PÁGINA DE JORGE DE LA TORRE


 Inicio  Lista de visitantes  Curriculum Vitae  Fotografías  Jalisco  Para reflexionar


Cultura General Humor Diccionario Popular Mexicano Dichos Enigmas Hilvanes poéticos Mexicanos (Albures) Piropos Reflexiones y pensamientos


 Introducción  Cartas que si llegaron  Confetti  Lira jocunda  Prosa casi en serio  Sacrilegios


SOLILOQUIO DE UN TORO VIEJO
Soy un toro desvocado
que vivo solo, apartado
de una cañada en el fondo
amogotado en lo hondo
de escondida encrucijada;

Ya no significa nada,
me aparto de los rediles.
Se han tornado mis abriles
es muy riguroso invierno.

Ya no mujo, ya no cuerno
ya se me agotó el coraje,
poco bebo, menos como,
ya no me hecho arcilla al lomo
rascándola de la tierra.

Bramando, pidiendo guerra
y rabiando de fatiga
untádome de boñiga
todita la palomilla.

Ya no vale ni cuartilla
aquel que fuera ejemplar
aqu&iecute; y en cualquier lugar.
Ya varias plazas cubrí,
a mis jinetes tumbé,
a la capa acometí
y con la pica topé;
varias riatas reventé,
de las trancas me buelé,
al que se opuso abatí,
los lienzos no respeté
y a donde quiera que fuí
muy buena forma senté.

La vaca que galanteara
para ponerla en calor,
no hubo, otro toro mejor
que disputármela osara.

Por tener grueso morrillo
y mis cuernos tan puntuales,
los vacunos sementales
me declararon Caudillo.

Mis amos me presumían,
los vaqueros, me temían,
quienes mi fama admiraron
en corrido la cantaron;
nadie me miraba mal,
pasé por buen semental,
produje apreciables crías,
y el que pasara sus días
tan arrogante y ladino,
de pelo brillante, fino,
tan altivo, infatigable,
esgrimiendo siempre el sable
con destreza y con calor
como el mejor gladiador,
se espanta si ladra un perro,
me reta cualquier becerro
y este reto lo rehuyo;
ya se me acabó el orgullo
perdí toda aquella vanidad
que nunca fué necedad.

Sin de fuerza hacer alarde
cuando allá, de tarde en tarde
siento que el cuerpo me pide
poner una vaca en gesta;
la requiero, y me detesta
y con desdén me despide
sintiéndose hasta molesta.

El tiempo es inexorable,
no dá vigor perdurable,
mis astas se resecaron,
mis pitones, se astillaron;
aunque en rico pasto agosto,
inútil, menos pesado,
ya me siento muy cansado,
con dificultad camino.

Mas, calma mi destino
un detalle siempre grato;
ver patente mi retrato
con grande satisfacción
en mi gran generación;
de tal placer no me privo
y es mi único lentitivo,
con satisfacción lo digo
y por ello a Dios bendigo.

Cuando apartan las vaquillas
blancas, pintas, aguilillas,
propias para el aporreo
tan robustas y apareo
tan robustas y coquetas,
melancólico las veo
y me relamo las jetas,
de en ellas mis ojos fijos
admitiendo en mis secretos;
que la facunden mis hijos
mientras que crecen mis nietos.

Ahora en tiempo de fríos
recorriendo los vaqueros
todititos los criaderos,
a unos compañeros míos
cortaron de sus vacadas
y rodeando de sus majadas
condujeron al corral,<
ahí, dijo el caporal:
que por tanto haber vivido
no cumplían su cometido;
procedieran a castrarlos,
a la engorda incorporarlos
y antes de los fríos de enero
mandarnos al matadero.

Si con ellos me cortejo
soy de su edad o más viejo,
de escapar no encuentro medio
y no tengo más remedio
que correr la misma suerte:
Castración, engorda y muerte.

Por ello es que escabullido
vivo apartado, metido
de una cañada en el fondo,
amogotado en lo hondo
de escondida encrucijada,
cortado de mi vacada.

Pidiendo al supremo Ser
ya que eterno no he de ser
no permita que me humillen,
a mí, que no me anivillen,
aunque vaya al matadero.

Yo prefiero en mis mogotes
ser pasto de Zopilotes
pero sí, MORIR ENTERO.

MORALEJA:

EN MI CASO Y CON PRUDENCIA
JUZGO CON RESIGNACIÓN:
MALA LA COMPARACIÓn
Y POCA LA DIFERENCIA.

Andrés Z. Barba Cmarena.


Esta página es cortesía de solicita tu !Página GRATIS!