Prologo
Otro
lugar, otro tiempo, en otro mundo...
Un
mundo maravilloso en el que habitan seres capaces de inspirar hermosos
cuentos de hadas y terribles historias de horror... donde lo que conocemos
como magia es parte de la cotidianidad para los seres que lo habitan,
seres que son parte de muchas de nuestras leyendas...
Este
mundo es An-Ki...
An-Ki
esta dividido en cuatro grandes Reinos. Uno de ellos es el Reino del
Sur, cuya ciudad central, Graikoi, goza de gran belleza. Será en este
magnifico lugar donde comenzará nuestra historia.
Al
entrar en la ciudad te sientes sobrecogido por sus gigantescas torres
esmeralda y la exuberante naturaleza que convive en perfecta armonía
con estas estructuras. Enredaderas que se extienden por todos lados,
jardines floridos, fuentes cristalinas y animales increíbles convierten
en lugar en un paraíso.
De
vez en cuando vez a un ser alado cruzar el cielo con un jinete humano
y te topas con temibles bestias jugando con niños pequeños. En fin...
un mundo de sueños para muchos.
Hoy,
la ciudad esta más animada que de costumbre. La mayoría de sus habitantes
se han reunido en un gran estadio para presenciar "La batalla de Dragones".
Hoy será elegido el campeón de este juego que despierta mucho interés
entre los Señores del Sur.
Un
juego que deriva de las antiguas artes de guerra de este Reino, y que
en tiempos de paz ha pasado a ser un entretenimiento y una forma efectiva
de despertar deseos de superación en las generaciones más jóvenes.
El
estadio en el que se llevan a cabo las batallas consiste en una arena
de encuentro tan grande como un campo de fútbol de nuestro mundo, rodeada
de cabinas ordenadas de forma semejante a las celdas de un panal de
abejas. Cada celda esta protegida por un cristal opaco que no deja ver
el interior mas sí permite al ocupante ver la arena del Juego.
En
el centro de la arena hay dos jugadores con armaduras de guerra. Uno
de ellos la lleva de color negro y el otro azul. Ambos están acompañados
por un dragón tan pequeño que pueden sostenerlos perfectamente entre
sus brazos. Es probable que una iguana de nuestro mundo llegara a ser
más grande que estos dragones... ¿acaso la contienda será entre estas
pequeñas mascotas?...
Antes
de comenzar la contienda una de las celdas sobresale de las demás y
su cristal se disuelve dejando ver a tres solemnes ancianos, son los
Maestros de los Juegos, quienes se encargan de juzgar el desempeño de
los combatientes y determinan los resultados.
_ La
última batalla va a comenzar- declara solemnemente uno de ellos, su
voz se escucha por todo el lugar sin necesidad de ningún amplificador
- Jugadores, preparen a sus dragones.
Los
jugadores lanzan al aire a sus dragones, estos dan unas piruetas en
el aire y caen frente a frente con gesto amenazador.
_ Ustedes
son los que han logrado superar a los demás jugadores, luchen con honor
para demostrar quién es el merecedor de la insignia del Dragón.
En
nuestro mundo hubiera sido lógico esperar que aquella expresión se viera
seguida de una aclamación del publico o que los dos guerreros y sus
mascotas se vieran cobijados por aplausos y vivas. Pero los Señores
del Sur parecían preferir ocultar su fascinación tras el silencio frío
de los cristales o, quizá, los mayores procuraban darle cierto aire
sagrado a aquella celebración y los jóvenes les seguían. Lo cierto es
que la atención de todos estaba puesta en el centro de la arena, aunque
no manifestaran abiertamente ningún gesto espontáneo de entusiasmo.
_
Comencemos la prueba. - Declaró otro de los ancianos
_ ¡Señores
del Sur - anuncio el tercer Maestro del Juego- En esta última batalla
luchara Hermias de la familia Anacreonte con su Dragón Kurai-ryu contra
el actual campeón Vleis de la familia Xenócrates con su dragón Aoi-ryu.
Dentro
de una de las celdas, dos jóvenes observan con sus dragones. El dragón
de uno de ellos, que reposaba en su regazo, reaccionó en el acto al
oír al Maestro y de un salto se acercó al cristal para ver hacia la
arena. Luego se volvió hacia su amo y lo interrogó con la mirada. Dentro
del capuchón con que su amo se cubría apareció una sonrisa amigable.
