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| Krínice está en la misma comarca de Broumov y casi a la misma distancia que Teplice, pero en otra dirección. Se trata de un largo tramo de camino asfaltado rodeado de casas de diversa condición, entre pequeños montes verdes. De alguna forma, el paisaje recuerda al sur de Chile, aunque faltan los lagos y volcanes. En la oficina del Registro Civil de Krínice no queda ningún papel que pueda dar luces sobre Josef Histchfel. Pero la encargada reconoce la dirección que aparece en la partida de nacimiento: Weckersdorf, Número 107. |
| La iglesia de Braunau (Broumov), toda ella construida en madera, hasta los clavos. Debajo del techo que se ve a la derecha, tras la estatua, se encuentra el panel lateral donde esta escrita la historia del pueblo y en el que se registra la marcha de sus habitantes a "Amerika". Me acompaña mi buen amigo Gilberto Villarroel, quien me ayudó en esta investigación en 1990. |
Nos entrega las direcciones de tres personas que nos pueden ayudar. Una es Ruzena Divisova, que habita en un conjunto de edificios de cuatro pisos. Son bloques de hormigón, fríos e incómodos. Ruzena vive en el último piso de uno de ellos y no ha abandonado el pueblo desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Por esto, recuerda que en Weckesdorf, Número 107, vivía el señor Histchfel, encargado de recoger la leche que se producía en las granjas del pueblo. Sin embargo, cuando terminó la guerra, las familias de origen alemán fueron expulsadas de la zona, tal como había ocurrido con las familias checas al comenzar el conflicto. Muchas fueron enviadas a la República Democrática Alemana y otras a Alemania Federal. |
| su chimenea. Hace varios días que la pobre mujer no puede hacer fuego en su casa y se queja en checo, dolorosamente, alzando sus manos curtidas y arrugadas. La anciana parece sacada de un libro de cuentos, podría ser la bruja de Hansel y Gretel, pero su casa no es de chocolates. De allí no sacamos nada, sólo sus lastimeras quejas que nos hacen ver el abandono y la soledad en que se encuentra. Cuando el sol ya se pone en el horizonte llegamos |
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| a la casa de Jana Shimanova, en Weckersdorf, Número 270. Mientras Jana Hrábková habla con ella, miro hacia la pequeña colina que se alza tras la casa de Shimanova. Allí hay dos viviendas, pintadas de amarillo. Se ven muy cuidadas. Mucho mejor que las otras casas del pueblo. Están rodeadas por un arroyo y algunos árboles. En los portales se pueden ven los números: Weckesdorf, Número 106 y 107. Tras charlar un buen rato con Shimanova, Jana se acerca y confirma lo que ya es una certeza: "Esa es la casa de su tatarabuelo". Shimanova nos cuenta que ella llegó a Krinice después de la guerra. "Los rusos me dieron estas casas para que yo viviera aquí. Los dueños se habían marchado. Más tarde, el Estado checoslovaco declaró estas viviendas bajo su protección, dada su |
| Ruzena nos es de gran ayuda. Su hermana Ilse estaba casada con un alemán que tuvo que marcharse de allí. Ahora viven en las cercanías de Ulm (RFA), en el mismo pueblo donde reside la familia del viejo Hitschfel, el lechero del pueblo. Cae la noche en Krínice y un viento frío recorre el camino que constituye todo el pueblo. Dejamos a Ruzena y sus valiosos aportes y nos dirigimos a ver a otra mujer, una pobre vieja que vive en una casa destartalada junto al camino. Apenas nos ve sale gimoteando de su casa y nos pide que avisemos en Broumov que alguien debe venir a reparar su |
| antigüedad, por lo que decidí venderlas a un señor que vive en Hradec Kralové". La pequeña casa de Weckersdorf 107 fue construida en 1860. Por su tamaño, no puede contener más de tres habitaciones. Se la ve sólida y bien conservada. La de Weckersdorf 106 es de mayor tamaño y tiene como fecha de construcción el año 1873. La fe de sus habitantes es indudable. En el dintel de cada puerta hay inscripciones católicas, cruces e iniciales de Nuestro Señor Jesucristo (IHS). Junto a esta última vivienda, se alza un viejo árbol que también está protegido por |