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No confíe demasiado en los amigos;
hay tan poca lealtad, sinceridad y
nobleza en las amistades, que si se
apoya demasiado en
ellas sufrirá incontables
desengaños, pero si en su camino
encuentra algún día una alma
hermana, una alma que comprenda, un
corazón que sienta, un espritu que
vibre con su misma identidad, ábrale
de inmediato las puertas del corazón
y aduérmalo entre algodones de
cariño, para que no se vaya.
Señor mío, es tan difícil encontrar
un amigo desinteresado, sincero,
espiritual, que piense con sus
mismas ideas, que se inquiete con
sus mismas inquietudes y se agite
con sus mismos entusiasmos, que si
alguna vez DIOS lo pone en su
camino, lo conjuro a que no lo
pierda porque habrá perdido al mejor
de los tesoros humanos.
¡Oh! Cuídese si lo encuentra, como a
su propia alma; para él
reserve todas las delicadezas y
finuras de espritu; nunca crea
haber hecho lo suficiente para el
alma que le brindó la sinceridad de amistad.
"ES MÁS HERMANO EL QUE IMPONE EL CORAZÓN QUE LA SANGRE".