_
Tranquilo Aoi.- dijo el joven- Recuerda que cedimos nuestro lugar a
Safo y Shiroi.
Aoi
sonrió aliviado y saltó a las piernas de su amo para continuar dormitando.
El joven Vleis le acarició con cariño. Llevaba una túnica ceremonial,
como todos los presentes. Como cada quien la llevaba según su Escaño
social la suya era verde y blanco mientras que la de su compañero Cárax
era roja y marrón. . Además su amigo no usaba el capuchón porque, al
contrario de él, no tenía nada que ocultar.
Debajo
del capuchón de Vleis apenas podía adivinarse un rostro que difícilmente
podía definirse si era de hombre o de mujer. Lo que estaba a la vista
era su figura alta y delgada y sus ademanes elegantes.
Al
ver a Cárax descubrimos un joven de cabello castaño y ojos rojizos.
Más bajo de estatura que su amigo y más grueso. Tiene cierto aire travieso.
Su mirada deja adivinar un espíritu inquieto, curioso y lleno de bondad.
Curiosamente,
los dragones de los jóvenes se parecían algo a estos. Además de tener
el mismo color de ojos que sus amos, Aoi mantenía una actitud tranquila
y serena, mientras que el dragón de Cárax, una hembra, no paraba de
saltar de un lado a otro observando la arena.
También
ella se había alarmado al oír el nombre de Aoi y al ver la reacción
de este golpeó el cristal llamando la atención de su amo.
_ Ya
sé Akai, todos creen que Aoi es quien esta enfrentando a Kurai. ¡Esperemos
que sigan pensando así o tendremos problemas! - bromeó el joven, pero
a su pequeña dragón no le hizo gracia la situación y saltó sobre él
regañándole. - ¡Calma!, ya se que no estabas de acuerdo, pero ya sabes
lo terca que es Safo!... Además, nadie se dará cuenta, ya veras.
Akai
se llevó las manos a la cabeza y simuló desmayarse sobre su amo. Los
dos jóvenes y Aoi rieron de su dramática interpretación.
_
No te molestes con Cárax. - le dijo Vleis - Mira, Aoi y yo estamos muy
tranquilos, no necesitamos ganar la insignia del Dragón otra vez.
Aoi
confirmó estas palabras con una sonrisa. Pero la inquieta Akai no estaba
de acuerdo con la conformidad de su colega y saltó sobre él. Aoi cambió
en el acto su actitud pasiva y perezosa y se hizo a un lado. Ella lanzó
su grito de guerra y este respondió poniéndose en guardia.
_ Ya
basta. - les regañó Vleis sujetándolos hábilmente de sus colas y levantándolos
en el aire - La lucha entre dragones es en la Arena, compórtense. -
Su dragón le respondió señalando a Akai y emitiendo gruñidos acusadores.
_
Aoi tiene razón, - dijo Cárax tomando a su dragón en los brazos- es
culpa tuya, Akai. Te has portado muy mal- Se sentó sujetándola con fuerza
para obligarla a tranquilizarse. La pequeña no tuvo más remedio que
guardarse su opinión y observar la lucha que ya había comenzado.
En
la arena, apenas recibieron la señal de los Maestros, los dos jugadores
transformaron a sus dragones en otro animal. Esa era la habilidad de
los pequeños animales, podían tomar la forma de cualquier otro ser según
el deseo de sus amos.
_
Un momento Kurai - dijo el joven Hermias al oír a su oponente dar ordenes
a su dragón- Esa no es la voz de Vleis y ese no es Aoi.
Su
Dragón, que se había convertido en un enorme Casdanago, una especie
de rinoceronte con rostro de reptil, detuvo su embestida contra el otro
dragón que había transmutado en un fadanago, un reptil que camina en
dos patas con una enorme cola y tan grande como un elefante.
_
¿Quién eres tú?... ¿Acaso eres Safo?...
_ ¿A
quién esperabas?- Le respondió su oponente.
_ ¡¿Estas
loca?! No te corresponde esta batalla.
_ ¿Te
asusta enfrentarte conmigo?
_ Por
supuesto que no, eres más fácil de vencer que Vleis. Pero los Maestros
van a...
