Jerry Goldsmith en Sevilla
El día 7 de Noviembre de 1998 no será un día que se olvide con facilidad, al menos para el que esto suscribe; a pesar de que el día 4 Jerry Goldsmith ofreció un concierto de música de Bernard Herrmann, al que desgraciadamente no pude asistir, tres días más tarde el Maestro ofreció un espléndido muestrario de piezas de su propio repertorio. El Teatro de la Maestranza de Sevilla estaba
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| Goldsmith saludando al numeroso público |
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prácticamente lleno, y la fiesta empezó puntualmente a las nueve de la noche con la potente Fanfare for the 70th Academy Awards (1998); inmediatamente después, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla interpretaría una de las piezas más esperadas de la noche, la previsible suite de Star Trek: Insurrection (1998). Días, incluso meses antes del concierto, aún cuando no se había desvelado el argumento de la novena parte de la saga del Enterprise, ya se especulaba en ciertos circuitos de aficionados qué
dirección iba a tomar Goldsmith para componer su tema principal; parecía más que evidente suponer que se trataría, nuevamente,
de un tema lírico dado el antecedente de Star Trek: First Contact (Star Trek: primer Contacto, 1996) que siguió la pauta iniciada en Rudy (1993): un tema grandioso, presentado por el solo de una flauta o de un óboe, retomado por las cuerdas y luego llevado por toda la orquesta en apoteósico crescendo a un tutti rematado por los timbales. Efectivamente el tema principal de Star Trek: Insurrection es un tema lírico, pero diferente en forma y en orquestación; sin llegar a ser tan bello (al menos en una primera audición) al tema de Powder (1995), aquí Goldsmith se torna más íntimo concediendo la fuerza melódica a la flauta y al arpa, de evidente factura propia pero renunciando en parte al aburrido esquema antes expuesto. La suite siguió la estructura formal de los End Credits de todas sus anteriores incursiones en la serie: la fanfarria de Alexander Courage introduciría la mítica marcha compuesta por Goldsmith para la primera película, mezclando sutilmente el final de la triunfal marcha con el nuevo tema, presentado aquí en Sevilla en primicia mundial. La gente estalló en aplausos. Pero aún no había empezado la noche: La orquesta interpretó milimétricamente la suite de Mulan (1998), tal y como aparece en el disco, y la percusión empezaba a dar una muy buena impresión a pesar de lo sencillo de su cometido en esta pieza. A continuación vendría lo mejor de la velada, la suite de Planet of the Apes (El Planeta De Los Simios, 1968), constituida por los cortes The Search Continues, The Clothes Snatchers y, por supuesto, The Hunt; precisamente la pieza más difícil de interpretar fue la que mejor se solucionó, con una percusión digna del original, sencillamente memorable. La orquestación de Goldsmith se conservó prácticamente intacta, con los cuernos de caza y otros efectos sustituidos por pequeños arreglos para trompas y ajustes en la percusión. Para paliar el sopor de los menos versados en el género nada mejor que la Small Creatures Suite, que se componía de un afortunado arreglo de la marcha principal de Small Soldiers (Pequeños Guerreros, 1998) y la suite de Gremlins (1984). Con The Edge (El Desafío, 1997) concluyó la primera parte del concierto.
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| Mi disco recién firmado |
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La Segunda Parte dio comienzo con la suite de First Knight (El Primer Caballero, 1995), y opino que el compositor americano debería haber introducido en la misma algún pasaje inédito que incluyera el magnífico tema de Lancelot, que no aparece en el disco pero que en la película lo hace en tres o cuatro ocasiones; de nuevo espléndida interpretación en la que destacaron los metales. También en primicia mundial, Goldsmith presentó una magnífica suite para concierto de
L.A. Confidential (1997), y simplemente memorables fueron los doce minutos del "Prólogo" de The Agony and the Ecstasy (El Tormento y el Éxtasis, 1965), que contaron con unos niveles de interpretación excelentes del violín principal, arpa, trompas, cello y flauta. Goldsmith hizo que se levantaran cuando el público se volcó en aplausos al final de la interpretación. Luego vino una suite de The Ghost and the Darkness (Los Demonios De La Noche, 1996), breve pero intensa, y ya para finalizar, la guinda del pastel: la famosa Generals Suite puso en pie a la mitad del Teatro. El éxito se vió compensado con los bises, primero el tema principal de Air Force One (1997) a lo que el público respondió con un clamoroso aplauso, y luego con una suite de The Shadow (La Sombra, 1994); después de eso la gente estaba enfervorecida, y salió disparada hacia la puerta de acceso con el objetivo de conseguir un autógrafo. Pero Goldsmith volvió otra vez, y organizó una votación para ver qué quería la gente que tocase de nuevo: algunos pedían Gremlins, pero a Goldsmith no parecía apetecerle, y cuando propuso The Ghost and the Darkness se alzaron bastantes manos. La respuesta al nuevo bis fue unánime: aplusos, gritos, flashes,... alguien le regaló un ramo de rosas y le dieron un sombrero sevillano: Goldsmith se lo puso y la gente aplaudió con fuerzas renovadas. Fueron momentos entrañables.
No puedo describir el nerviosismo de la gente que se apiñaba tras las puertas de doble hoja para conseguir el preciado autógrafo; casi todos eran sevillanos, pero había gente de Madrid, Barcelona o Valencia. Algunos llevaban Basic Instinct (Instinto Básico, 1992), otros Masada (1981): nunca había sudado tanto como entonces, y por poco me quedo fuera. Finalmente pude entrar con otras cinco personas (Goldsmith sólo firmaba un CD, o lo que fuera, por persona y no estaba permitido hacer fotografías), y ver mi copia en CD de Under Fire (Bajo el Fuego, 1983) firmada, en la que figura "For David, Jerry Goldsmith". No puedo, por menos, que intentar convencerme que pasó de verdad, que no fue un sueño, que estuve ante, probablemente, el mejor compositor cinematográfico de todos los tiempos. D.R.C.

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