Cap
VI
Iniciación
Durante los días
siguientes, Vleis no volvió a tener más ataques pero mantenía la sensación
de que su poder estaba inestable. Como no quería preocupar a sus amigos
les procuraba engañarlos mostrándose animado y tranquilo.
¿Era buen actor?...
La verdad es que sus amigos hubieran notado su engaño rápidamente
si él no se las hubiera arreglado para mantenerse lejos de ellos.
Como estaba preocupado por Sófocles se dedicó a custodiarlo. Safo
y Cárax lo ayudaron. Safo puso un hechizo sobre el joven, uno que
le permitiría interceptar cualquier magia que lanzaran sobre él. Cárax
creó un cristal por el que podía conectarse a todos los cristales
que controlaban la ciudad tener vigilar a Sófocles en todo momento.
Vleis, con la excusa de querer profundizar más en sus estudios, pasaba
casi todo el día con él. Sin embargo, los tres temían que todo esto
resultara inútil pues, si el Consejo se proponía hacerle daño a su
amigo, ¿cómo detendrían a los Altos Señores...?
Agobiado por
estas ideas, Vleis se echó en su cama de almohadas y deseó que el
mundo parara para poder pensar con tranquilidad en todo lo que estaba
viviendo. Sus amigos... el Consejo... sus poderes... su futuro...
Estaba abrumado y con la autoestima hecha pedazos... Aoi trataba de
consolarle, y verdaderamente era su único alivio.
_ ¡Vleis! - gritaron
Cárax y Safo entrando a la Habitación- ¡Corre...!
_ ¡¿Atacaron a
Sófocles!? - preguntó poniéndose de pie en el acto.
_ ¡No, es Hermias!/
Vleis se quedó confundido por un momento. Antes de poder preguntar,
Safo los transportó a todos a la habitación de Hermias y su Equipo.
_ ¿Qué... pasa...?
Vleis no pudo
articular más palabras, no daba crédito a sus ojos. La habitación
Hermias estaba casi completamente destruida, al parecer había ocurrido
un incendio. Buscó a los moradores del lugar y descubrió a Eneas y
Clidia inclinados sobre Hermias quien estaba inconsciente en el suelo,
sus dragones esperaban a un lado reconfortando a Kurai quien gemía
tristemente.
_ No ha vuelto
en sí - les dijo Clidia angustiada - Pero continua delirando.
_ ¿Qué le pasa
y qué le paso a la habitación? - al fin pudo preguntar el sabio
_ Hermias estaba
durmiendo, - Explicó Eneas- se encontraba muy cansado después de un
entrenamiento especial con la guardia de la torre Central. Parecía
que estaba teniendo pesadillas así que quise despertarlo, cuando me
acerqué a él me atacó y emanó tantas flamas que incendió la habitación.
Por suerte Safo y Cárax aparecieron y nos ayudaron a apagar el fuego.
_ Como estaba
revisando los cristales de la torre residencia... por lo ese trabajo
que estamos haciendo, ya sabes...- tenía que disimular ante Clidia
y Eneas- me di cuenta del incendio. Y le pedí a Safo que nos transportáramos
al momento en que se inició.
_ Tenemos que
llevar a Hermias a la torre terapéutica y limpiar la habitación antes
de que vengan los guardianes. Se meterá en problemas si saben que
uso si poder así.
_ No te preocupes,
bloqueé todos los cristales, nadie podrá captar nada de lo que pasa
aquí. En cuanto a la torre terapéutica, ¿para qué?, yo puedo sanarlo
en un momento.
_ Es cierto...
_ Pues deja de
hablar y cúralo ya... - le gritó Clidia- estoy angustiada por él.
_ Esta bien...
que exigente eres, a ver si aprendes a...- no pudo terminar, al inclinarse
sobre Hermias y poner sus manos sobre él, este despertó y le empujó.
Todos se asombraron
a ver a Hermias levantarse, su rostro parecía el de otra persona:
su ojos, siempre amables, miraban ahora con intenciones asesinas.
Comenzó a emanar su poder a través de llamas de fuego que salían de
todo su cuerpo. Sus amigos tuvieron que alejarse, pero Cárax, pensando
que tal reacción era causada por alguna enfermedad, se acercó para
curarle y él le lanzó una esfera de fuego que explotó al impactar
sobre su pecho haciéndolo volar varios metros.