_ ¡Menospreciaste
a Shiroi y ahora te lo voy a hacer pagar! Así que prepárate a luchar
_
¡Sólo hice un comentario...! - exclamó desconcertado - ¡Mujer, eres
demasiado proteccionista con tu dragón...!
_ ¡Nadie
subestima a mi Dragón! - declaró con un tono terrible la chica- vamos,
continua la batalla para darte una lección.
_ Te
vas a meter en problemas... pero te daré gusto... ¡Adelante Kurai!
Su
dragón se lanzó con todas sus fuerzas esgrimiendo su enorme cuerno contra
Shiroi pero este lo esquivó y acertó a darle un latigazo con su cola
en un costado.
_ Buen
movimiento, pero Kurai no se dará por vencido ni yo tampoco.
La
batalla continuó.
Shiroi comenzó a ganar ventaja sobre su oponente gracias a su velocidad
al cambiar de forma y a las acertadas elecciones de su ama. Pero Hermias
supo defenderse y poco a poco fue entendiendo a su enemigo logrando
que Kurai respondiera cada vez mejor a los ataques, hasta el punto en
que fue difícil definir al ganador.
Desgraciadamente
la batalla fue interrumpida abruptamente por los Maestros del Juego.
_
Esta batalla debe suspenderse.
_ ¡¿Qué?!-
chilló la joven y casi todos los presentes, era algo fuera de lo común.
El
cristal de la celda de la familia Principal se disolvió y dejó ver a
la pareja Real, las dos majestades estaban erguidos y muy molestos.
_ Safo
de la familia Real de Arcesilao, has violado las reglas de las batallas
de Dragones...- declararon con solemne fatalidad- Has tomado el lugar
de otro jugador sin autorización.
_ Se
dieron cuenta antes de lo que pensé- se lamentó y devolvió a su dragón
a su forma pequeña, este saltó a su hombro y gimió preocupado - No te
preocupes, sólo recibiremos un castigo, cariño.- le tranquilizó sonriendo
y guiñando un ojo.
_ ¿Dónde
se encuentra el Campeón?- preguntó el Rey furioso.
_ Bueno,
ya no tiene caso mantener este disfraz- Dijo Vleis levantándose y quitándose
el capuchón.
Al
hacerlo dejó ver su rostro: era un joven hermoso de ojos azules y cabello
rubio, su expresión firme y valiente le daba cierto aire de autoridad.
Tocó una joya que llevaba sobre su pecho y su traje cambio a otra túnica
de color azul y gris. Era la túnica ceremonial que correspondia a su
escaño, había estado haciéndose pasar por Safo, ahora debía enfrentar
las consecuencias de su ocurrencia con ella.
_ Cárax,
trataremos de dejar te fuera de esto.
_
¡¿Estas loco?!, pueden echarme la culpa de todo si es necesario. Recuerda
que somos un equipo, lo que quieran hacerle a Safo tendrán que hacérnoslo
a los tres.
_ De
acuerdo - Le respondió estrechando su mano- Luego se dirigió a los dragones-
Lo lamento, ahora también están metidos en este problema.
Aoi
salto hacia su amo, quien lo sujetó en el acto para recibir una beso
reptilezco en su mejilla.
_ Gracias...
mi pequeño.
Akai
por su parte trepó por el cuerpo de su amo y le pellizco la cara.
_ ¡Ya
entendí, ya entendí!- chilló él - Tú me lo advertiste. Pero, ¿me vas
a dejar solo ahora?.- como respuesta ella lo miró conmovida un momento
para luego abrazarlo ahogada en lágrimas - Ya sé, ya sé... estamos juntos
en todo.
Los
dos jóvenes con sus dragones se unieron a Safo y a Shiroi en la arena
para enfrentar las consecuencias de su actos.
_ Podemos
prepararnos para lo peor- les dio Safo tocando la piedra que también
llevaba en el pecho- Papá luce muy molesto.
Su
armadura cambió a una verde y blanca idéntica a la que llevaba Vleis
anteriormente. Ya sin casco dejó ver que se trataba de una jovencita
de cabello largo y abundante color castaño claro, con los ojos verdes
y una expresión extraña: una mezcla de tenacidad e ingenuidad difícil
de describir.
_ No
te preocupes, - le tranquilizó Vleis - no va a ensañarse con su propia
familia.
Pero
al ver la mirada llena de ira del Rey no se podía menos que esperar
lo peor...
...El
castigo iba a superar sus expectativas...