
por ©1997 Eduardo Díaz Díaz
Aunque el Retrato de Dorian Gray se disfraza como una literatura humanista con un tema de cuerpo y alma unificado, la novela es casi una tragedia filosófica. Enmarcada en un tiempo de interés puritano en temas de pecado y depravación moral, es un descripción científica de la naturaleza de la percepción y el remordimiento sin la variable de la culpa. Desafortunadamente, como la mayoría de los estudios científicos, esta novela afecta a sus lectores directamente ; no pueden evitar darse cuenta de que sin sus horrores y pesadillas diarias, sin las consecuencias de sus acciones, serían iguales a Dorian - muertos en una terrible repercusión negativa del destino.
En lo que se refiere a la forma de escribir de Wilde, pienso que el libro fue bien escrito y el argumento se presenta claramente para que uno no se sienta en alguna ocasión perdido en complicaciones. Sin embargo, el libro en ocasiones si se vuelve pesado cuando el lector siente que Wilde estaban intentando escribir algo de interés que realmente no se atenía al argumento general.
Wilde nos expone su pensamiento y filosofía inmersas en las acciones, pero las destaca más en los diálogos de los personajes que crea para transmitirlos, siendo el más destacado de ellos Lord Henry. Se muestra como varios personajes idealizan sus opiniones y pronuncian frases con atmósfera filosófica o estética como "Los hombres se casan por fatiga y las mujeres por curiosidad", "La tragedia de la vejez no es la de ser viejo, sino la de ser joven" o "los jóvenes tratan de ser fieles, y no lo son ; los viejos se empeñan en no serlo y no pueden". Todos constituyen una forma en que Wilde hace evidente su manera de pensar, y la intercala de modo que en la mayoría de los casos no tienen la menor relación con el argumento de la novela, pero si con el deseo de su autor de comunicar sus ideas y pensamientos sobre la vida.
La sociedad inglesa de la época, cuyos principios diferían ampliamente con los de Wilde, también no se salva de una crítica que ambienta a la obra, cubriendo aspectos que van desde la forma de vida hasta las costumbres. Utiliza oraciones como "... en Inglaterra nadie lee más que libros y periódicos, los devocionarios y las enciclopedias." o "De todos los pueblos no hay ninguno que tenga menor sentido de la belleza literaria que el inglés" para reprochar y satirizar a una comunidad que era muy crítica de sus trabajos y forma de vivir, Oscar Wilde hace al Retrato de Dorian Gray un libro crítico y estético, además de generalizado e idealista.
La única novela de Wilde es un recurso valioso como forma de entretenimiento al igual que reflexión mental, ya que cada vez que leía un párrafo tenía que detenerme a pensar si estaba de acuerdo con lo que decía Wilde o no. Me incitó a pensar en como la belleza es algo determinante en nuestras vidas, y que al igual que el alma es algo que sólo puede ser de provecho si se sabe usar para un fin positivo.
La primera impresión que se tiene al conocer un individuo es la belleza o fealdad de su apariencia, injustamente dejando al alma en un aspecto secundario. Ello me hace pensar en como varios han dicho que es mejor ser guapo y tonto que feo e inteligente : el que es guapo y tonto es admirado por su estética y es inconsciente de su incapacidad mental y moral ; mientras que el que es feo e inteligente es llevado por su sentimiento de la razón a darse cuenta de su desgracia física, viviendo ambientado de los problemas que su intelecto le hace reconocer. El guapo y tonto vive feliz en su ignorancia y el feo e inteligente vive preocupado en su conocimiento. Esta ya parece una frase que Oscar Wilde habría hecho decir a sus personajes.
Wilde hizo un magnífico trabajo con su novela, lo que incita a uno a preguntarse que otra gloria literaria podría haber escrito si no hubiese sido encarcelado por ser demasiado estético ante la vida.
El Retrato de Dorian Gray constituye una crítica ética y social donde la relación entre cuerpo y alma es el tema de discusión, donde la belleza pierde la batalla ante la conducta inmoral.
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Ultima modificación: 3 de diciembre de 1997