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Ángel Valiente (San Antonio de los Baños 28 de febrero de 1916 – †21 de enero de 1997). Apuntes biográficos. Para hacer un breve resumen de la vida de este genial interprete del género campesino, comienzo con palabras del propio Valiente: "Nací el 28 de febrero, junto a mi hermano jimagua en la calle Juan Delgado entre Ancha y Jesús Planas, San Antonio de los Baños. Mis primeros años digamos hasta los siete, transcurrieron en esa ciudad pasando de inmediato a "Barreras" a dos kilómetros de San Antonio donde permanecí junto al arado y la guataca hasta los 23 años que mi padre se vio obligado a romper el negocio con Junco y Co.; debido a la actitud política nuestra que no estaba a tono con su sistema de explotación. Para nosotros era inconcebible el abuso que los Junco cometían con los trabajadores y está de más decir las vicisitudes que pasamos en el pueblo, los primeros meses en el pueblo; pero supimos abrirnos paso, mi hermano comenzó su trabajo en un despalillo y yo marché a la capital a cantar mis décimas guajiras donde tuve bastante suerte y triunfé". Temprano se inició Valiente en su quehacer de poeta; dijo Orlando Quiroga -en un artículo cuyo título se explica por sí mismo: “Valiente cumple 70 años”- que “su primera décima la compuso a los 8 años, a un pollo que se comía los mangos en el patio”.; en el mencionado trabajo periodístico agrega que “el niño se convirtió en uno de los más apuestos jovencitos de la zona. Las muchachas suspiraban al verlo pasar. Había una, Elena, que cuando lo veía venir, cortaba una rosa y se la ponía en la melena negra”..... La anterior afirmación de Quiroga parece ser exacta. En el año 1931, Valiente encontró al amor de su vida: Elena Othón Rodríguez.
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De familia campesina, nacida el 18 de agosto de 1917, ella contaba con 14 años de edad –él tenía apenas una año y pico más- según confió a cierto amigo devenido en reportero, a quién además contó que el “enamoramiento [se había producido] por carticas, encuentros furtivos en casa de una amiga, décimas repletas de pasión y al final el sí, puesto en un corazón envuelto en mambises mariposas. Cuando cumplió los quince años la pidió formalmente. Diez años rompiendo sillones hasta que en 1942 se casaron. Dos niñas y un varón brotaron de aquella unión”.... “Luego a la modesta casa en el no. 4107 de la calle 74 en San Antonio de los Baños”:
Continúa el relato... “No aparenta tener 74 años esta mujer amable que prepara café mientras me habla de los tiempos duros con Angelito, noches de canturía por algunos pesos, mejoría de la situación al profesionalizarse pero ausencias reiteradas por motivos de trabajo del calorcito del hogar y la pesadilla de una vida activa como militante comunista. Los registros, las prisiones del esposo, las amenazas, papeles tirados por las ventanas con consejos como ´Valiente, no sigas hablando mal del gobierno porque te cortamos la lengua´, piedras que chocan contra las paredes o rompen cristales. No, nunca pudo trabajar en la calle para tenerle siempre las cosas listas al marido y atender a los niños, guardar bien la literatura marxista y las décimas y otros escritos. Un matrimonio unido, con buenas relaciones hogareñas. Entonces, -indago- fue un marido ejemplar. ´Bueno –Elena hace un guiño- en general, si, sobre todo con los niños y sus deberes hogareños pero… un poco mujeriego, qué se le iba a hacer´. Y yo pienso en un ´pico de oro”, decimista por demás y lo comprendo. Pero profundizo un poco y me entero de su atención a la ´otra casa´, donde floreció una hija”........
Dice Quiroga “Tres hijos, y en la década del cuarenta, el mujalismo se ensañó. Angelito quedó sin trabajo, tuvieron que vender ropas para alimentar a los pequeños. Le regalaban mazos de tabacos que él vendía a clientes que le exigían les compusiera una décima... ¡cerraron hasta la emisora [Mil Diez] y el periódico [Hoy]”... Sin embargo... “Angelito no claudicó. Cuando Juan Marinello les llamó a él y al Indio Naborí, estuvieron en el Campo Armada, cantando al Partido Socialista Popular. Como contraofensiva el triste Panchín Batista organizó una fiesta en La Tropical. Traían guaguas llenas de campesinos, pero todos se bajaban e iban en tropel para escuchar a Naborí y a Valiente”....
Se refiere el periodista a la legendaria controversia entre Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí) y Angelito Valiente que acertadamente Virgilio López Lemus en su Nota a la edición cubana al libro “Décimas para la Historia e Historia para la décima” afirma que “sigue siendo un hito del debate popular decimista cubano”. Según López Lemus, el libro “es una obra de arte de la improvisación en décimas” .... “Más que una porfía, es un diálogo exaltado de dos pilares de la canturía del siglo XX. Su trascendencia como suceso de repentismo rebasa la circunstancia local y nacional, y constituye asimismo un jalón dentro de la poesía oral de la lengua española”.... Creo importante destacar que la edición cubana de las décimas se basó en la edición canaria llevada acabo en el mes de junio de 1997 gracias al rescate de los textos por parte del Profesor y destacado intelectual Maximiano Trapero.