_ ¡Hermias!,
¿qué te pasa...? ¿Por qué atacas a Cárax...?
Clidia se interpuso
entre él y Cárax mientras le hablaba y también fue atacada. Eneas
se lanzó sobre ella para protegerla y los dos terminaron chocando
contra la pared empujados por un río de fuego. Vleis cortó las llamas
con un torrente de agua. Aki y Neko, los dragones de Eneas y Clidia,
atacaron a Hermias quien los repudió con una espiral de fuego que
los atrapó en una espiral de fuego y los lanzó por los aires luego
de darles varias vueltas. Vleis los atrapó con sus telequinesis y
los dejó junto a sus amos; estaban tan mal heridos como estos y ya
no podrían moverse.
Kurai y Aoi también
hicieron su parte saltando a los brazos del guerrero para entorpecer
sus ataque. Vleis manipuló con su mente las enredaderas de piedra
que cubrían las paredes y ató con ellas a Hermias, Kurai pudo así
subir al hombro de su amó y le dirigirle gemidos suplicantes. Pero
el joven estaba fuera de sí y provocó una explosión que destruyó las
enredaderas y arrojó al suelo a los dragones y a Vleis.
_ ¡Detente, Hermias!
- Safo corrió a encararlo.
_ ¡Safo, no te
acerques...! - le ordenó Vleis poniéndose de pie rápidamente y colocándose
entre ella y Hermias - Haz un escudo y protege a los muchachos. Yo
lo haré entrar en razón.
Ella recogió
a Kurai y Aoi y obedeció las instrucciones: creó una barrera detrás
de Vleis, ahora sólo él estaba expuesto a los ataque de Hermias. Todos
los testigos temían por su seguridad. Un temor justificado considerando
lo que acababan de ver y el hecho de que Hermias era el mejor guerrero
de su generación. Sin embargo, recordaban que, de niños, antes de
elegir su escaño social, los dos jóvenes solían combatir como parte
del entrenamiento y Vleis salía vencedor en la mayoría de los enfrenamientos,
igual ocurría en la actualidad cuando competían con sus dragones.
Esperaban que sus años como sabio no le hubieran hecho perder a Vleis
la habilidad en combates cuerpo a cuerpo, ya que Aoi estaba inconsciente
y no podría ayudarlo.
_ Hermias, aclara
tu mente. Tú no quieres hacer esto.- dijo Vleis mientras sondeaba
la mente de su amigo. La respuesta de Hermias fue una esfera de fuego
que tuvo que esquivar con un salto.
_ Ya veo que
es inútil razonar contigo, tu mente está en caos...
El guerrero continuó
atacando, esta vez usó un látigo de fuego con el que sujetó del cuello
a Vleis, él se defendió cortando las flamas con una espada de agua.
Hermias se enfureció aún más y emanó su poder por el suelo como una
delgada línea de fuego que serpenteó hacia su contrincante; en cuanto
el fuego hizo contacto con este aumentó el flujo y envolvió al joven
en llamas; Vleis se defendió emanando su poder al mismo tiempo y creando
un remolino de agua alrededor de sí mismo apagando el fuego.
Con esto comprendió
que Hermias luchaba en serio, y aceptó el reto. Si se limitaba a defenderse
la lucha se haría interminable. Además, el último ataque casi le cuesta
la vida, se enfrentaba a un guerrero de verdad, por lo tanto, él también
tendría que luchar con todas sus fuerzas.
Concentró su
flujo de agua en sus manos creando una espiral que lanzó contra el
guerrero; él respondió haciendo una espiral de fuego. Sus poderes
se estaban midiendo en igualdad de circunstancias, las espirales de
agua y el fuego chocaban tratando de anularse una a la otra. La batalla
quedaría definida si una de las dos espirales se debilitaba, pero
ninguno de los combatientes flaqueaba. Los otros muchachos apenas
podían ver la lucha ya que el vapor de agua llenó la habitación.
Vleis comprendió
que la fuerza de los dos se equiparaba, por lo que la lucha se prolongaría
más de lo que les convenía, y decidió hacerle honor a su condición
de sabio: utilizaría la inteligencia en lugar de la fuerza. Dirigió
su poder sobre sí mismo y se introdujo dentro de su remolino de agua.
