Arqueo Aegyptos 

Las Moradas Para La Eternidad De Los Altos Dignatarios Del Antiguo Egipto

 

Localización: Saqqara

La morada para la eternidad de Maia

 

La morada para la eternidad de Maia, situada en la necrópolis de Saqqara, representa un nuevo e importante hallazgo que nos ilustrará un poco más sobre la vida de uno de los más enigmáticos y desconocidos faraones de todo el Imperio Nuevo.

Maia fue una dama de la corte real, y desde luego debió de ser una mujer de gran vitalidad, y sin duda, debió tener una gran importancia en la corte, pues llevó el título de "Maia, nodriza real, la que alimenta la carne del dios, y que es favorecida por el rey, Nebjeprura Tutankhamón". Es el único lugar, lejos de la zona tebana, donde se registran los cartuchos reales de Tutankhamón. La incógnita empieza por saber en donde se  debe situar a Maia. La corte de Ajetatón parece el lugar más idóneo para el enclave de esta historia. 

Descubierta por el egiptólogo francés Alain Zivie, se convirtió, con el paso de los siglos, en un inesperado cementerio para gatos. A más de veinte metros de profundidad, descansaban los recuerdos que unían a la dama Maia y al joven príncipe real. 

La morada para la eternidad de Maia se halla en mal estado de conservación, debido sobre todo, a incendios sufridos en la antigüedad. Pese a todo, y a pesar de que la decoración está muy dañada, casi inexistente, en una de las paredes del pasillo de la capilla, encontramos una escena sin igual. Tiernamente, Maia se aparece ante un joven de bello rostro que porta una corona real. Con la mano extendida, casi acaricia el rostro de su rey, mientras que su otra mano, se entrelaza tiernamente con la del joven muchacho. Allí  es donde se puede leer su nombre y su título.

En la siguiente escena, se pueden ver nuevamente a los dos personajes principales de la historia, al tiempo que se aprecian los dos cartuchos que contienen el nombre del rey, Tutankhamón Nebjeprura. Junto a ellos, se ven claramente las imágenes de seis hombres. A todas luces, parece  lógico pensar que se trata de hombres influyentes en la corte real, por lo que se puede imaginar que entre ellos se hallan Ay con los generales Horemheb, Najtmin, Ramsés y Seti. Sería este penúltimo el que inauguraría la XIX Dinastía bajo el nombre de Ramsés I.

La tercera de las cámaras aún no ha sido explorada, pues su estado es lamentable. Sin embargo, las excavaciones continúan hoy día, buscando la cámara funeraria. Si en ella se hallasen textos, tal vez se pudiese aclarar el misterio que rodea la muerte del joven y mítico rey.

Por la forma en la que Maia se abraza con Tutankhamón, se ha sugerido que tal vez su relación fuese más allá de los deberes de una nodriza real. Sin embargo, lo más probable es que la tarea de Maia fuese tan solo amamantar al niño. Lo que ha quedado claro, es que la importancia que la dama tuvo para el rey, fue más allá de sus deberes. Ello explicaría la suntuosidad de su morada para la eternidad, aunque no necesariamente signifique ningún tipo de romance entre los dos.

Pese al mal estado del lugar, y a que hasta ahora la información es muy poca, no deja de ser un lugar extraordinario en el cual se puede soñar con los dulces momentos vividos por esta dignataria del Antiguo Egipto.

 

 

 

© 2004, Amenofhis III (Luis Gonzalez Gonzalez) amenofhis_29@hotmail.com  


La dama Maia con sus brazos en señal de adoración

Pared derecha de la primera sala, la dama Maia con los brazos levantados en señal de ofrenda.



Vista frontal de Maia

Vista frontal de la imagen de la primera cámara.

 

Escena de Maia, sobre ella su nombre y su título de nodriza real

La dama Maia, igualmente con sus brazos en señal de adoración. Sobre ella, su nombre y su título como nodriza real.

 

-Amenofhis