Arqueo
Aegyptos 
En El Interior De La Pirámide
La pirámide de Djedefre
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Texto de Amenofhis III |
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La Pirámide de Djedefre, el inmediato sucesor de Jufu, se halla a unos siete kilómetros y medio de la planicie de Gizeh. Inexplicablemente, el hijo del constructor de la Gran Pirámide, no levantó su lugar para la eternidad al lado de su padre, sino que eligió este paraje por algún desconocido motivo. Abú Roash era un distrito administrativo durante el Imperio Antiguo, y en él se hallan moradas para la eternidad que datan desde la I Dinastía. Djedefre reinó tan solo ocho años, y es posible que motivado a su corto reinado, su pirámide no se viese culminada. Hoy día tan solo es posible contemplar las primeras hiladas de bloques. En su interior se halla una gran trinchera que conduce hasta la rampa del corredor descendente, que nos indica el camino hasta la cámara funeraria.
En este complejo funerario se hallaron las imágenes de Djedefre por un equipo francés de excavación del Instituto Francés de Arqueología Oriental, y que hoy día se exponen en el Louvre. Al este de la pirámide, podemos ver los restos de lo que en su día fue el santuario funerario, donde se realizarían los cultos del faraón. Este complejo estaba construido en ladrillo de adobe, y su eje no coincide con el de la pirámide, lo cual se desvía de las normas impuestas en Gizeh. Su culto perduró durante el reinado de Jafre, su sucesor, y parece que el motivo de el alejamiento de la planicie de Gizeh, viene debido a un motivo religioso. Y es que Djedefre fue el primero en incorporar el título de Hijo de Re, siendo sus sucesores unos hereditarios de ésta innovación, como Jafre y Menkaure. La pirámide se halla orientada hacia Heliópolis, y eso no es casualidad, nada en Egipto lo es. Si algo increíble nos ha legado Djedefre es su sarcófago, hoy expuesto en el Museo de El Cario, en el que se puede apreciar las marcas de los serruchos que cortaron la piedra. Puede apreciarse su corte irregular, por lo que se deduce que la sierra era guiada a mano. su ancho era de dos centímetros, y el error de desviación del ángulo de corte no llegaba al centímetro. Hoy expuesto en la sala dedicada al Imperio Antiguo, es uno más de los enigmas con los que nos sorprende el Antiguo Egipto. |
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© 2005, Amenofhis III (Luis Gonzalez Gonzalez) amenofhis_29@hotmail.com |
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