La espiral de fuego de Hermias se hizo más grande al no tener algo
que le hiciera resistencia y lo atrapó. Los otros muchachos alcanzaron
a ver cómo desaparecía en medio de las llamas y se angustiaron, para
ellos él había perdido el combate...
Pronto descubrieron
que se equivocaban: Vleis atravesó la espiral y corrió entre las llamas
que emanaba Hermias y se acercó lo suficiente como para hacerlo doblarse
sobre sí mismo con un derechazo directo a su estomago y dejarlo inconsciente
con otro golpe en la espalda dado con su codo.
Los espectadores
se quedaron estupefactos, la estrategia los había sorprendido. Sobretodo
a los compañeros de Hermias para los que era inaudito que este fuera
vencido de esa forma./ _ Ahora comprendo - dijo para sí misma Clidia-
por qué Hermias siempre dice que no se considerará el mejor guerrero
hasta que venza a Vleis.
_ ¡De prisa Cárax!
- exclamó Vleis sin dar muestras de vanagloria por su victoria - ¡haz
que Hermias duerma por un rato!.
_ De acuerdo.
- dijo acercándose tan rápido como pudo y colocando su mano sobre
la frente de Hermias para anestesiarlo- Pero no podré curarlo hasta
que no me cure a mi mismo - apenas se tenía en pie.
_ No te preocupes,
no está enfermo sino poseído por otras mentes.
_ ¡¡¡¿Qué?!!!
- La situación se tornó de gris a negro para los muchachos al escuchas
esto.
_ Cuando sondeé
su mente me di cuenta de que no era la conciencia de Hermias la que
controlaba sus acciones. Tiene el eco de otras conciencias dentro
de su cabeza. Lo que no puedo explicar es cómo quedó en ese estado.
_ Nosotros tampoco...
- se lamentó Eneas- Esta mañana lo llamaron para que entrenara él
solo con la guardia del Consejo... pero ya lo había hecho otras veces
y nada como esto le ocurrió.
_ Voy a intentar
entrar en su mente y devolverle su propia conciencia.
Todos se relajaron,
si Vleis era bueno improvisando en batalla lo sería aun más en su
propio campo; pronto terminarían las complicaciones. Claro que ellos
no tenían idea de los problemas que su amigo había tenido los últimos
días con sus poderes, de saberlo se hubieran preparado para lo peor.
Cuando Vleis
entró en la mente de Hermias se enfrentó a una lluvia de imágenes
terribles, escenas horrorosas de guerras sangrientas que le hicieron
estremecer. Se quedó perplejo, no podía estar viendo recuerdos de
su amigo, ¿de dónde había sacado estas memorias...?
Poco a poco su
lazo psíquico se hizo más intenso... tanto que sus esencias vitales
se empezaron a mezclar y Vleis ya no pudo controlarse. Comenzó a sentir
lo mismo que el guerrero: Odio, ira, crueldad, sed de sangre y destrucción...
Todo lo que movía a los guerreros a liquidar a sus enemigos en las
batallas que observaba. A los sentimientos, siguieron los pensamientos
y la mente de Vleis quedó en caos.
Esta situación
se tradujo en que ahora el desquiciado era Vleis... Comenzó a gritar
y a sujetarse la cabeza atormentado. Safo intentó ayudarle y él le
lanzó un torrente de agua, era el turno de la chica de volar por lo
aires.
_ ¡También enloqueció!
- gritó Cárax realmente asustado.
_ Ahora sí que
estamos en problemas - chilló angustiada Clidia - tenemos que pedir
ayuda...
Vleis arremetió
contra ellos arrojándoles unas puntiagudas estacas de hielo. Eneas
las destruyó con una espiral de fuego. El Sabio contraatacó con un
torrente de agua que los hubiera arrastrado si no hubieran sido protegidos
por una barrera mágica. Los tres jóvenes supusieron que Safo la había
creado pero en realidad había sido Shiroi. Aoi se encargó de dejar
inmóvil a Vleis con su telequinesis, aunque su amo seguía lanzando
torrentes de agua sin control.
Aoi dio unos
chillidos a los otros dragones y Kurai, Aki y Neko convencieron, por
medio de empujones y chillidos, a Eneas, Clidia y Cárax de alejarse
de Vleis. Shiroi transformó su barreara en una burbuja y Akai curó
a Safo. Cuando la hechicera recuperó la conciencia, su dragón y Akai
la hicieron meterse en la burbuja. Todo quedaba ahora en manos de
Aoi.
