado. Sin embargo, la Biblia no deja constancia de ningún pecado en particular relacionado con la vida de Daniel, que se identificó con Israel y los pecados cometidos por la nación. Alabó a Di-s por su fidelidad y reconoció que Israel se merecía ser castigada por sus pecados. Además le recordó a Di-s Su misericordia y le suplicó que una vez mas trajese honor a sí mismo, a Jerusalén y a Su pueblo”.

"Creo que si yo hubiera sido el que hubiese hecho la oración, le hubiese dicho a Di-s lo buena persona que soy y lo malvado que era el resto del pueblo judío. No creo que me hubiese incluido a mi mismo con los demás,” comentó Brian.

"Eso es porque todavía te estás comparando con otras personas y estás diciendo que tú no eres tan malo como lo es tal o cual persona, en lugar de compararte con la santidad de Di-s,” le explicó Jamie.

Brian permaneció en silencio, pensando detenidamente lo que Jamie acababa de decirle.

Elizabeth rompió el silencio diciendo: "la oración de Daniel fue corta y fue directamente al grano, durando aproximadamente unos tres minutos”.

"Me pregunto el tiempo que pasaría antes de que Daniel obtuviese una respuesta,” dijo Jaime en voz alta.

"Daniel escribió que cuando acabó de orar, Gabriel estaba ya allí con una respuesta de parte de Di-s, que sabía lo que había en el corazón de Daniel cuando comenzó a orar y mandó de inmediato a Gabriel con la respuesta,” explicó Elizabeth.

"¿De versa?" exclamó Brian, "¿Gabriel recorrió todo el camino desde el cielo en menos de tres minutos? ¡Eso es increíble!”

“¡Debió de ir a la velocidad del rayo!” dijo Jamie riéndose. “¡Ya me gustaría a mi obtener respuestas a mis oraciones así de rápido!”

"Cuando estudiemos el capítulo diez os daréis cuenta de que las oraciones de Daniel no siempre recibían una contestación tan rápida y además me gustaría mencionar que Daniel no se mostró asustado de Gabriel cuando le visitó en esta ocasión”.

"Papá, ¿qué fue lo que le dijo Gabriel?" preguntó Jamie.

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Gabriel le dijo a Daniel: "Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión. Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y setenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la tierra durarán las devastaciones. Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."3

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“¡Eso está tan claro como el agua!” exclamó Brian.

"¡Pues yo no he entendido ni palabra!” se quejó Jamie.

”Es todo tuyo, Elizabeth,” dijo Darryl todo sonrisas.

"Permíteme que te haga un par de preguntas. Brian, ¿si te dijese que John tiene dos docenas de años, qué edad tendría John?”

"Veinticuatro," contestó Brian.

"Muy bien. Jamie, si yo te dijese que John mide seis docenas de pulgadas, cuál sería su estatura?”

"Su estatura sería setenta y dos pulgadas o seis pies,” respondió Jamie.

"Perfecto. Una de las claves para entender esta profecía es saber que el pueblo judío usaban la palabra semana cuando querían decir siete, de la misma manera que nosotros decimos docena cuando queremos decir doce."4

"¡Oh!" exclamaron Jamie y Brian.

"Brian concluyó diciendo: "Gabriel dijo que pasarían 70 semanas. Entonces supongo que eso sería 70 veces 7 es decir 490.”

"¿Cuatrocientos noventa qué? ¿Semanas, meses o años?" preguntó Jamie.

"Años," interrumpió Darryl. "Durante la oración de Daniel, se refirió a los 70 años de cautividad, de modo que podemos dar por hecho que todavía estamos usando años como nuestra unidad de medida."

"Cuando acabemos de examinar la profecía veremos que 'años' tiene perfecto sentido," continuó diciendo Elizabeth. "Los 490 años fueron determinados sobre el pueblo judío y en contra de Jerusalén, la ciudad santa de Di-s. Hubo varios motivos por los que fue así. En primer lugar, las transgresiones de Israel no terminarán hasta que la nación no se arrepienta y se vuelva a Di-s, cosa que sucederá al final de la gran tribulación. En segundo lugar, cuando regrese Jesús a la tierra con el fin de librar a Israel en la batalla de Armagedón, hará que el pecado toque a su fin. En tercer lugar, Jesús se reconciliará con Israel. En cuarto lugar, el Mesías Jesús se sentará en el trono de David en Jerusalén y se establecerá la justicia eterna. En quinto lugar, las visiones y las profecías serán algo que pertenecerá al pasado puesto que el Mesías Jesús habrá establecido su trono aquí en la tierra. En sexto lugar, Ezequiel describe en los capítulos 41 y 42 el templo milenial que será construido. La gloria Shekinah de Di-s regresará y ungirá el Lugar Santísimo."5

"Gabriel le dijo a Daniel que cuando se dio la orden para reconstruir Jerusalén y para que viniese el Mesías tendrían que pasar 7 semanas y 62 semanas."

"Eso sería 7 veces 7 más 62 veces 7," dijo Jamie mientras escribía a toda velocidad en un papel. “¡Que serían un total de 483 años!”

Brian no quería perderse detalle de modo que preguntó: "¿Por qué se separa este espacio de tiempo en dos apartados diferentes?"