Evolución
Luis Perez
El capitán miraba el inmenso espacio desde su cabina del carguero Atlantis. Estaban cruzando la orbita de Júpiter en el viaje de regreso a la Tierra. El gigante rojo brillaba con la luz solar, la misma que usaban para impulsar la nave. Habían zarpado hace tres meses del espaciopuerto de Centauro Segunda.
-Capitán, cruzamos Júpiter -Smith, el joven primer oficial, había hhecho el viaje una decena de veces desde que se graduó en la academia navalespacial. Uno de los pocos que aún se interesaba por la navegación espacial a vela.
-Suelta un poco la vela mayor, dejemos que la nave derive un poco más. Realizaremos el último tramo con un solo giro.
-Aye, aye, capitán... Capitán Bishop, hay algo que debo decirle. He aceptado un puesto en el Everest, uno de los nuevos cargueros de materia-antimateria. Este es mi último viaje en esta nave.
-Será dificil encontrar un primer oficial tan responsable como tú. Suerte.
Smith se marcho a seguir con sus tareas.
Las naves a vela habían zurcado los cielos desde hacía un siglo. Grandes velámenes la impulsaban con la fuerza de los vientos solares. Pero desde hacia unos diez años el uso de la propulción por materia-antimateria habia revolucionado la forma de viajar. Las naves podían ser de mayor tamaño y capacidad, los viajes se acortaban a la mitad. Sólo sobrevivian unos pocos cargueros al cambio, restos de una raza de marinos orgullosos que dominaran el espacio hace cincuenta años.
El capitán quedo absortó en sus pensamientos. "Esos monstruos estan arruinando el placer en navegar por el espacio. Tal vez este también será mi último viaje."
Dos dias más tarde estaban llegando al espaciopuerto de la Tierra. El velamen había sido recogido. Las operaciones de amarre se realizaban mediante propulsores convencionales de combustible solido. El Atlantis tenía asignado el amarradero junto al carguero Everest.
-Es espectacular. ¿No capitán? Es el doble de tamaño que el Atlantis y puede realizar el viaje en la mitad de tiempo. Requiere casi la misma tripulación.
-Es impresionante, pero no se compara con el vuelo a vela. Son mucho mas ruidosos, y el sistema de propulsión no me parese seguro; es como viajar en una bomba de tiempo esperando que explote.
-Es el futuro, capitán. Pronto todos los viajes se realizarán en naves como ésas.
-Siempre quedaremos algunos viejos lobos espaciales navegando de la forma tradicional.
-Proa y popa asegurados. Operación de amarre completa capitán.
El capitán quedó observando al Everest. Estaba durmiendo. En una semana sus motores rugiran mientras parte en un nuevo viaje.
Una carta recibida en el espaciopuerto le comunicaba a Bishop que la compañía suspendia su servicio de viajes regulares entre la Tierra y Centauro Segunda. Ahora se enfrentaba al doble problema de reemplazar al primer oficial y conseguir un nuevo contrato. Tal vez era hora de retirarse definitivamente.
Unas horas antes de partir Smith se presenta a servicio en el Everest.
-Su hoja de servicios es muy buena, aunque todos los viajes los ha hecho en un carguero a vela. Por ser su primer viaje en una nave le asignaré tareas simples mientras se familiarice con los sistemas.
-Aye aye, capitán.
-Revise los niveles de radiación mientras partimos, es una operación rutinaria en estas naves.
-Aye aye, capitán
La nave zarpaba sin inconvenientes. El sistema de propulsión rugía placenteramente. Smith controlaba constantemente los niveles de radiación.
-El informe de radiación que solicitó, capitán.
-A ver... Hmmm... Está seguro de las cifras de radiación externas.
-Si capitán, todas las lecturas fueron revisadas dos veces.
-Que extraño, desde hace un año he notado que los niveles de radiación en el espacio han aumentado un punto aproximadamente.
En la inmensidad del espacio una nueva tecnología remplazaba el vuelo a vela. Más rápida, mas económica, mas eficiente. Pero en el espacio el lento e implacable proceso de contaminación había empezado.
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