El pequeño dragón
estaba enfrentando a su amo con su poder mental. Vleis, harto de estar
sujeto, emanó todo su poder formando una columna de agua que saltaba
desde el suelo hasta el techo; el agua comenzó a llenar la habitación,
afortunadamente Cárax la había aislado, de otra forma ya tendrían
a la mitad de la ciudad como testigos indeseados.
Aoi se concentró
y emanó su poder de la misma forma que Vleis formando una columna
más estrecha. Era una batalla de Señores de la Sabiduría así que el
verdadero combate se llevaba a cabo en sus mentes. Vleis forcejeaba
por repudiar al intruso que intentaba controlarlo y el intruso insistía
en conectarse con él.
_ ...¡Vleis!...
¡Vleis!... ¡Vuelve en ti, Vleis!... - Escuchó en joven dentro de su
cabeza./ En medio de la confusión de voces, imágenes y sentimientos
sobrecogedores que lo enloquecían podía sentir la presencia de "alguien"
que le ayudaba a recuperar la cordura.
_ ¿Quién eres?
- preguntó
_ Vuelve por
favor... - la voz se oía suplicar como si la persona estuviera al
borde de las lagrimas.
_ ¿Quién eres?...
¿Te conozco...? Estoy seguro de que te conozco. Aunque es la primera
vez que escucho tu voz me parece muy familiar tu presencia...
_ ¿Mi voz?...
- su interlocutor estaba sorprendido- Yo no tengo voz... nunca he
podido hablarte...
_ Te estoy escuchando
ahora...
_ No lo entiendo,
siempre nos hemos comprendido pero jamás he podido proyectar mi voz
en tu cabeza porque... yo no tengo voz... no soy humano...
_ ¡Aoi!
_ Sí... soy yo.
_ Estoy escuchando
tu voz como si fuera la de cualquier otra persona - Vleis estaba dichoso-
Estas proyectando tu mente como si fueras humano... - Poco a poco
todas las demás imágenes, todas las demás voces fueron desapareciendo
y sólo quedó ante Vleis la imagen difusa de la esencia vital de su
dragón - Parece que tengo ante mí a otro ser humano...
_ No sé cómo
lo he hecho. Yo sólo quería que volvieras a ser tú. Tu esencia vital
se combinó con la de Hermias y perdiste el control como él.
_ Es cierto...
Yo me perdí dentro de una pesadilla...
_ Sí... afortunadamente
ya haz vuelto... Me siento feliz de haberte recuperado
_ Todo fue gracias
a ti... mi pequeño. Eres más fuerte que yo, lograste sacarme del trance
sin caer tú en él. Eso me hace muy feliz... eres el más valiente y
magnifico dragón de An-Ki.
Para ese momento
Vleis estaba de rodillas abrazando a Aoi. Durante su conversación
telepática habían ido disminuyendo su torrente de agua hasta hacerlo
desaparecer. Todo estaba en paz y sólo quedaban las lágrimas de felicidad
que se asomaban en los ojos del amo y el dragón.
El que Vleis
escuchara la voz de Aoi era una novedad inusitada. Los Señores del
Sur pueden comunicarse con sus dragones gracias al talento que poseen
para conectarse con plantas y animales. Pero este tipo de comunicación
siempre es parcial, se trata más de presentir y suponer lo que siente
y piensa su dragón ya que se supone que no tienen una mente desarrollada
como la humana. A eso se refería Aoi al decir que no tenía voz, a
que nunca había podido hablar el lenguaje de Vleis; sus graznidos
y gestos se traducían, a nivel telepático, en simple escucha. Era
la primera vez que lograba expresarse realmente, lo que le hacía sentirse
dichoso y asustado... ¿Cómo había conseguido hacerlo?...
Vleis se cuidó
de decir algo respecto a la voz de Aoi. Era algo que debía permanecer
en secreto, lo mismo que las habilidades de Hechicero y curadora de
Shiroi y Akai. Confiaba en Eneas y Clidia, pero no en los Altos Señores
y estos podían sondear sus mentes. Además, en este momento, lo más
importante era ayudar a Hermias.
_ ¿Recuerdan
algo especial que le ocurriera antes o después de ese entrenamiento
con la guardia del Consejo? - preguntó Vleis luego de responder a
todas las preguntas de sus amigos sobre su estado y desviar la atención
hacia su Hermias.