En su Prólogo a la Edición canaria, el Profesor Trapero refiere: ...“La primera controversia del Teatro Casino Español de San Antonio de los Baños (La Habana), celebrada el 15 de junio de 1955, fue publicada en un folleto momentáneo y urgente que se agotó rápidamente y del que no ha quedado ningún ejemplar en bibliotecas públicas (el último que le quedaba al Indio Naborí me lo regaló a mí, dedicado, y lo guardo como una reliquia). La segunda controversia <<del desempate>>, celebrada en el estadio Campo Armada (reparto Lucero, La Habana), a los dos meses y medio de la primera, el 28 de agosto de 1955, se publicó en tres páginas apretadas de la Revista Panorama. Por eso creo yo que estos versos, siendo tan importantes como son, un hito en la historia de la literatura en lengua española, bien que de un género poético poco conocido y menos valorado, merecían tener una nueva voz, multiplicada a través de la imprenta, para que sean oídos -leídos- en ámbitos bien distintos a los que los vieron nacer. Al fin, la literatura no tiene patrias geográficas limitadoras, y estas décimas de Naborí y de Valiente, por lo que son y por lo que representan de una tradición hispánica, son ya patrimonio de cuantos hablamos el español, y aun patrimonio cultural de toda la humanidad”.... Precisamente en el año 1955 otra destacadísima intelectual ariguanabense -por cierto, descendiente de canarios-, Ana Núñez Machín, conoció a su coterráneo en una festividad campesina; ella lo recuerda así en el Prólogo del libro “Ángel de la décima” ...“Conocí a Angelito Valiente en una "canturía" celebrada en la playita del río Ariguanabo de San Antonio de los Baños en 1955. Su contrincante en aquella ocasión fue Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí. Se enfrentaron en una controversia inolvidable. Cuando iniciaron su duelo de melodías, la tarde se llenó de metáforas, símiles e imágenes rutilantes y destellos sonoros. También de cubana rebeldía y patriotismo erguido, al cantar ambos expresando el sentir de todo el pueblo que repudiaba la sangrienta dictadura batistiana. Sus palabras al viento retornaban y se hacían voz rebelde en sus gargantas. Más que dos poetas, parecían dos gladiadores llenos de poesía, que con fintas líricas herían el negro corazón de la tiranía. Nadie pudo amordazarlos, a pesar de que los guardias rurales irrumpieron en el local y amenazaron con detenerlos. Cuando terminaron, dejaron en el auditorio -entre el que me encontraba- una emoción real, palpable, iridiscente. Y la raigal convicción de que la poesía también podía ser -como lo es- un arma de combate. Desde entonces, ambos maestros de la décima quedaron grabados en mi corazón para hacerse ejemplos poéticos y también ejemplos de conducta vertical e insobornable. Si Naborí es en la espinela el bardo lírico y tronante; el dulce guardián vigilante, el cantor rítmico y veraz que posee estilo y voz propias, Angelito es el Ángel de la décima. Y lo es, porque amoroso y altivo, su verbo asaeteaba el lenguaje en comunión de imágenes; en la exacta utilización del adjetivo; en la rima original y la precisión de sus metáforas candentes, con las cuales aprisionaba la belleza. Su verso fue eso: belleza, pero belleza combativa, feroz, que jugaba con las palabras en un maridaje espontáneo, haciéndolas suyas con cadencia y ternura. Como un novio enamorado. Ángel sin alas ni cielo conocido, pero con amor de hombre. Ángel avanzando en el decir de su expresión poética: la décima, que hoy está tomando el lugar que le corresponde -por cubana y auténtica- en esta tierra que ese Ángel tanto amó. Y este valiente Ángel de la décima nos legó una estela de amistad que sembró a su paso por la vida. Una estela de admiración y de cariño que pocos hombres pueden lograr. Esos amigos -entre los cuales tengo el privilegio de encontrarme- le rinden en este opúsculo, tributo de entrañable cariño y de recuerdo imperecedero”...... Por su parte, dice Alexis Díaz Pimienta, en su obra ya citada, que Valiente era un “poeta del entusiasmo y la vehemencia escénica, célebre por sus paradigmáticas controversias con el Indio Naborí, de las cuales las del año 1955 (en San Antonio de los Baños y Campo Armada) son las más importantes. Valiente incorpora al repentismo cubano la teatralidad que la mesura estilística de Naborí y Riberón Hernández había disminuido (mejor, disimulado), dota al repentismo cubano de una voz y un estilo en los que el verbo y el gesto equilibraban con el contenido poético, con la tan ansiada «poeticidad» y hacen de su obra, una de las más influyentes hasta las actuales promociones. Podríamos arriesgar incluso, que si Naborí es el poeta lírico por excelencia, Riberón Hernández es el poeta pictórico, y Valiente es el poeta epico-dramático. Tres estilos que definieron formas de hacer y que llenaron el panorama repentístico de epígonos e imitadores”...... Alguien escribió que “aunque muchos puedan pensar que siendo Angelito un repentista, sus décimas y otros poemas están "en los archivos del aire", esto no es así. Valiente, dotado de una excelente memoria, reproducía, luego de sus brillantes controversias con famosos cultivadores del género, algunas de sus décimas, con letra menuda y ágil, algo martiana en el estilo pero suficientemente clara y con una ortografía sorprendente en un autodidacta; para programas radiales y televisivos, actos de masas y publicaciones periódicas, escribió sus décimas..... también ... muchas de sus espinelas fueron copiadas, a veces mediante la taquigrafía, por cientos de admiradores a lo largo y ancho de su querido cocodrilo verde. Todo esto propició la recopilación de una importante parte de su obra”
La familia de Valiente puso en mis manos una copiosa documentación incluyendo manuscritos, contentiva de un verdadero tesoro cultural –calificado de “tan cubano, tan martiano, tan asequible a las masas por hablar su lenguaje, por recoger sus vivencias, necesidades, sueños, esperanzas y realidades de forma tan bella, estremecedora, donde la metáfora, la imagen, el símil,...parecen salidos de un académico”-, que poco a poco he ido digitalizando para su próxima publicación en un libro dedicado por entero al “Ángel de la décima”, como ya fue calificado por Núñez Machín. |
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