Si los Beatles no se hubieran separado
por Guilletek
Capítulo 19
Todos se sorprendieron de que la idea saliera
de John, no obstante los tres la recibieron de buen grado. Al parecer, había
conseguido alquilar una pequeña isla del Mediterráneo durante tres semanas.
Durante la travesía en barco, Lennon les comentó que tenía la intención de
que los cuatro pasaran tres semanas juntos, solos, sin ni siquiera sus
instrumentos musicales.Estarían obligados a hablar. Únicamente les acompañaban
una docena de personas que se encargaría del mantenimiento del pequeño hotel
en el que se iban a alojar.
John quería que durmieran en habitaciones dobles y que cada día cambiasen
“de pareja”.
-“No tengo nada en contra de tu idea,
pero…” -comentó extrañado George- ”¿a
qué fin viene todo esto?”
John rió escandalosamente.
-”¡Jodder!”…¡Ya era hora de que alguien
lo preguntara!” –contestó John a voz en grito- ”en
realidad es idea de Yoko…, sí, por mucho que os sorprenda”
-¿Por qué?-preguntó Paul con la palma
de la mano sobre la línea de los ojos a modo de visera. El sol contemplaba la
escena.
-”Digaamos que no he atravesado una buena
racha últimamente…, ya sabéis, el éxito del disco, volver a grabar… No sé,
supongo que pasé la crisis de la ex – estrella de rock”
-”Expllícate…”, -dijo Ringo.
-”La vverdad es que disfruté con este último
trabajo, creo que es muy bueno… Y no sé…, podría decirse que mi ego se
disparó… Estoy confuso”
-”Sigoo sin entenderte”-replicó el
batería.
-”No ees fácil de explicar, Ritchie. Supongo
que mi vida corriente, ya sabes, con Yoko y Sean, me llenaba por completo hasta
que he vuelto a probar las mieles del éxito”
-”Signnifica eso que…”-se apresuró
a interrumpir McCartney.
-”No ssignifica nada, Paul… Simplemente
quiero aclarar mis ideas. Amo a Yoko y ten por seguro que no voy a cometer con
Sean los errores que cometí con Julian… No sé, estoy confuso y Yoko sugirió
que me vendría bien ver todo con cierta perspectiva”
-“Creo que te entiendo”-dijo Geoorge.
Paul resopló con cierta desesperación, ¿era él el único que no entendía
nada?
Pasadas varias horas llegaron a su destino. Parecía una isla semi desierta. El
sol estaba escondido tras unas amenazantes nubes.
-“¡Joder!, ¡parece que nos han seguido
desde Londres!”-dijo un enfurruñado George.
Tan pronto como hubieron llegado al hotel se repartieron las habitaciones. Ringo
dormiría con John y Paul con George. Pasada una hora Ringo, exasperado por la
eterna conversación telefónica que John mantenía con Yoko desde el momento en
que entraron en la habitación, decidió bajar al bar del modesto hotel en busca
de un refrigerio. George estaba allí, solo.
-“¿Puedo invitarle a una copa Sr.
Harrison?”-preguntó Ringo con un tono de voz exageradamente amanerado.
-“Sólo si usted me acompaña, señorita”-contestó
George torciendo el gesto de la boca en gesto chulesco.
Ambos rieron. Ringo pidió un refresco, George, que apuraba una enorme cerveza,
le imitó.
-”Bueno, ¿qué haces aquí?, ¿y John?”
-“Lleva más de una hora hablando con Yooko… ¡Imagínate!, en una habitación
de escasos veinte metro cuadrados…-contestó Ringo llevándose la mano
en forma de pistola a la sien y fingiendo disparar- ”¿Y
Paul, qué hace?”
-“Ya lo conoces, empezó a hablar de lass críticas del disco… que si había
que convencer a John para volver a hacer una gira…, que si lo mejor estaba por
llegar…. Lo de siempre”
-“No cambiará nunca”-asintió Rinngo.
-“Lo sé…, pero parece que no se da cuenta
de que los demás sí hemos cambiado…, y mucho…”-dijo George
mirando el fondo de su vaso-”Oye…, ¿te
importa?”-dijo señalando una botella de ron que reposaba en la barra.
-“No, no…, no te cortes”
George se sirvió una copa haciendo un gesto al camarero.
-”Como decía”-continuó George-”Paul
tiene que darse cuenta de que ya nada es lo mismo…, pero, en fin…, cada uno
es como es. Bueno, cuéntame…, ¿qué tal de lo tuyo?”
-“Bien, bien…, mucho mejor. El médico qque me trata en la clínica me dice
que ya salgo del túnel… ¿Y tú?”
-“Regular… Pattie y yo lo hemos dejado””
-“¿En serio?”
-“Sí…, la verdad es que tampoco me preoocupa demasiado pero me apetece
encontrar un poco de estabilidad”
-“¿Qué pasó?”
-“Bueno…, parece que le gusta más como toca la guitarra otra persona…”
Ringo entendió rápidamente a quién se refería George
-“¿Eric?”
-“El Mano Lenta estuvo rápido esta vez””-dijo George sonriente-”Ya
sabes…, no tengo nada que reprocharles…, yo no he sido precisamente un
ejemplo de fidelidad…”
-“Ya veo…”
Ringo miró fijamente a los ojos de George, algo en ellos lo alejaban mucho de
ese muchacho flacucho y desgarbado que conoció veintitantos años atrás. Su
mirada transmitía paz, tranquilidad y una sorprendente madurez. Seguía
practicando su característico humor negro, pero sus ácidas bromas contrastaban
más que nunca con esa mirada…, esa mirada mitad triste, mitad sabia, tan
amable como dura.
-”George…”
-“Dime”
-“Cuando todo esto acabe, te echaré de menos”
-“Amigo…, no puedes echar de menos a quuien permanece a tu lado”
Ringo, con un hilo de voz, pronunció un casi inaudible “gracias”
antes de abrazar a George con todas sus fuerzas.
-“¡Joder!, ¡os dejo un momento solos y dais
rienda suelta a la pasión!, ¡panda de maricas!”
John había entrado en el bar.
| Indice | Siguiente capítulo |