_ Nada. Lleva
casi una semana entrenando con ellos y hasta ahora todo era normal.
_ ¿Por qué va
él solo? Ustedes aún son un equipo.
_ Supongo que
es porque está destinado a vivir en la frontera con el Reino del Oeste,
ya saben que es zona de conflicto. En cambio, Clidia y yo nos quedaremos
en Graikoi.
_ Tiene que haber
una causa para su estado- Vleis perdía la paciencia al no encontrarle
lógica a la situación.
_ Quizá si le
preguntas a tu tio... - Clidia dijo esto como si fuera una solución
pero a Vleis y a su equipo les pareció un verdadero disparate - Él
se ha mostrado muy amable con Hermias, de hecho fue quien lo envió
a esos entrenamientos especiales...
_ ¡Mi tio...!-
Los ojos de Vleis centellearon, de pronto todo tenía sentido. Se irguió
y dijo con expresión terrible - Safo, Cárax, ayuden a restaurar la
habitación y asegúrense de que Hermias no despierte. Yo voy a hablar
con mi tío. - dicho esto, salió con Aoi.
_ ¿A hablar?
- murmuró Cárax al oído de Safo - Más bien creo que va a enfrentarse
con él... ¿le viste la cara...?...
_ Espero que
no lo haga... Su tío es un Alto Señor y no le conviene tenerlo de
enemigo...
_ Ya son enemigos,
su tío lo odia...
_ Por eso tengo
miedo de que le haga daño a Vleis...
_ Si lo hace...
yo... ¡yo buscaré la forma de vengarnos! - Cárax puso una expresión
tan determinada y terrible como la de Vleis, lo cual hizo temer aún
más a Safo... ¿En qué se estaba transformando su vida y la de sus
amigos?, su corazón se llenó de angustia, un sentimiento que hasta
hace poco le era completamente desconocido.
Vleis voló, con
Aoi transformado en un ave gigante, hacia la torre principal. Le había
enviado a su Tïo un mensaje telepático tan impertinente que este no
se negó a recibirlo, aunque estaba por reunirse con el resto de los
miembros del Consejo, quería hacerle pagar su falta de respeto.
_ ¡¿Qué le hiciste
a Hermias?! - Le preguntó Vleis sin preámbulos.
_ ¿De qué hablas?
- Jasón disimuló su sorpresa.
_ Casi se ha
vuelto loco y estoy seguro de que tú eres el responsable.
_ ¿Quién te crees
para acusarme? ¿Acaso haz perdido la noción de quién soy yo y quién
eres tú?
_ Tengo bien
claro quien soy y aún más claro tengo quién eres tú, por eso te hablo
así... - se quedó cortado, alguien estaba violentando su mente, la
misma persona que lo había hecho antes en la sala del Consejo. - ¡Eres
tú! - exclamó asombrado al percibir que su tío era el intruso.
_ Sobrino, haz
comenzado a delirar...
_ Tú eres el
que deliraras...
Y sin que nada
evidenciara externamente la lucha, comenzaron a batallar para proteger
sus mentes del invasor y a la vez invadir la mente del otro.
Al principio
la lucha era desigual: Jasón no era un Sabio, por lo que Vleis no
se explicaba cómo podía tener tales habilidades, pero, al ser un Alto
Señor, era más poderoso que su sobrino; este quedaría agotado en unos
momentos y él podría destruir su mente.
Sin embargo, la
resistencia de Vleis se acrecentaba cada vez más y en un momento Jasón
se sorprendió al presenciar algo increíble: sintió que el poder de
su sobrino se hacia inmenso y lo anegaba como una gigantesca ola que
azota una barca pequeña en medio de una tormenta. ¿Cómo podía el chico
volverse tan poderoso de repente?... Poco a poco comprendió lo que
ocurría, presenciaba un fenómeno del que había oído hablar muchas
veces y que sólo ocurría entre los Señores del Oeste y algunos Sabios
del Reino del Sur: La dilatación de una "esencia vital".
El poder de los
sabios no consiste únicamente en habilidades psíquicas. No es su mente
la fuente de su poder sino todo su ser. En An-ki no se entiende al
ser humano dividido como lo hacen algunas filosofías de la Tierra.
