It's Only Love
por Sadie
"Capítulo 13: In My Life (I)"
There are places I’ll remember all my life
Though some have changed
Some forever not for better
Some have gone and some remain...
Me desperté al día siguiente pensando en Víctor y en cómo decirle que habíamos terminado. Sobre todo me importaban las razones que le diría. No podía ir y decirle de repente: "Oye, mira, tenemos que dejarlo porque estoy perdidamente enamorada de John Lennon". Supongo que se reiría en mi cara y me mandaría directamente a un psicólogo. Además, no creo que hubiera ni una sola chica en toda Inglaterra que no suspirara por uno de los cuatro fabulosos. Decididamente, no me creería. Intenté hablarlo con Ana, y simplemente me dijo que le dijera la verdad pero que omitiera nombres.
La mañana se me pasó en un continuo pensar. No paraba de pensar en lo que podría pasar cuando se lo dijera. ¿Me montaría una escena? Me insultaría como había hecho Tony. No sé por qué, pero la única defensa que los hombres tenían cuando los dejabas era insultarte, y ya está.
Cuando llegó el momento de ver a Víctor estaba más nerviosa de lo que había estado nunca. Más, incluso, que cuando había vuelto a ver a John después de un mes sin hacerlo. Nos recibió, como siempre, con una fantástica sonrisa. Se me hizo un nudo en la garganta. Si ese día hubiera estado enfadado por algo o simplemente, peor o más borde conmigo, todo hubiera sido mucho más sencillo, pero no. Estaba tan encantador como siempre y eso lo hacía todo más difícil. Se acercó como siempre a besarme en la boca, pero aparté la cara y alcanzó mi mejilla.
- "I must talk to you", le dije simplemente, y pasamos dentro. Intenté no mirarle a la cara. ¿Por qué tenía que ser todo tan difícil? Sabía que su corazón iría a mil por hora. Yo también había pasado por eso, y sabía lo difícil que era.
Ana también había venido conmigo, pero decidió no meterse en nuestros asuntos y dijo que esperaría en la entrada del hotel, mejor que con nosotros en la sala de abajo. Así que estaba yo sola ante el peligro y ante la difícil situación de decirle a un hombre que le dejaba por otro. ¿O no? ¿O simplemente le diría que lo dejaba y ya está? Decidí lanzarme de una vez porque sabía que el corazón de Víctor estaría para reventar.
Ahí me callé y seguí sin mirar hacia arriba. Hubo un terrible silencio. Nada ocurría y seguía sin querer mirarle a la cara. ¿Por qué no decía nada? ¿Qué pasaba? ¡Qué horrible silencio! Por fin habló.
- "Why?, Victoria, all of a sudden! What’s wrong with you? You seemed alright just on Sunday, so lovey-dovey and stuff..."
- "Met? Fallen? What the hell are you talking about, Victoria? In one day? When did you meet him, yesterday?"
Ahora sí que levanté la vista. Sus ojos tenían tristeza pero también una gran furia contenida. Tenía miedo de su reacción. Víctor podía ser tan agresivo o más que John, pero tenía miedo de que me pegara. Por un segundo se me pasó por la cabeza salir corriendo y no volver más a ese sitio, pero luego lo pensé mejor. Debía de ser valiente, lanzarme, quería dejar las cosas claras. Pero Víctor siguió pinchándome.
- "Obviously not, you bloody Spaniard! You had him before, didn’t you? You’ve just been playing with me. All has been a bloody fucking lie, eh? Say something, you bloody bitch!"
Ya no lo podía aguantar. Mis ojos me ardían, quería llorar, gritar, abofetearle... Tenía tantas cosas en mente... pero al final todo eso se quedó en nada. Le dije simplemente:
Ana se imaginaba algo y no me dijo nada. La miré, le dije que me iba a casa y decidió acompañarme. Bajó a hablar con Víctor y en un minuto estuvo conmigo caminando rumbo al metro.
Se lo conté todo. Ana creo que ya estaba acostumbrada a mis movidas con la inestabilidad de los hombres y su manera de reaccionar cuando no les das lo que quieren. Ella me dijo que nunca le diría a Víctor nada de John pero que como con ella no iba nada, seguiría siendo amiga de los dos. Estar en medio era algo bastante fuerte, pero Ana era fuerte y lo superaría. De hecho, los lazos entre Ana y Víctor se unirían más después de aquello.
