Dimitri Shostakovitch: THE FILM ALBUM

Hace ya algun tiempo me embarqué en una modesta empresa que incluía una investigación, no demasiado exhaustiva, sobre las principales figuras de la música sinfónica de principios de siglo; una de estas figuras era, naturalemente, Dimitri Dimitrievic Shostakovitch. A pesar de la relativa sencillez del proyecto, la parte más dura fue hallar información sobre la carrera cinematográfica del compositor ruso; esta elipsis constituyó el exhasperante denominador común que dominaba los textos más generales. Esto es sintomático de la subvaloración (en el mejor de los casos) a la que siempre ha sido sometida la música de cine por parte de los directores de orquesta y músicos contemporáneos, por no hablar de los críticos fundamentalistas; en el caso de Shostakovitch, un compositor de "música seria" que ha escrito sinfonías y conciertos, se trataría de ocultar el uso de su talento al servicio de un medio inferior, poco adecuado al ingenio de un compositor tan notable.
Por tanto, es de agradecer una edición tan encomiable como la que nos ocupa, la cual contribuye a destruir esa concepción clasista, suerte de tabú enquistado en las mentes estrechas de estas gentes; bajo la diestra batuta de Riccardo Chailly, las páginas de Shostakovitch adquieren una vigencia inusual, dado el restringido lenguaje académico que rezuman sus pentagramas. En las obras influenciadas por los modos compositivos occidentales, como El Contraplan (1932) o Odna (1930-31), este préstamo cultural es aún más evidente a causa de la pulcritud interpretativa de la Royal Concertgebouw Orchestra y a la pericia de Chailly que, con todo, tiene como máxima la fidelidad a la concepción original de las obras; y es precisamente esta occidentalidad vanguardista, presente también en la famosa Lady Macbeth de Mtsensk (1939) -tan denigrada por la crítica rusa de la época-, la que hace que su música suene muy familiar, casi inglesa en ocasiones. Vanguardista, también, resulta la selecta instrumentación empleada en muchas de las suites, como ese teremín siniestro utilizado en la secuencia de la tormenta de Odna y su propio tratamiento orquestal, precedente del prólogo de Citizen Kane (1941) de Herrmann, con los trombones bajos tan guturales (y que dan fé del talante visionario del ruso, y de su influencia en los músicos posteriores). D.R.C.

El Contraplan, op.33 (1932) [Selección] - 8:11
Odna, op.26 (1930-1931) [Selección] - 20:10
El cuento del ratoncito tonto, op.56 (1939) - 12:13
Hamlet, op.116 (1963-1964] [Selección] - 17:01
El gran ciudadano: 2ª Parte, op.55 (1939) [Marcha Fúnebre] - 6:50
Sofia Perovskaya, op.132 (1967) [Vals] - 2:31
Pirogov (Suite), op.76a (1947) [Scherzo/Finale] - 6:37
El tábano, op.97 (1955) [Romanza] - 3:47
Royal Concertgebouw Orchestra - Director: Riccardo Chailly
/ DECCA 460792-2 / 78'


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