Amenemhat fue
el primer rey de la XII Dinastía, el que instauró nuevamente el
poder faraónico tras el I Período Intermedio. Para controlar
totalmente el Alto y el Bajo Egipto, erigió su capital
probablemente en la zona de El Listh.
Su ubicación, nos es hoy
desconocida. Uno de esos misterios de la egiptología que está, sin
embargo, cargado de testimonios. Ya el Cannon de Turín refleja una
lista de los denominados "Reyes de la Residencia de Itchy Tawy",
y el faraón Pianji recoge en sus textos como venció al rey del
norte Tefnajt, que dominaba una parte de Egipto desde Itchy Tawy.
La ciudad, cuyo nombre
era "Amenemhat el que domina las Dos Tierras" ha sido
buscada por viajeros y arqueólogos desde hace cientos de años,
y todos ellos sin poder señalar correctamente en un mapa su ubicación
exacta.
La necrópolis llamada
Saqqara Sur, comprende un área de unos 40 kilómetros, donde una
larga sucesión de pirámides dominan el paraje. En el siglo XIX,
todas estas pirámides eran aún anónimas, pero a finales de siglo,
dos egiptólogos descubrieron unos textos que nombraban al
constructor, Amenemhat
I. Así también Senwosret
I y Amenemhat
II, erigieron allí sus moradas para la eternidad.
Entre 1906 y 1922 se
excavó el perímetro de la pirámide de Amenmhat I y el área que
comprendía dicha pirámide y la de su hijo. El objetivo era hallar
Itchy Tawy, pero no hubo éxito. La excavación resultó fustrante,
ante la la terrible pregunta de cómo una ciudad que había
sobrevivido tres mil años en medio del desierto, había podido
evaporarse sin dejar rastro alguno; la que había sido capital de
Egipto durante cerca de cuatrocientos años.
Es posible, al cabo de
los años, que su ubicación se halle cerca de El Listh. Para esta hipótesis,
a parte de la presencia de las pirámides en la zona, se basan
en el hallazgo de un antiguo canal del Nilo, que habría conducido el
agua hasta un puerto situado en las inmediaciones de la pirámide de Amenemhat
I.
Es alentador pensar que
cientos de secretos faraónicos se hallan todavía ocultos en las
arenas del desierto, esperando ser rescatados del olvido que le han
infligido el polvo de miles de años.