Al
yate Granma
Irrumpe
en la madrugada
el
Granma histórico, el yate
continuador
del combate
que
se inició en el Moncada.
Ya
estaba la suerte echada
con
los pobres de la tierra,
y
dado el grito de guerra
Martí
se enteró enseguida
que
tenía un agua encendida
el
arroyo de la Sierra.
México
lo ve salir,
Benito
Juárez se asoma,
Julio
Antonio Mella toma
un
rifle y vuelve a vivir.
El
mar, quiso interrumpir
la
arriesgada travesía,
pero
el Granma llegaría
venciendo
las marejadas,
y
nunca en Las Coloradas
brilló
el sol como aquél día.
Llegar,
entrar y vencer
es
la consigna de todos,
no
interesaban recodos
ni
trechos a recorrer.
Llamaba
el patrio deber
desde
una garganta herida,
y
ya la misión cumplida
de
héroes o mártires, brota
sangre
por la vena rota
de
la patria agradecida.
Fidel
sube a la montaña
cono
repetida en él
la
acción de Carlos Manuel
frente
al dominio de España.
Con
igual sangre se baña
la
tierra, hasta en sus raíces,
eran
los nuevos mambises
cumpliendo
lo que juraron,
y
a la patria le cerraron
las
últimas cicatrices.