Los días siguientes me encontraba más sola que nunca. No sabía nada de John, y la movida con Víctor me había afectado más de lo que en un principio creía. Pensaba en eso cuando veía la tele, cuando comía, cuando me iba a la cama, cuando me duchaba...
Pero de repente un día, mientras me preparaba algo de comer, sonó el teléfono. Ana no estaba, y lo cogió Lina. Oí que hablaba con alguien durante unos segundos y luego vino a la cocina:
- "¿Pete?", no conocía a ningún Pete en Inglaterra, ni por supuesto en ninguna otra parte del mundo. "¿Estás segura de que pregunta por mí?"
Tenía muchísima curiosidad por saber quien era ese Pete que preguntaba por mí así que agarré el teléfono y dije:
- "Eh, Vicky? Look, this is Pete Shotton, I’m John’s friend. Ehhh, ahh... mm, he wanted me to call you because... Oh! Bloody hell, Winnie. You talk to her!"
Oía a alguien riéndose y cuchicheando al fondo de la línea. Entonces el tal Pete Shotton le pasó el teléfono a alguien cuya voz todavía seguía poniéndome los pelos de punta:
Colgó. No volví a hablar con Pete por el teléfono. Pero el nombre de Pete Shotton me sonaba muchísimo. ¡Claro! ¡El amigo de la infancia de John! Lo había leído en miles de sitios, qué tonta había sido. Mañana iba a conocer al mejor amigo de John, Pete. Supongo que me explicaría la diferencia entre Pete y Paul, pero lo que más me apetecía en estos momentos, era ver a John.
ã
â â âCogí el metro hasta Abbey Road y me pasé por los estudios. John tenía razón. Las fans sabían que los Beatles estaban de vacaciones así que no había mucho movimiento por allí. Pero aún así, cuanto más me acercaba a los muros, ya de lejos pude distinguir un grupo de chicas que hablaban mas alto de lo normal. ¿Me dejarían pasar? Decidí comprobarlo. Fui completamente decidida a pasar sin ningún problema, haciéndome la despistada como si la cosa no fuera conmigo. Cuando vieron que me metía dentro del porche, una de ellas me cogió del brazo y me paró:
Estaba muy cansada de ese tipo de cosas. Cada vez que quería ver a John, tenía que pasar por un montón de preguntas, respuestas sin sentido e interrogatorios que me estaban empezando a cansar mas de lo previsto. A veces, solo a veces, prefería salir con una persona normal, anónima, con la que poder verme sin tener que pasar por todo esto y que, encima, no estuviera casado. Pero eran pensamientos que duraban un segundo, no más. John seguía siendo lo principal en mi vida.
Antes de que pudiera decir nada y reaccionar, vi salir de los estudios a un chico pelirrojo, o rubio, con el pelo acaracolado y con una cara bastante simpática. Se dirigió a mí y me dijo:
- "Oh, finally! We’ve been waiting for you for hours! The new cleaning lady has finally arrived! Come this way missus".
¿Yo, la chica de la limpieza? ¿Pero qué estaba pasando aquí? Estaba decidida a soltarme del brazo de quien quiera que fuera ese chico, cuando me guiñó un ojo y me di cuenta de que sería un enviado de John. Las chicas me dejaron momentáneamente, pero me siguieron con la mirada y con una expresión que expresaba desconfianza. Yo, realmente, no parecía en esos momentos la chica de la limpieza. Iba vestida con minifalda corta, botas hasta las rodillas, y bastante rimmel y lápiz de labios como para ponerme a limpiar.
Una vez subimos las escaleras y estuvimos a salvo dentro, el chico en cuestión se presentó.
- "I hope to have guessed alright according to John’s description! Vicky? I’m Pete Shotton".
Ya estaba claro, ahora sí que lo entendía todo. El chico era bastante agradable, y era típicamente inglés del norte. Su acento aún era casi peor que el de John debido a que no pronunciaba bien la "s", si no que ceceaba. Era todo lo contrario a John físicamente, pero aún así me resultaba bastante agradable a la vista.
- "Yes, he did. But I don’t like that nick. I prefer Vicky. Oh, John was right when he told me about you, you know. You’re lovely. Nice to meet you, luv".
