It's Only Love

por Sadie

"Capítulo 1: Ticket to ride"


She’s got a ticket to ride

But she don’t care

La verdad es que tanto Ana como yo estabamos hartas ya de tanto examen. Era 29 de junio de aquel verano de 1965 y los habíamos terminado el día anterior. "English Language", una de las asignaturas más difíciles de toda la carrera. Incluía un examen teórico y uno práctico sobre el uso del inglés. Más tarde, si todo había ido bien, tenías que pasar por un examen oral. Después de la tensión que había supuesto esperar a ver si habían salido las notas del "Use of English", es decir, la parte práctica, después tenías que pasar el examen teórico y tras más agonía esperando la nota conjunta, debías saber si podías presentarte o no al examen oral. Aquello era de lo peor que yo recordaba en m vida. Menos mal que a ambas se nos daba bien el inglés, por eso estabamos estudiando Filología Inglesa. Bueno, la verdad es que mis razones para estudiar inglés eran otras. Yo nunca había estado en Inglaterra pero Ana sí, ella se había ido el verano anterior los tres meses a trabajar allí y a perfeccionar el ingles. Venía contándome lo bien que se lo había pasado y lo locos que estaban los Ingleses por un grupo así como con nombre de insecto llamado los BEATLES. "Allí es una locura, Vicky. No te lo creerías, las chicas se vuelven locas sólo con verlos en la tele. Yo los veía alguna que otra vez pero tampoco sé que les encuentran, la verdad". Yo sí lo sabía. Ana y yo éramos muy buenas amigas por lo diferentes que éramos. En cuestión de hombres éramos como de la tierra a la luna. Era normal que las chicas chillaran al ver a los Beatles. Yo no chillaba, por supuesto, no por falta de ganas, si no porque ya había pasado la edad, pero tenían algo especial, algo que no tenían ninguno de los chicos que yo conocía o había conocido anteriormente. Era imposible no dar aunque fuera un pequeño grito de alegría al ver a cuatro hombres que cantaban unas canciones maravillosas y que encima eran increíblemente sexys. En España todavía no estaban muy difundidos, pero las que estudiábamos inglés, estabamos bastante al corriente de la cultura anglosajona, y sabíamos de qué iba el tema.


Yo conocía a estos Beatles de los que me hablaba. Claro que sí, ¿quién no? Era una gran gran fan suya. De hecho, ellos eran el motivo por el que yo estudiaba inglés. Quería saber qué cantaban en las canciones, qué decían en las entrevistas, qué cosas decían en las ruedas de prensa... En la Facultad nos los ponían de ejemplo en las clases de inglés, o de historia de la lengua. Y bueno, eran una pasada. Incluso el libro de John, "In His Own Write", había salido como ejemplo en el "Use of English" con respecto a la cantidad de juegos de palabras que podían salir de la lengua inglesa. No sólo eran una pasada musicalmente, si no de físico también. Mi Beatle favorito era John, su guitarra rítmica. Tenía prácticamente mi cuarto cubierto con fotos suyas y de los Beatles, y soñaba con él a más no poder. Había chicas en mi clase que se habían ido de Erasmus a Inglaterra sólo por poder conocer a alguno personalmente. Erasmus era una beca que te permitía estudiar un año de la carrera en el país europeo que prefieras. Era muy difícil, la verdad, el intentar ni siquiera conocer a uno de ellos. Yo ni lo intentaba, pero había gente que si que los había podido ver pasar alguna que otra vez. Todo el mundo me decía que con lo fan que era de ellos y lo mucho que me gustaba John debía ir a Inglaterra, pero me daba miedo. ¿De qué? La seguridad del hogar, el hecho de encontrarme sola allí, el hecho de que me pasara algo, la soledad... Y sobre todo, el saber que, aunque me fuera delante de la casa de John, por poner un ejemplo, ni siquiera se fijaría en mí. Soy lo que se dice una chica totalmente normal, nada fuera de lo corriente. Ni alta, ni rubia, ni con los ojos azules, ni siquiera tenía los pechos que le gustaban a John. Sabía que a John le gustaban las chicas despampanantes, tipo Brigitte Bardot, y yo no era nada así. Era de talla media, Ana me sobrepasaba casi un palmo, tenía le pelo largo y me lo había pintado ese mismo año en negro azulado. Todo el mundo me decía que me quedaba bien, pero había aprendido que el compromiso hace decir a la gente lo que no piensa. De cuerpo era también totalmente normal. Quizá lo que más llamaba la atención de mí era la parte trasera, pero nada, era simplemente la juventud. Por eso nunca creí que tuviera nada que hacer con John, ninguna posibilidad. Así que opté por ni siquiera intentar ir a Inglaterra.

