Si los Beatles no se hubieran separado
por Guilletek
Capítulo 11
Hacía tiempo que no pasaban por allí. Cuando llegaron a
Liverpool, John y Ringo decidieron visitar a unos amigos, Paul prefirió pasear
y George, que no tenía nada mejor que hacer, decidió acompañar a McCartney
antes que volver a ver a gente con la que ya tenía poco en común.
Ambos caminaron durante un buen rato. Hasta que llegaron a aquel lugar. Speke.
George y Paul leyeron aquel cartel que rezaba en desgastadas letras “Bus
Stop”.
-”Ha lllovido mucho desde entonces…”,
susurró George…
-”Sí… ¿catorce?, ¿quince años?”
-“Joder, Paul… eres una maldita encicloopedia Beatle…”, dijo
George riendo.
-”Supoongo que sí”
Ambos se miraron en silencio. Aguantaron la mirada apenas unos segundos.
Parecieron horas. Años atrás George acostumbraba a coger el autobús en esa
parada, Paul solía subirse en la anterior. En la escasa media hora que duraba
el trayecto hablaban de guitarras, discos, de sus sueños… El tiempo siempre
se les hacía corto. Ahora apenas podían mantenerse la mirada…
-”Recuuerdas a Pete?”, dijo Harrison
intentando romper la tensión.
-”¿Shootton?”
-No, no…, me refiero a Pete, a Pete Besst”
-”¡El viejo Pete!”, exclamó Paul
abriendo mucho los ojos, ”¡Joder!, ¿qué
habrá sido de él?”
-“A veces pienso en lo que le hicimos…””
-“¿En serio?”, se interesó Paul a sabiendas de que aquella podía
ser su primera conversación en meses.
-”Ya ssabes…, creo que, a veces, tengo
cierto remordimiento…, tuvo que ser duro bajarse del barco justo antes de que
todo esto explotara…”
-“Pero no tocaba demasiado bien…, Ringoo es mucho mejor”
-“¡Joder Paul!, ¡Ya lo sé!”, dijjo Harrison subiendo la voz, ”¡Ese
es tu puto problema!, ¡sólo te importa el grupo!,… te da igual si los que
formamos parte estamos jodidos o no…, ¿Quién soy yo para ti?, ¿el
beatle-george?, ¡soy George, Paul, George!, …el grupo se puede ir al demonio
por lo que a mí respecta.
McCartney mantuvo la mirada fija en Harrison. Sabía que estaba en lo cierto. El
grupo era su vida, y no tenía claro cómo subsistir si algún día dejaba de
ser un “beatle”.
-”Toucché”, susurró.
-”Buenno…, ya estamos acostumbrados. Eres
así…, y, en algunos momentos, esa actitud mantuvo el grupo unido pero…,
ahora estamos cansados Paul…, yo por lo menos. Estoy muy cansado de esto.
Tengo ganas de andar solo”.
-“¿Sabes una cosa George?,… a veces, yoo también”.
Harrison quedó boquiabierto. Nunca hubiera pensado que Paul, tan opuesto a él,
pudiera compartir ese sentimiento de hastío. En cierto modo, esto le
entristeció…, por otro lado, por primera vez se volvió a sentir cerca de
antiguo amigo.
-”¿Dammos un paseo?”, dijo George, ”Podíamos
hacer andando la vieja ruta que nos llevaba a la escuela…”
-“Me parece bien”
Llevaban caminando apenas unos metros cuando George pasó el brazo por encima
del hombro de Paul. Lo estrechó contra sí mismo, mientras le revolvía el pelo
con la otra mano.
-”Paullie, Paulie…, el círculo se cierra”
***
John y Ringo aparcaron el coche. Lennon paró el motor y mantuvo las manos en el
volante.
-“Se hace raro volver”, dijo Ringo
rompiendo el silencio.
-“Quizás nunca nos fuimos de aquí…”
-“¿Qué quieres decir”
-“No sé…, a veces pienso que todo, ya ssabes, el grupo, la gloria…, que
todo ha sido un sueño… Y ya va siendo hora de despertar”.
-“Creo que todos nos sentimos así, en ccierto modo…”
-“Paul no…”.
-“No lo tengo tan claro…, Paul es como es pero tampoco creo que se sienta
demasiado bien tal y como estamos”.
-“Ya…, supongo que no…”
-“¿Y tú?,…¿Cómo estás John?”
-“¿Respecto al grupo?”
-“¡Al demonio el grupo!, ¡Quiero saber cómo estás tú!, …estoy
preocupado por ti, creo que todos lo estamos. Ya sabes,…desde que conociste a
Yoko no eres el mismo…”
John comenzó a reír.
-”¿Aúnn no lo entendéis?, ¡Yoko no tiene
nada que ver!, Ritchie, ya no tenemos veinte años. Llevo quince años de mi
vida comiendo, durmiendo, riendo, llorando con Paul, después con George y luego
contigo…, y simplemente quiero pasar página. ¿Aún te hace feliz el grupo?,
¿qué más podemos hacer?, ¡se acabó!, …necesito empezar algo nuevo. Si no
hubiera encontrado a Yoko, hubiera sido otra cosa…, y creo que, en cierto
modo, todos os sentiréis igual más tarde o más temprano. Sé que Yoko es un
blanco fácil, pero ella no tiene ninguna culpa…, supongo que de alguna forma
quiere apartarme del grupo, pero simplemente porque está enamorada… ¿tan
difícil es de entender?, ¡quiere tener una familia!, … quiere que estemos
juntos. No hay más…
Ringo quedó perplejo. Sabía que, por doloroso que fuera, el discurso de John
no carecía de sentido.
-”Te eentiendo John, pero me da pena que todo
acabe”
-“No puedo hacer nada para remediar esoo…, pero no deberías sentirte mal.
Hemos sido la banda más jodidamente grande del mundo. Y , quién sabe…,
quizás dentro de veinte años volvamos a vernos”
Ringo sonrió pero, durante un momento, sintió un escalofrío, un frío
helador… No sabía el porqué, pero sabía que aquello no ocurriría.
-”Paull lo está pasando mal…”
-“Lo sé Ringo, y, lo creas o no, me dueele…, me duele mucho. Quiero a ese
cabrón, pero está ciego… Tiene su maldita familia, tiene talento…
¡Maldita sea! ¡Que monte “The Maccas” y salga a la carretera”
Ringo rompió a reír.
-“Eress incorregible John… Vamos, salgamos
del coche”
-“Vamos, me pregunto cómo estará el vieejo Pete” dijo John abriendo
la puerta del coche.
Estaban a punto de tocar el timbre de la puerta de Pete Best, cuando vieron a lo
lejos a dos personas corriendo, parecían dos adolescentes echando una carrera.
Eran Paul y George.
-”¡Quéé demonios!”, dijo John
sorprendido. ”¿Qué leches hacen aquí?,
¿no habían ido a pasear por ahí?”
-“Ya ves Johnny…, parece que aún tenemoos cosas en común…”
| Indice | Siguiente capítulo |