Si los Beatles no se hubieran separado
por Guilletek
Capítulo 20
Ringo no tardó demasiado en salir del bar
del hotel. Tenía la sensibilidad a flor de piel y prefirió salir a tomar un
poco el aire. Los alrededores del pequeño hotel en el que se alojaban parecían
tranquilos, el escenario ideal para un paseo.
Una pequeña senda a duras penas se abría camino entre la descuidada vegetación.
Ringo comenzó a caminar, la temperatura había bajado unos grados y la brisa
fresca le despejó en pocos segundos. Llevaba casi una hora en un absoluto
silencio sólo interrumpido por el ruido de sus zapatos, cuando le pareció
escuchar los acordes de una guitarra.
Ringo habría distinguido ese particular estilo de tocar entre cientos de
guitarristas. Era Paul. Parecía que la canción que tocaba estaba naciendo en
ese momento. La melodía, a medio hacer, comenzaba a esbozarse entre tarareos y
silbidos sobre un arpegio de guitarra. De vez en cuando, un ensimismado Paul,
dejaba caer algún verso, “I’m carrying,
something…”
-“Es muy bonita”
McCartney tiró la guitarra a un lado y se revolvió rápidamente adquiriendo
una posición defensiva que relajó inmediatamente al encontrarse con Ringo.
-”Joder, me has asustado”-dijo Paul
resoplando y volviendo a sentarse.
-“Lo siento… No esperaba encontrarte por
aquí… Bonito sitio este…”
Ringo miró a su alrededor. Estaban en un pequeño claro en el que no cabrían más
de diez o doce personas. Un pequeño pero ruidoso arroyo cruzaba la estancia.
-“Sí, no está mal”-prosiguió
Paul-“lo encontré de casualidad…, ya
sabes” –dijo señalando la guitarra- “John no quería que hiciéramos música
durante estos ejercicios espirituales…”
-“¿De dónde sacaste la guitarra?”
-“Es del camarero del hotel…, cuando Joohn se fue, pedí una copa a recepción
y el tipo se me presentó con una guitarra para que le tocara Yesterday”
Ringo sonrió.
-“Así que aproveché para tocar un
poco…Llevo todo el día con esta melodía en la cabeza”-concluyó
Paul.
-”Es bonita”
-“Gracias, siempre tuviste buen gusto ppara esto de la música”
–bromeo un risueño Macca.
Paul, cruzando las piernas, se sentó de nuevo en el suelo. Ringo le imitó.
-“Vengo de hablar con George”
-“¿En serio?, ¿se puede hablar con él?,, a mí me dejó con la palabra en la
boca… ¡Joder!, ¡yo sólo quiero que sigamos adelante!”
-“Paul…”-le interrumpió Ringo coon aire condescendiente- ”¿Cuántas
veces tienes que oírlo para creértelo?, ¡no somos los mismos!, todo ha
cambiado”
-“Pero el último disco es genial”
-“Ese no es el problema, nunca lo ha siido. Cuando hacemos música somos los más
grandes”
-“¿Entonces?”
-“Joder Paul, parece que no quieres enttenderlo” -dijo Ringo palpándose
nervioso la chaqueta en busca de un cigarrillo-”Deja
que las cosas sigan su curso”
Paul se recostó en la hierba usando las palmas de sus manos, cruzadas tras su
cabeza, como almohada. Ringo encendió su cigarrillo.
-“¿Qué tal te va todo, Paul?”-dijo
Ringo tras unos largos minutos en silencio.
-“Bien…, supongo. Las niñas y Linda están
bien… ¿Sabes?, a veces pienso que voy a tener más hijos, me gustaría ir a
por el chico…Quizás en un par de años”
-“Seguro que eres capaz de proponerle qque monte un grupo con nuestros hijos”
Paul soltó una sonora carcajada.
-“Es una opción”-dijo sin parar de
reír.
John y George llevaban ya un rato bebiendo, demasiado tiempo para mantenerse
sobrios. Los recuerdos de juventud sobrevolaban un cargadísimo ambiente.
Harrison insistía en continuar la conversación con una jarra de cerveza vacía
posada sobre su cabeza ante la preocupada mirada del camarero. John no podía
contener la risa contemplando como su compañero, entre equilibrios, intentaba
mostrarse como un interlocutor serio.
-“Basta ya George…”-dijo sin parar
de reir-”deja de jugar con la maldita
jarra”
George efectuó una reverencia dejando caer la jarra. John la cogió antes de
que se estrellara contra el suelo. Paul y Ringo aparecieron mientras George
recitaba al camarero el número de habitación de John para que cargaran las
bebidas.
-“Yo estoy cansado chicos, me subo a la
habitación”-dijo Harrison estirándose.
-“Yo también me retiro”-añadió Ringo
levantando la mano.
Una vez Ringo y George salieron del bar, Lennon tocó a McCartney en el hombro
intentando captar su atención.
-“Es hora de que tú y yo hablemos muy en
serio”
| Indice | Siguiente capítulo |