Me llevó hasta el bar de los estudios y allí, en una mesa, estaba John hablando con un hombre. En cuanto nos vio, el hombre de bata blanca se fue y nos dirigimos hacia John. Como siempre, John estaba estupendo. Mis deseos hacia él no habían decaído ni un ápice. Vino y me dio un suave beso en los labios. Yo hubiera querido que fuera más apasionado, pero obviamente John no podía hacer tales demostraciones en público.
Nos sentamos en la mesa y John habló el primero:
- "Well, so you’ve finally met Pete. Pete’s me great buddy and pal... We grew up together in Liverpool. Those were the days, eh, Lotton"
¡Ah! No entendía nada. John vio mi cara de frustración y sonrió.
- "We had been friends before I even met Paul", creía que mi cara de confusión se refería al hecho de que John consideraba a Pete su mejor amigo. En cambio, mi cara de frustración era porque no entendía los nombres con los que se habían llamado el uno al otro. "He’s come to spend a few days in Kenwood, and well, I’d like you to come with us as... Pete’s girlfriend".
¡Oh, Dios mío! Esto había ido demasiado lejos. Si hubiera estado bebiendo algo, seguro que lo hubiera tirado a la carda de Pete o de John.
- "Oh, no, no! I’ts just that, well... I don’t know you... Couples are supposed to... You know... Demonstrate their love in public or to know things about each other... I don’t know anything about you... What would Cynthia think?"
- "Oh, that’s why I brought you two here today, so that you can know each other deeply... Oh, well, Pete, watch out. I’ll beat the shit out of you if I find out that you made the slightest move on her...".
Miré a John. No me pareció ver ni una pizca de broma en su expresión. Pete le conocía bien, así que miré a Pete por si éste sonreía, pero no. Su expresión también estaba seria, así es que John hablaba en serio. ¡Estaba celoso! Era propiedad de John.
- "Alright, so I’m leaving you two. Got a lot of things I’ve got to do. Sadie, luv, be a good girl... ", me besó de nuevo en los labios, esta vez algo más apasionadamente que antes, y se fue. Allí me quedaba yo sola con Pete Shotton sin saber qué decir ni qué hablar.
Nos levantamos y salimos. Las chicas por supuesto, todavía estaban allí, pero decidimos no hacerles caso y salir tan normalmente por la puerta. Yo no quería ni mirarlas, y no lo hice. Creo que susurraron algo en un inglés que no supe descifrar y me metí en un coche que John le había dejado a Pete durante su estancia en Londres. Nadas menos que un Ferrari. Yo estaba alucinada. En mi vida me había subido en un coche tan despampanante. El Rolls no era nada comparado con esto.
El pequeño escondite de John era un bar bastante pequeño muy cerca de los estudios Abbey Road. El camarero era un hombre mayor con pinta de irlandés que nos atendió enseguida. Pedí la bebida Beatle, a la que ya me había acostumbrado después de tanto beberla con John. Pete se pidió lo mismo.
Me reí. Me sentía muy a gusto con Pete. Me habían dicho en la facultad que los ingleses eran unos cerrados, bichos raros que apenas se abrían al exterior... Pero Pete, por ejemplo, siendo un norteño de Liverpool, era muy agradable y una persona muy divertida.
- "Yeah, sorry... I think we’ll have to make up something about how we met and stuff... I’m sure Cynthia will be curious about it".
- "Yes... Let’s see... I went on holidays to Spain this August, and then we met. I fell in love with you first sight".
Los dos nos reímos fuertemente.
- "I think Cynthia will like you. She’s very very nice... I remember when she was with John in Liverpool, so devoted to him... He made her dye her hair blonde just to look like Brigitte Bardotte. We were all potty on Brigitte..."
- "I know, and I don’t look like Brigitte at all", dije, a ver si Pete, siendo el mejor amigo de John, podía desvelarme el misterio de por qué le había gustado a John.
- "Well, John has grown up, you see. He’s looking for deeper things now. Anyway, tell me about your tastes".
Le hablé de mí, de lo que me gustaba, mi comida favorita, mi color favorito, la ropa que me gustaba llevar. Le hablé de mis padres, familia y lugar en España donde vivía. Él hizo lo mismo y al cabo de un par de horas parecía que, en serio, éramos algo más que simples conocidos de una sola tarde.
Me acompañó a casa y me dijo:
Le entendía perfectamente. Yo tampoco quería que sufriera nadie, pero sobre todo, yo no quería sufrir yo. Así que le dije:
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