| Inicio | Lista de visitantes | Curriculum Vitae | Fotografías | Jalisco | Para reflexionar |
| Cultura General | Humor | Diccionario Popular Mexicano | Dichos | Enigmas | Hilvanes poéticos Mexicanos (Albures) | Piropos | Reflexiones y pensamientos |
| Introducción | Cartas que si llegaron | Confetti | Lira jocunda | Prosa casi en serio | Sacrilegios |
Triste y sin vida, mustio y amargado,
se encuentra el chile cuando está dormido,
parece un gendarme encapotado,
al hueco de una puerta recogida.
Pájaro enfermo que perdió su nido,
ni siquiera las alas endereza;
metida entre las bolsas la cabeza,
se oculta taciturno y sin recelos
entre la gran maraña de los pelos,
cual víbora entre zarzas y maleza.
SEGUNDA:
Mas aquel ermitaño pensativo
levanta con placer la coronilla,
y se torna de un humilde en un altivo,
cuando huele del mano la semilla.
Hinchando bien las venas del pescuezo
para el combate se prepara tieso,
y lleno de ira y de paciencia falto,
emprende contra el mono gran asalto,
hasta anegarle de placer el sieso.
TERCERA:
Buen mojado retírase del foso
al terminar la batalla tan deseada,
llevando el cuero todo pegajoso,
la pobre cabeza toda hinchada.
Vuelve de nuevo a su actitud taimada,
y aunque afecta arrogancia y disimulo,
ya para el combate quede nulo,
y al sentirse marchito, flojo, inerte . . .
entre los huevos de nuevo va y se duerme,
sintiendo repugnancia por el culo.