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ORIGENES DE LA SERIGRAFIA

 El desarrollo de la serigrafía en Occidente, de acuerdo con Faine (1991), puede trazarse desde dos orígenes separados: el más antiguo se refiere a la fabricación de esténciles, mientras que el más reciente involucra la tecnología de las tintas y sedas. La evidencia más antigua de esténciles se encuentra en los Pirineos, en las Cuevas Magdalenas (14,000 - 9000 a. C.), donde se han encontrado huellas de manos que se hicieron soplando pigmentos, a través de un carrizo o hueso, alrededor de los dedos extendidos. En el mundo antiguo, los esténciles tuvieron aplicaciones muy diversas, como la decoración de las tumbas egipcias, el diseño de los contornos de los mosaicos griegos y, en la Roma clásica, los letreros pintados sobre tableros de madera que anunciaban las atracciones de los juegos.

En la Edad Media se pintaba con chapopote sobre una tela lisa estirada y se dejaba secar, creando así un esténcíl negativo. Posteriormente, con un cepillo duro se hacía pasar la tinta a través del aire libre de chapopote sobre los estandartes o uniformes. Las imágenes producidas tendían a ser motivos sencillos, como la cruz roja de los cruzados.

Sin embargo, con la importación de Occidente de marcos de madera japoneses, en el siglo diecinueve, se inicia el segundo desarrollo histórico, que es quizá el más ortodoxo. La capacidad de colocar los esténciles sobre una seda fija significaba que ahora se podían imprimir diseños más elaborados con gran precisión.

En 1907, se creó una técnica de elaboración de esténciles que utilizaba un bloqueador aplicado directamente sobre la pantalla. Esta técnica permitía elaborar un esténcil con detalles más finos. Poco tiempo después se inventó el rasero, lo cual permitió tener un depósito de tinta mas uniforme que el que se podía obtener con el cepillo para granear.

La serigrafía fue utilizada ampliamente durante la primera guerra mundial en la producción de estandartes y banderines. 

En los años cincuenta, Luitpold Domberger, empresario y edito de Stuttgart, tomó lo que había sido un medio primitivo y lo refinó para reproducir obras de arte impresas con toda precisión y con acabado de alta calidad, que posteriormente se conoció como "Op Art". 

 La primera mitad del siglo XX.

Los primeros fotoesténciles de 1915 ayudaron a la expansión de la serigrafía en el mercado del diseño gráfico. Gracias a este método, se produjo material barato y de alta calidad para las cadenas de tiendas de los años veinte. Con la caída de la bolsa de valores en 1929, los artistas tuvieron que producir artículos baratos para consumo doméstico, así que utilizaron la serigrafía.

Las impresiones manuales de este periodo se hacían por lo general, pintando directamente sobre la pantalla (método de goma y tusche). Para diferenciar las imágenes hechas a mano de aquellas producidas por los impresores profesionales, los artistas las llamaron "serigrafías".

 La segunda mitad del siglo XX.

En los años setenta el uso de delgadas tintas de película y mallas ultrafinas permitieron una precisión en el detalle que a partir de entonces sería algo rutinario.

Esta década también fue testigo de un aumento en el interés popular hacia ediciones con tirajes limitados y la subsecuente proliferación de pequeñas galerías que vendían dichos trabajos.

A finales de la década de los ochenta hay una expansión del mercado en los Estados Unidos y en el Oriente e incrementa el mercado corporativo en las impresiones, como inversión. Esta expansión tuvo dos efectos contradictorios en el mercado de la serigrafía. El primero es que el tiraje de las ediciones ha aumentado y, el segundo, que algunos artistas han vuelto a trabajar directamente en la elaboración del esténcil, produciendo ediciones pequeñas o incluso monotipos.


APLICACIONES

 ¿Qué es la serigrafía?

La serigrafía es una de las formas más simples para hacer impresiones. Implica el uso de un esténcil aplicado a una malla de seda que se restira sobre un marco rectangular rígido. La tinta que se deposita en el marco se extiende con un rasero sobre las áreas abiertas del esténcil. Esta acción produce una imagen cuando la superficie inferior de la pantalla entra en contacto con el material sobre el que se va a imprimir (Faine, 1991).

El esténcil.

Para determinar cómo se verá una imagen, es importante comprender que las áreas que le faltan al esténcíl son las qu aparecerán en la impresión. El esténcil, en su forma más elemental, puede ser una hoja de papel delgado (idealmente de estraza), que tenga, por ejemplo, un agujero en el centro. La hoja se pega en la parte inferior de la pantalla.

Una introducción sencilla a la fabricación de esténciles se encuentra en las tradicionales plantillas de letras. Si se corta la letra K de un esténcil, queda un hueco en la plantilla, que es una imagen negativa que al imprimirse se vuelve positiva. De igual modo, si se recorta la parte que rodea a la letra para formar una imagen positiva, la impresión resultante será negativa.

Aplicaciones de la serigrafía

En el mundo comercial, la serigrafía es muy versátil y es usada en gran variedad de superficies que incluyen textiles, metal, madera, vidrio, plásticos, cartón, ladrillos, yeso, hule, lienzos... de hecho casi cualquier superficie. El proceso serigráfico se usa en la industria de la cerámica para hacer transferencias para el quemado y grabado directo de barbotinas para decoración de barra o cerámica. Las letras instantáneas usadas en los estudios de diseño y las calcomanías en seco sólo están disponibles gracias a la tecnología de la tinta para serigrafía.

Pero es en la industria de las artes gráficas donde se le utiliza más ampliamente: en grandes carteles, varios aspectos de la publicidad, información en equipos y todo tipo de calcomanías y etiquetas.

La serigrafía no sólo funciona en superficies lisas. Las paredes, por ejemplo, pueden decorarse con imágenes que se imprimen directamente sobre ellas.

Se imprimen directamente botellas y latas en prensas cilíndricas, los globos decorados con imágenes impresas con tinta expandible, los plásticos con frecuencia se forman al vacío después de haber sido impresos con tinta flexible.

El uso de la serigrafía es fundamental en la industria textil, ya sea para producir telas exclusivas impresas a mano o materiales para cadenas de tiendas, camisetas o logos de diseñador. Algunos de los usos más extraños del medio se puede encontrar en la industria de los alimentos, donde pasteles y dulces son a veces decorados con temple de huevo y tintes comestibles.

Limitaciones de la serigrafía

El desarrollo de las tintas y mallas finas significa que hay muy pocas imágenes que no se puedan imprimir. Las líneas suajadas o repujadas no se pueden imprimir con pantallas pues el proceso requiere de una presión que sólo se obtiene por impresión directa, como aguafuerte o grabado. Sin embargo, sí se pueden producir líneas levantadas en la superficie usando la tinta apropiada y, las formas se pueden repujar después de la impresión.

La impresión de un tono continuo, independientemente del medio, exige que sea dividido en pequeñas partículas e impreso como puntos finos, ya sean regulares (en el caso de medio tono) o irregulares (para una mezzotinta). La serigrafía puede imprimir un fino patrón de puntos (son posibles hasta 133), pero la litografía, el aguafuerte y la calcografía pueden producir imágenes más finas (Faine, 1991).

Dentro de estas limitaciones se puede imprimir prácticamente cualquier cosa. La dificultad radica en determinar cómo hacer el esténcil y decidir qué tipo de malla debe usarse.

Para mayor información, revisa el libro de Nueva Guía de serígrafia de Faine Brad, páginas 9-1 9 y el libro Serígrafía de Wolfgang Hainke, páginas 1 1, 12, 14, 314-344.


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