Rescatada del olvido en una edición de tirada limitada a 1500 copias, The Master Of Ballantrae dirigida por Douglas Hickox en 1984, inaugura una prometedora serie de grabaciones en la colección Club de Prometheus, siguiendo los pasos que Varèse emprendiera hace unos años. Para musicar este remake de la cinta homónima protagonizada por Errol Flynn, el productor Larry White solicitó nuevamente los servicios de Bruce Broughton, compositor con quien ya había colaborado en la miniserie The Blue And The Gray (1982), por la cual Broughton sería premiado con el Emmy. Si bien el presupuesto de la ambiciosa producción de la Columbia era considerable, la fracción destinada a la música fue cuando menos ridícula dada la ampulosidad de una historia que exigía el acompañamiento de una partitura sinfónica que, lógicamente, debía de ser interpretada por una gran batería orquestal; Broughton sólo pudo trabajar con 36 miembros (prácticamente una orquesta de cámara) de la Sinfonia Of London, orquesta con la que mantendrá una fructífera relación desde entonces. Sin duda esta restricción presupuestaria hizo que Broughton se creciese ante el desafío: crear un sonido vigoroso de adecuadas dimensiones épicas con una pequeña orquesta que incluía tan sólo seis metales, cuya actividad necesariamente protagónica en la partitura hizo que Broughton tuviera que revisar y corregir la orquestación inicial, incrementando la participación de las otras secciones de la orquesta a fin de destacar el efecto de las trompas, trompetas, trombones y tuba cada vez que estos participasen en la ejecución de la partitura. Pero esta serie de lamentables condicionamientos económicos y técnicos no fueron óbice para que Broughton lograse sobradamente su objetivo. Al escuchar la rica y colorida The Master Of Ballantrae resulta difícil creer, a pesar del deficiente sonido del disco (supongo que por el mal estado de conservación de los masters originales) que participasen en su concepción un número tan pequeño de músicos.
Dos temas importantes van a definir el estilo de la obra: el épico tema principal, inspirado en las composiciones escocesas del siglo XVIII que habitualmente viene apoyado por el sonido de las gaitas, como en el Main Title; es un tema que identifica la ubicación y el tiempo en el que transcurre la acción, y que del mismo modo se asocia al personaje interpretado por Michael York y a las aventuras que éste emprende. El segundo tema, deliberadamente romántico, es una sencilla melodía pastoral dedicada a la relación de amor entre los personajes de Michael York y Finola Hughes. En la partitura de Broughton la música es tan gentil y hermosa (Rowan Tree, Courting Alison), como agresiva y bulliciosa (las dos secciones de The Battle At Sea o Adirondacks -que se antoja como el precedente del material étnico desarrollado en True Women (1996) para el guerrero indio Tarántula-), pero en general está dominada por el característico sentido descriptivo del compositor, que incide brillantemente con una locuacidad encomiable en los momentos dramáticos de la obra (James´ Death es uno de los mejores momentos de la partitura). Pero sin duda lo más destacable es la admirable orquestación, que distribuye la reducida paleta de un modo eficaz confiriendo a la obra matices muy especiales, como la participación del sitar en Closing In o la estupenda recreación de la música de cámara de la época en el Colonial Minuet, para flauta y cuerda.
D.R.C.



/ PROMETHEUS PCR501 / 49'
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