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Opinión / Lunes 15 de enero de 2001

EL PULSO EXTERIOR
Hacia un nuevo espacio euromediterráneo

Joan Canals.

Las regiones del sur y este del mediterráneo están siendo un centro de atención en todas sus vertientes (política, económica y social) por parte de los países de la Unión Europea, institucionalizado a través de la Declaración de Barcelona, del año 1995. Los objetivos básicos de la política mediterránea por parte de la UE son: La creación de una zona de paz y de estabilidad política, y la potenciación de una zona de prosperidad compartida con la perspectiva de constituir una zona euromediterránea de libre comercio con anterioridad al año 2010, con soporte financiero por parte de la Unión para favorecer la transformación de su actividad económica.

No hay que olvidar, que el mayor desequilibrio económico, en términos de renta per cápita del mundo, después del intercoreano se produce en el estrecho de Gibraltar, por lo que la constitución de este espacio económico debe de ir equilibrándose para evitar mayores daños en el futuro. A la vez esta situación provoca una importante presión migratoria que sólo se podrá reducir si disminuye ese desequilibrio de renta. Por ello, las inversiones y la creación de empleo en esos países por parte de las empresas europeas juegan un papel esencial para su desarrollo.

En las relaciones comerciales de estos países hay que señalar que el 51% de sus exportaciones van a la Unión Europea, y el 53% de sus importaciones provienen de ella. El comercio entre ellos es bastante reducido y se constata un bajo nivel de inversión extranjera directa por parte de los países de la UE respecto a otras zonas, del orden del 5% de la inversión en países emergentes.

España mantiene relaciones comerciales crecientes con los países del sur y este del mediterráneo, con un saldo de comercio bilateral con superávit en su conjunto, y con cada uno de los países, con la excepción de Argelia y Siria, mostrando una tasa de cobertura para el conjunto en el año 1999 del 117,4%. Las exportaciones españolas a estos países mediterráneos suponen casi el 5% del total, alcanzando los 770.000 millones de pesetas en el año 1999.

Sin embargo, aun persiste alguna serie de obstáculos a este proceso transformador y generador de riqueza, a la vez que también se constata, en algunos países, posiciones opuestas al proceso de transformación y de incremento de la competencia exterior por parte de grupos de presión, que ralentizan estas reformas estructurales.

La reducción de estos obstáculos (tales como, la diversidad de normas entre los países, la falta de acumulación de normas en origen, de una infraestructura adecuada, de un marco jurídico adecuado para el desarrollo de la actividad empresarial y de la rigidez del mercado laboral) y a vez que las ayudas europeas a través del programa MEDA facilitarán ese ajuste estructural y provocarán una mayor modernización de su sistema productivo y un mayor nivel de desarrollo en el mediterráneo.

Derivado de los procesos de globalización, y de deslocalización de las actividades productivas (inherentes al mismo) mediante la búsqueda continua de la competitividad, estos países pueden recibir en un futuro próximo, si tales reformas estructurales se producen, un importante volumen de inversión procedentes de la UE que aceleren ese proceso de transformación y desarrollo productivo y en el cual han de estar presente las empresas españolas, pues constituye una opción estratégica empresarial de primer orden, dadas las enormes potencialidades que puede ofrecer ese dinamismo de la zona euromediterránea.

La constatación estratégica de las oportunidades, no exentas de riesgo, que estos países pueden ofrecer a las empresas tiene que estar presentes en nuestra actividad empresarial, de igual forma, que en los últimos años, se ha producido con América Latina y que en su fase incipiente provocó un interesante debate empresarial. Ese debate se repite hoy respecto a los países del sur y este del mediterráneo, pero no hay que olvidar que los primeros que decidan operar gozarán de una mayor ventaja competitiva.

Publicado en página 11

  • Joan Canals es presidente-consejero delegado de Pulligan Internacional, presidente del Consejo Intertextil Español y consejero del Icex


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