Así que cuando a principios de año se empezaron a infiltrar noticias en los periódicos de una posible visita a España en verano de los Beatles, no me lo podía creer. Y sí, era cierto. Se suponía que venían en Julio, los días 2 y 3 a actuar en Madrid y Barcelona. Sólo iban a estar dos o tres días pero, bueno, menos daba una piedra. Ahí sí que me decidí. Ir a Londres era una cosa, pero tenerlos a la vuelta de la esquina en tu propio país era otra. 

Juré que si las aprobaba todas en junio me iba a verlos actuar aunque sólo fuera a uno de sus conciertos. Por eso tenía tanta agonía por saber la nota del "English Language", es que era la última que me quedaba por saber y cada vez se atrasaba más en salir. Por fin el día 29 salió.

Como siempre, había un tumulto de gente en el departamento chillando y esperando que pusieran los dichosos cartelitos con las notas. Cuando vimos salir a Rodrigo Fernández, el profesor, con las listas en la mano, me eché a temblar. Él me miró y sonrió, pero por su sonrisa no supe descifrar si quería decir que nos veríamos en Septiembre o que me deseaba un buen verano. 

Cogí a Ana de la mano y miré mi nota. ¡¡¡¡MATRICULA DE HONOR!!! ¡¡¡Con el oral incluido y todo!!! No pude evitar el chillar de los nervios que tenía. Sé que era una chiquillada y sobre todo me sabía mal por la gente que no hubiera aprobado, pero así era. Me salía del alma. Como siempre, Ana tenía lo mismo que yo. Matricula también. Y no es de extrañar, ya que fue gracias a ella que me sabía los temas de memoria. Durante más de un mes antes nos habíamos reunido casi diariamente en la facultad para estudiar y hubo un momento en que nos sabíamos los temas de memoria. Ella me obligaba. Cuando me preguntaba algo y no lo recordaba, nos lo estudiábamos de nuevo otra vez desde el principio hasta que nos sabíamos prácticamente cada coma y cada punto del temario.

- "Vamos a cotillear un poco", le dije. No es que a mí me importara mucho, pero quería saber qué habían sacado todas estas que se habían ido a Inglaterra y me venían hablando tanto de mis Beatles.

- "Un aprobado Amparo", le dije a Ana. YYo cotilleé un par de notas más, en especial de un par de chicas (una de ellas del mismo pueblo de donde yo era) que siempre parecía que lo sabían todo en clase. Tampoco era para tanto. Habían sacado buena nota, sí, un notable. Pero yo había sacado más sin ir a Inglaterra. ¡Y todo gracias a John y a los Beatles!

- "Anda, vámonos de aquí ya. Ya he vistoo lo que quería ver".

Nos fuimos a tomar algo fresquito. Hacía un calor espantoso a finales de junio y decidimos irnos a una heladería de cerca de la facultad.

- "Ana, nos merecemos algo, ¿no crees?",, le dije. "Todo el año estudiando y casi sin hacer otra cosa. ¿Por qué no nos vamos a algún sitio a pasar unos días?"

- "Pero ¿dónde?"

- "Bueno, yo tengo una idea pero es que no sé si me querrías hacer ese favor..."