El ser humano es concebido como una unidad, una esencia vital que
se manifiesta corporal y espiritualmente. Los Sabios son capaces de
proyectar su ser, su esencia vital, de muchas formas, el nivel más
bajo consiste en la telepatía: proyección de pensamientos; un nivel
superior es la telequinesis, proyección de la fuerza y el más alto
es la proyección de todo su ser... A eso estaba llegando Vleis.
El problema consistía
en la dificultad para volver a concentrar su esencia vital una vez
que se expande, sobre todo si se expande sin sentido alguno, como
le estaba ocurriendo al joven, el resultado podría ser la desaparición
de la persona. Vleis ya daba signos visibles de este fenómeno, su
cuerpo lanzaba flash de su imagen reiteradamente, siguiendo el ritmo
del palpitar de su corazón, y poco a poco perdía densidad... como
si se evaporara.
Jason mantuvo
su resistencia, aunque sabía que era inútil, pues quería que su sobrino
continuara la lucha hasta que llegara a un nivel en que ya no pudiera
controlarse y terminara autodestruyéndose. Demostraba con esto ser
un hombre lo suficiente calculador para maquinar y mantener la sangre
fría en situaciones extremas, sobre todo considerando la sorpresa
que se había llevado ante la capacidad de Vleis y la envidia rabiosa
que despertó en su corazón por esto.
Todo estaba ocurriendo
rápidamente para el joven, apenas habían transcurrido unos minutos
desde que comenzó la batalla, por lo que tenía pocas posibilidades
de detenerse a pensar en sí mismo; él sólo había reaccionado con todas
sus fuerzas al ataque de un oponente poderoso, de nuevo sus habilidades
se manifestaban espontáneamente, sin que él pudiera controlarlas.
Jason tenía razón al comenzar a celebrar la desaparición de su sobrino,
ya que este iba camino de diluir su esencia en la esencia vital del
universo.
_ ¡¡¡Vleis!!!
- Gritó Aoi dentro de la mente de su amo mientras proyectaba su esencia
vital y atraía hacia sí la de este.
Su intervención
fue suficiente para que el fenómeno se detuviera y se revirtiera.
A causa de esto, Vleis perdió el equilibrio y se derrumbó sobre sus
rodillas.
_ ¡Maldición!
- murmuró Jason sintiendo que le quitaban un regalo en el momento
justo en que lo tenía en la mano. De todas formas mantuvo su aire
de superioridad - Parece, mi querido sobrino, que estas enfermo...
o quizá sea simplemente tu debilidad habitual... - y, tras insultar
a Vleis con una carcajada llena sarcasmo, se dio vuelta y se dirigió
hacia la Sala del Consejo.
_ ¡Tú introdujiste
a Hermias en la Cámara del Poder...! - le acusó Vleis mientras intentaba
ponerse de pie.
_ ¡¿Cómo...?!
- Jason perdió su compostura, ¡Vleis había leído su mente!...
_ Tú convenciste
al Consejo para hacerle una prueba que comprobara si estaba calificado
para ser un Alto Señor... El Consejo te advirtió que debías prepararlo,
pero no tuviste paciencia y lo introdujiste en la Cámara del Poder
sin el entrenamiento adecuado... ¡Tú eres el responsable de su estado!...
_ ¿Cómo te atreves
a entrar en la mente de un Alto Señor? ¡Serás severamente castigado!-
viéndose derrotado, Jason intentaba amedrentar a Vleis. Era mal perdedor...
_ ¿Yo?... ¿que
yo he leído tu mente?... - ahora era Vleis quien usaba la ironía -
¡De ninguna manera! ¿Cómo podría un débil aspirante como yo leer la
mente de un Alto Señor?, imagina el ridículo en que te dejaría. Tú
mismo me has contado todo esto y ahora me permites entrar a la Sala
para pedir ayuda al Consejo... - dicho esto se encaminó a la Sala
Principal.
_ ¡No te atrevas!
- Jason se interpuso en su camino, estaba ciego de ira.
_ ¡Atrás! - exclamó
Vleis imperioso y, de nuevo sin querer, acompañó sus palabras con
una onda psíquica que dejó a su tío sin fuerzas. El sorprendido Alto
Hechicero tuvo que ayudarse de la pared para no caer al suelo. Vleis
también se sorprendió pero, como no era momento de mostrar debilidad,
continuó su camino.
Esperaba que
el Consejo le exigiera una explicación por entrar a la Sala sin haber
pedido audiencia mas, en lugar de eso, le dieron la bienvenida.
