Si los Beatles no se hubieran separado

por Guilletek

Capítulo 14


No pudo evitar sonreír, el “Across the universe” de David Bowie sonaba en la radio. Hacía más de tres años que no veía a los chicos y, aunque la sentencia por la que ninguno de ellos podría editar discos al margen del nombre “The Beatles” había expirado hace meses, ninguno de los “ex” había lanzado ningún trabajo al mercado. Le extrañaba especialmente por Paul, sabía que John estaba en otras cosas y que Ringo estaba dándose la gran vida, pero no le cuadraba que Paul se mantuviera lejos del negocio.

Sonó el timbre de la puerta.

George llevaba más de dos horas esperando a su invitado. Habían quedado para comer, pero todo apuntaba a que merendarían.

-“Hola Eric…”
-“Hola George, siento el retraso…”
-“Pasa…”
-“Gracias, ¿está Pattie?, le he traído un regalo…”
-“No, ha salido. Pero ¡has venido a verrme a mí!, ¡Cualquiera diría que estás enamorado de ella!
-“No digas tonterías…”


Clapton miró al suelo avergonzado.

-“¿Qué tal va todo George?, hace tiempo que no nos veíamos…, ¿sabes algo de los chicos?
-“Básicamente son como las chicas pero con pene…”
-“¡No seas imbécil!”
, dijo Eric riendo, ”Me refiero a John, Ringo y Paul”
-“No, la verdad es que no… Creo que Johhn vive ahora en Nueva York, o al menos eso me dijo Ringo cuando hablé con él. De Paul no sé nada”


Eric se sirvió una copa de vino.

-“Es raro que Paul no publique nada…¿no?”
-“Rarísimo…”


***
El noviembre de Nueva York era duro, mucho más frío de lo que Paul habría esperado. Le parecía mentira que John hubiera sido padre de nuevo. Aún recuerda cuánto le sorprendió que Linda, tras haber devorado una publicación rosa, se lo contara aquella mañana.

-“Johnn y Yoko han tenido un niño”

Paul quería hablar con John. Hacía tiempo que quería hacerlo, pero nunca había encontrado el momento. Cuando conoció la noticia reservó, inmediatamente, dos billetes de avión para Nueva York.

Aquella mañana Linda había preferido quedarse en el hotel, así que Paul cogió su guitarra y se dirigió a los Apartamentos Dakota. Le pareció buena idea aparecer guitarra al hombro, como en los viejos tiempos.

-“Me podría decir en qué apartamento se aloja el Sr. Lennon?”
-“¡Mira que sois pesados!”
, dijjo el empleado del edificio dando la espalda a McCartney, ”Estoy de fans hasta …”

El buen hombre casi se desploma al encontrarse de bruces con Paul, el beatle-Paul.

-”¡Dioos santo!, ¡Señor McCartney!, …discúlpeme, no sabía que era usted. El señor Ono-Lennon se aloja en el sexto piso”
-”Gracias”
, dijo McCartney guiñaando un ojo y elevando su pulgar izquierdo

Paul subió al ascensor. ”¿Ono-Lennon?”, pensó…, ”Joder… ¡cómo han cambiado las cosas, …y pensar que nos peleábamos por que nombre debería figurar antes en la firma de las canciones!”

La cara de Lennon al abrir la puerta fue de total sorpresa. En un rápido vistazo, Paul observo que tenía buen aspecto. Había engordado un poco y llevaba el pelo recogido con una coleta.

-”Holaa Paul, …¿qué haces aquí?, ¿te has equivocado de parada de autobús?”
-“Hola John,… he traído un regalo para tu hijo… ¿o es niña?”
-“Es niño,… pasa”


Cuando Paul había cruzado la puerta, John reparó en la guitarra.

-“Amigo Macca, esto no es Liverpool. No puedes venir con la guitarra y hacer como si nada hubiera pasado”

Paul desenfundó la guitarra.

-“¿Dónde está el niño?
-“Ha salido, Yoko ha ido a darle un passeo… Venga, Paul, guarda ese chisme, ya no somos críos…”
-“Venga John, no nos vemos hace casi trres años… Serán sólo diez minutos, quiero enseñarte unas cosillas que tengo”
-“Haz lo que quieras”
, dijo Johnn exasperado mientras se sentaba en el sofá.

Paul tocó tres canciones, no enteras; cuando había cantado un par de estrofas, pasaba al estribillo y luego a una nueva canción. John se quedó mirándole fijamente.

-“Son geniales…, en serio…, muy buenas. Me ha gustado mucho esa que tenía tantos cambios…”
-“Band on the run…”
-“¿Cómo?”
, John se levantó pensaativo.
-“Ese no era el título de ese proyecto que tú…”
-“¡Exacto!”
-“¿Estás loco?, ¡No voy a volver a ser un jodido Beatle, tío!”
-“Pero…”
-“¡Pero nada!, ¡soy perfectamente felizz así, y no quiero que Sean pase por lo que pasó Julian!”
-“John, escucha, te entiendo… Pero…, enn serio, podría salir algo grade. Tengo canciones cojonudas y seguro que George y tú habréis reunido mucho material estos años… Si hacemos una selección… Pfff, puede ser increíble”


John se quedó mirando fijamente a Paul. Los ojos de su viejo amigo ardían, podía ver su ilusión a través de ellos. Por un momento fantaseo con la posibilidad de aceptar su oferta. Sabía que Paul tenía cierta razón, había tenido tiempo para componer y tenía buenas canciones grabadas en su viejo magnetófono… Además, aquellas canciones de Paul eran fantásticas…

-“No puede ser Paul…”
-“Sabes que sí”


En ese momento Yoko entró por la puerta con un bebé en brazos. Paul se levantó y acudió hacia ellos. Yoko estaba muy sorprendida. Miró a John.

-“¿Qué…?
-“Hola Yoko”
, dijo un jovial McCCartney mientras hacía carantoñas al bebé

Paul sacó un pequeño peluche de un bolsillo interior de su abrigo y lo acercó a la cara del bebé mientras, con voz aflautada, tarareaba canciones infantiles.

John sonrió ante la escena.

-”Buenno, me tengo que ir”, dijo Paul, ”Espero tu llamada”

Paul abrió la puerta.

-”Paull…”, dijo Yoko, ”Gracias”

Paul levantó la mano en señal de despedida y salió del apartamento.

-”¿De qué demonios estaba hablando?”, preguntó Yoko
-”Nos acaba de visitar el Fantasma de las Navidades Pasadas…”


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