Me miró con cara extraña casi sabiendo ya lo que le iba a pedir. Conocía a Ana bastante bien, y eso que ese era el primer año que habíamos intimado.

- "Sabes lo importantes que son los Beattles para mí. Vienen a Madrid, tía, ¡aquí al lado!, pasado mañana. Podíamos ir a Madrid a pasar unos días, ¿qué te parece?"

- "¿A Madrid? Muy caro, ¿no?"

- "¡Qué va! Mira, tenemos tiempo, son laas 6.00. Vamos a alguna agencia y que nos digan precios de autobuses o trenes y luego allí pues ya nos buscamos la vida. ¿Cómo te lo montaste tú el año pasado para ir a Londres? Pues algo así harías ¿no?"

Se quedó pensativa. Cuando pensaba era una señal positiva, si no diría directamente que no y que tenía cosas que hacer y tal. Así que tras un ratito bebiendo su café, por fin me dijo:

- "Tengo una amiga allí en Madrid que esstuvo el verano pasado conmigo en Londres. Podría llamarla después de salir de la agencia y que nos consiguiera algo barato o que nos alojara en su casa. Total, sólo serían dos días ¿no?"

Ni conté los días que eran. Instantáneamente dije, ¡sí, sí! para que no se echara atrás. Así que pagamos las consumiciones y nos fuimos a la agencia.

â â â â 


Había un tren que salía el día 30 de junio a las 10.00 de la mañana y llegaba a Madrid a las 15.00. No era muy caro, 15.000 pts ida y vuelta. Inmediatamente fuimos a sacar dinero al cajero y pagamos al instante, sin ni siquiera haber contado con que mis padres no pondrían el grito en el cielo. Ana sabía que en su casa no habría problemas. Sus padres estaban separados y su madre se había acostumbrado a su independencia y a sus viajes a Londres. Mi casa era otra historia. Mis padres aún me controlaban mogollón mis idas y venidas, a donde y con quien me iba. Había estado saliendo con un chico durante bastantes años, pero habíamos decidido dejarlo porque las cosas no iban bien. Nos habíamos cansado y agobiado con la monotonía y lo mejor era darnos un respiro. Pues mis padres nunca me perdonaron eso tampoco. Se pensaban que yo sólo había cortado con él para coquetear con otros, cosa que no era nada cierta. Así que las cosas en mi casa se habían puesto bastante mal. Tenía ganas de independizarme, pero aun me quedaba un año de carrera por lo que tendríamos que aguantar un año más por lo menos. Pero había decidido pasar el menor tiempo posible en mi casa. Si me iba a Madrid, aunque sólo fueran dos días, sería muy beneficioso para todos.

Tras salir de la agencia Ana se dirigió a una cabina y sacó su agenda. 

- "¿Tienes suelto, Vicky?", me dijo. ¡Puues claro que tenía suelto!, para eso, sí. Con tal de que su amiga dijera que sí, a mí me daba igual gastarme cantidades grandes de dinero. También estaba la cuestión de las entradas al concierto, si es que quedaban, porque tratándose de los Beatles yo lo dudaba. Ana me sacó de la realidad.

- "Vicky, podemos quedarnos en su casa. Sus padres se van al apartamento de Torrevieja mañana mismo para coger un fin de semana largo. Tendremos casi la casa para nosotras solas".

Dios mío, esto era más de lo que yo podía pedir. Y si ya conseguía entradas para el concierto, aunque sólo fuera ver a los Beatles desde muy lejos y con lo miope que yo soy, que apenas podría distinguir nada, me conformaba. Sólo con eso ya me podía morir tranquila.

Con los billetes en la mano Ana y yo nos despedimos y quedamos a las 9.15 al día siguiente en la estación del Norte. Ahora me tenía que ir a casa y no sólo prepararme la maleta si no enfrentarme con los fieras de mis padres. Decidí coger fuerzas y tomé el primero de los dos autobuses que me llevaban desde mi facultad hasta mi casa.


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