Versos
libres
Hagamos
un recorrido
por
el llano y por el monte,
descubrámosle
al sinsonte
el
escondite del nido.
Lleguemos
sin hacer ruido
a
la empinada baria,
donde
salta las jutía
escurridiza
y miedosa,
y
en su acrobacia nerviosa
burla
nuestra puntería.
En
la boca del brocal
de
un pozo, cuanto más hondo
queremos
verle en el fondo
la
vena del manantial.
El
verde cañaveral
nos
regala su esmeralda;
y
de la loma en la falda
se
nos antoja el paisaje
un
hombre que va de viaje
con
tierra y leña en la espalda.
En
lo que fuera un bohío
vemos
una casa nueva,
donde
no importa que llueva
ni
se haga inclemente el frío.
En
el ancho veguerío
respira
el pulmón agrario
no
del viejo partidario
que
daba sangre y sudor;
o
moría con el dolor
de
ser un arrendatario.