PÁGINA DE JORGE DE LA TORRE


 Inicio  Lista de visitantes  Curriculum Vitae  Fotografías  Jalisco  Para reflexionar


Cultura General Humor Diccionario Popular Mexicano Dichos Enigmas Hilvanes poéticos Mexicanos (Albures) Piropos Reflexiones y pensamientos


 Introducción  Cartas que si llegaron  Confetti  Lira jocunda  Prosa casi en serio  Sacrilegios


HISTORIA DE UN GRAN AMOR
Nací bonita, tan graciosa y pura
que mi madre me amaba con anhelo,
mil flores envidiaban mi hermosura
por mi lindo carmín y ojos de fuego.

Llegué a 15 años y de amor
mis galanes queríanme como esposa,
pero nunca acepté tan dura vida:
quise libre vivir, cual mariposa.

Un jóven me habló y sus razones
no pude resistir . . . me idolatraba,
Yo causaba sus dulces impresiones
y al pedirme una cita me lloraba.

A una huerta fuí para obsequiarle
con la cita de amor que me pedía,
me vestí con objeto de agradarle
cual ninguna de mi barrio se vestía.

Un abrazo le dí y él encantado,
trajo vino y me dió. Yo no quería,
una copa tomé; más no podía.

Tras esa copa, besos seductores
en mi frente estampó, y otro en mis labios,
me sentó junto a él y más licores
me hiciero olvidar que eran agravios.

Luego me puso sobre el pecho
una mano tan dulce y cariñosa,
que me fuí resbalando sobre el lecho
y me dormí por fin, siendo dichosa.

En esos momentos tan preciosos
me hizo despertar del sueño inquieta,
él más besos me dió, más cariñosos
y me hizo más promesas que un profeta.

Me agarró por los hombros . . . sollozaba,
aquello era miel con pan y queso,
mi aliento a su aliento contestaba
y a un suspiro contestaba un beso.

Luego llevó su mano a la bragueta
y no se cómo, sacó otra mano
pelada y no muy prieta
y con ella me andaba por el ano.

La subía y la bajaba . . . qué ternura! . . .
pero al fin resbaló por donde meo
y en mi grande y torpe calentura
mil cosquillas sentí y un cruel deseo.

Luego mojó su mano con saliva
y me dejó la pepa remojada
aún cuando yo gritaba como chiva,
de la mita' pa'trás me hundió como si nada.

Ni pedos ni suspiros me valían,
ni el llanto ni los ruegos dolorosos,
a los santos llamaba y no me oían
ni escuchaban mis lamentos quejumbrosos.

Sangre a torrentes al vaivén salía . . .
mierda y espuma por el ano echaba . . .
las mentadas de madre no valían:
tal era el miembro que fuerte me empujaba.

Dos mil pedazos me hizo la miadera
y sus huevos también se reventaron,
había chorros de clara por doquiera . . .
su pájaro, y el mío se desplumaron.

-Espera aquí, -me dijo el muy ingratto,-
espera aquí, que el golpe estuvo rudo . . .
y descendiendo ya al porquito rato,
en la pepa tenía un montón de engrudo.

Desde entonces, lector, jamás ha vuelto,
ni al mal causado, medicina ha dado,
El culo me rompióo, mas ya no ha vuelto
a cerrar el engrudo lo rajado.

Annimo


Esta página es cortesía de solicita tu !Página GRATIS!