_ ¿Qué es lo
que te trae ha nosotros? - dijo el Rey sonriente
_ Vine a pedir
ayuda para uno de mis compañeros de Generación, Hermias. - El Rey
y los demás Consejeros lo miraban fascinados lo que le hacia sentir
muy incomodo.
_ ¿Ah sí...?
- el Rey Arcecilao sondeó la esencia vital de Hermias por un momento-
Ya veo, parece que ha rechazado la influencia de la Cámara del Poder.
Ocurre pocas veces... es una lastima, ¿verdad Jason?. - su tono dejó
claro que se burlaba de su compañero, quien entraba a la Sala en ese
momento con ganas de asesinar a su sobrino.
_ Sí... no me
explico por qué ocurrió...
_ Ya averiguaremos
la causa..., por lo pronto, si quieres ayudar al joven, mi estimado
Vleis, deberás hacer que distinga su esencia vital de los rastros
de las esencias vitales de los antiguos guerreros que absorbió en
la Cámara. Estoy seguro de que podrás hacerlo, ya que eres un Señor
del Saber. - Una afirmación como esta era todo un halago considerando
que el joven aún no había dejado de ser un aspirante.
Vleis no se hizo
de rogar ni pidió más explicaciones, sentía a todos los Altos Señores
sondeándolo y temía que notaran que no tenía control de sus poderes.
Se despidió y salió tan rápido como pudo.
_ ¡¡¡Increíble!!!
- Exclamó Agorácrito - su esencia vital estaba emitiendo una onda
de poder magnífica.
_ Tal y como pensaba,
Vleis heredó el poder de Xenocrátes. - dijo satisfecha Egle - Incluso
parece ser más fuerte de lo que era su padre a su edad.
_ Más fuerte
que Xenocrátes? - chilló Caliope - eso lo convierte en el candidato
ideal para el Consejo, imagínenlo, con él llegaremos a ser más fuertes
que los Señores del Oeste.
_ Y no tendremos
que temer al Horus de los Señores del Este - enfatizó Evelia.
_ Es lo que necesitamos
para consolidar nuestra obra, - dijo la Reina Danae como si expresara
sus aspiraciones más altas- que el próximo Consejo este formado por
miembros capaces de mantener la supremacía de nuestro Reino.
_ Pero... - Jason
tuvo que morderse la lengua, no podía encontrar ningún argumento en
contra de la idoneidad de su sobrino.
_ Admítelo Jason,
- se bruló Calistrato- tu favorito no ha logrado llenar las expectativas
y nuestro favorito las ha rebasado.
_ Por ahora eso
parece... Pero ya veremos más adelante... Ya que , por si no lo notaron,
Vleis no parece tener completo control de sus facultades. Y ya que
toco ese punto: me parece una locura enviarlo a ayudar a Hermias,
podríamos perder al guerrero por la inexperiencia de mi sobrino.
_ Yo sé lo que
hago Jason, - replicó Arcecilao - tú quisiste poner a prueba a tu
favorito, ahora yo pongo al mío. Quiero probar que tan capaz es el
hijo de Xenocrátes... estoy seguro de que no me decepcionará.
La confianza
de Arcecilao en Vleis no se vio defraudada, con ayuda de Aoi, el joven
logró conectarse con Hermias sin perderse a sí mismo y consiguió sacarlo
del trance. Todos celebraron esto, Safo, Cárax y los compañeros de
Hermias en primer lugar; también los Altos Señores, pero por razones
distintas a los muchachos: Habían comprobado que sus expectativas
sobre Vleis estaban bien fundamentadas.
Jason, por su
parte, estaba estupefacto. Las cosas le habían salido muy mal: queriendo
promocionar a Hermias había catapultado a Vleis. Se sentía burlado
por las circunstancias... pero no vencido. Ya tenía pensado cómo desquitarse.
En cuanto a Vleis,
permanecía a ajeno a todo esto. Después de sanar a Hermias había quedado
tan agotado que le llevaron a la torre terapéutica junto con este.
Desde el principio su única intención había sido ayudar a su amigo,
por tanto: sin querer, sin buscarlo, sin siquiera imaginarlo, había
sellad su destino y trazado un rumbo fijo hacia el Alto Consejo. Ahora
pagaría las consecuencias de su buena suerte... su tío se encargaría
diligentemente de que así fuera...