Howard Shore: COP LAND

Más de un aficionado queda indiferente, o se siente extrañamente desplazado, al escuchar la mayoría de las obras fílmicas del canadiense Howard Shore fuera del medio para el que fueron creadas. Su peculiar estilo, por momentos espeso y oscuro, depresivo y desesperanzador, suele casar a la perfección con la mayoría de las películas en que colabora -como las muy negras The Silence of the Lambs (El Silencio de los Corderos, 1991) y Seven (1995)-, siendo al mismo tiempo capaz de entregar obras más amables y fáciles de escuchar -como la desconocida Prelude to a Kiss (1992) o Ed Wood (1994)-. Sin embargo, lo que núnca ha abandonado a Shore desde sus comienzos en el cine de la mano de su amigo y compatriota David Cronenberg, es un afán de experimentación e investigación sonora que se ha ido haciendo más patente con el paso de los años. Esto se pudo comprobar, muy nítidamente, en la difícil Crash (1996), y como tal puede verse de nuevo en su trabajo para Cop Land; quien vaya buscando una partitura más o menos convencional de acción, más vale que se dirija a otro sitio. La música de Shore, también responsable de la peculiar orquestación, utiliza una convencional orquesta incrementada por componentes electrónicos, y sonidos de gaitas que añaden un cierto toque de color y desgarro a algunas escenas del filme. El conjunto vuelve a ser oscuro y muy dramático, con abundancia de toques personales y arriesgados. Muy interesante y, al mismo tiempo, muy particular. E.V.

/ MILAN 53128-2 / 41'