El mamut chiquitito
(quería avanzar)
Tambogrande,
Piura
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| Lo que a Tambogrande le costó sembrar,
Manhattan de nuevo lo quiere destruir. |
El
ministro de Economía y Finanzas del gabinete “parchado” de
Alejandro Toledo es nuevamente Pedro Pablo Kuczynski quien no ha
dudado en tratar de recomponer la economía peruana basándose
nuevamente en la minería.
Como
si eso fuera poco, este 16 de febrero Manhattan ha decidido que
la decisión mediante la cual el gobierno peruano le negó la
concesión sobre Tambogrande sea arbitrada.
Pareciera
que Kuczynski quiere quitarse la espina con la minera, luego que
en 1983, enardecidos pobladores tambograndinos lo echaran a
pedradas cuando intentaba ingresar con la francesa BRGM, cuya
transferencia de derechos a Manhattan, realizada en plena
dictadura fujimontesinista.
De
cualquier manera, las reacciones parecen demasiado sintomáticas.
“¿Coincidencia?
Vuelve Pedro Pablo Kuczinski (o como se escriba) hombre de la
minera francesa BRGM que quiso explotar Tambo Grande en los 80,
durante el gobierno de Acción Popular, y Manhattan se pone
las pilas y lleva al arbitraje el tema”, comentó Martha Meier
Miró-Quesada en factortierra-LI
la tarde del martes.
El
hecho es que el Ministro dijo a Canal N, la única cadena de
noticias de televisión por cable en Perú, que “este año va
a ser muy bueno para las compañías mineras”, además de
otros arreglos que buscarán engrosar la caja fiscal.
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| El ministro repuesto. Kuzckynski es la
carta del presidente Alejandro Toledo contra su propia
revocatoria. |
¿Gabinete
recargado?
La
crisis política y económica en el Perú ha tocado fondo más
que otras ocasiones.
Líderes
de todas las bancadas están pidiendo ya no tan implícitamente
la cabeza de Alejandro Toledo, mientras que sus principales
opositores, el ex presidente Alan García y la ex candidata
Lourdes Flores –ambos de indudable gusto minero—se han
sentado a dialogar de muy mala gana, para tratar de reflotar al
país.
Muchas
incoherencias en la forma de gobernar, y actos de corrupción
que han terminado por asociar a la mafia de Fujimori y
Montesinos con el gobierno actual han creado tal debacle, que
cualquier pequeño incidente tiene repercusiones a gran escala.
Para
los conflictos mineros, las movidas ministeriales le aseguran a
nuestras comunidades más sarna para rascar, o dicho de otro
modo, el caso Tambogrande se ha reactivado.
Un
viejo conocido del valle de San Lorenzo, Jaime Quijandría, ha
regresado al despacho de Energía y Minas (luego de una gestión
pasable en Economía y Finanzas). Los líderes locales sólo
atinaron a rascarse la cabeza y pensar que nada acabó
realmente.
Sobre
Kuzckynski no hay muchas esperanzas que digamos. Los analistas
creen que su presencia podría impulsar algunas reformas a
escala tributaria, basado en sus contactos con organismos
financieros internacionales; pero ciertos tintes autoritarios,
como imponer un impuesto a las transacciones bancarias sin
respetar la autoridad (¿?) del Congreso desaniman a más de uno
respecto a si sería su nombramiento la solución adecuada.
Javier
Iguiñiz, un economista consultado por el diario La República,
espera que el ‘ministro pródigo’ “haya aprendido la lección
y pueda desarrollar una estrategia centrada en la comunicación
y la consulta popular para avanzar en algunos temas de
trascendencia nacional”.
Lo
que Iguiñiz parece haber olvidado es que las consultas
populares crean tal reacción en el Gobierno, que todos terminan
enronchados de pies a cabeza por treinta días.
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| Manhattan tendrá que explicar a la
comunidad internacional cómo es que un área donde no
hay "agricultura irrigada", hay actividades
económicas basadas en el aprovechamiento del bosque
seco ecuatorial. |
Batman y Robin
Para
completar el cuadro pop de la nueva coyuntura nacional, una
abollada Manhattan (aún luce su esparadrapo producto de la
decisión del 12 de diciembre de 2003) ha regresado al escenario
de la mano de Buenaventura, grupo minero peruano que
tranquilamente podría contener a muchas mineras junior como la
canadiense.
La
estrategia es simple: Manhattan no tiene un dólar más para
invertir en sus concesiones del bosque seco ecuatorial de Locuto
e Ignacio Távara (noreste y este de la ciudad de Piura,
respectivamente) y necesita a quién encargarle el paquete, pues
ya había un acuerdo que databa de 2001 (noticia).
Pero
parece que Manhattan se olvidó que uno de los allegados de
Buenaventura, Roque Benavides les criticó muy duramente por dañar
más la imagen de la minería en el Perú. Y ese tema para nadie
es un secreto: Manhattan es considerado poco menos que el patito
feo de la industria.
“Así
es cuando no se tiene plata”, dijo alguna vez el alcalde de
Tambogrande, Francisco Ojeda. Sin dinero, Manhattan no atina a
nada, ni siquiera a contratar nuevo personal (el 75 por ciento
está de vacaciones forzosas). Sus acciones siguen sumidas en
valores que no pasan los 50 centavos de dólar canadiense, y el
mayor capital que puede tener –su confianza—hace mucho que
se devaluó o se volatilizó.
(Lo
peor de todo es que Manhattan ha vuelto a mentir diciendo que la
zona donde quiere contraatacar –Locuto e Ignacio Távara—son
áreas rurales sin agricultura irrigada... sin embargo, son
tierras para extensión agrícola donde crece el bosque seco
ecuatorial y hay comunidades que crían animales en la zona)
Buenaventura
en cambio, con todo y su reciente metida de pata (noticia)
justo cerca de Choropampa (donde contaminó a casi un millar de
personas por un derrame accidental de mercurio orgánico en
junio de 2000), tiene mejor imagen, más presencia y una
cotización respetable en NYSE: 25 dólares cada acción en
promedio (NYSE:BVN).
Además,
ya sabemos que a Buenaventura las licencias sociales le importan
poco o nada, así que esto, unido a la presencia de su socia
Newmont en Huancabamba, sólo dejan la opción a Tambogrande de
volver a pedir auxilio global para salir de este predicamento.
¿Es
la vuelta de Kuzcynski la oportunidad que tanto esperaba
Buenaventura y Manhattan para regresar al ruedo? ¿Era la
“bati-señal” convenida? ¡Santos planes, Batman!
Parece
que los mineros no escarmientan con el tema de que la población
no quiere saber nada del tema. Parece que irremediablemente
Manhattan terminará como el mamut ‘chiquitito’ que quería
volar, probaba y probaba, y no podía volar...
Nelson
Peñaherrera con informes de Liliana
Alzamora. |