Las Cartas del Duende


ALMA ENFERMA

Yace tu alma enferma
entre mis manos.
Lleva cicatrices
de tu mundo despiadado
y emite sonidos:
son tus voces enjauladas.

Duerme tu alma,
enferma y afiebrada
en mi cama esta noche.
Delirando siente
los sueños de mi almohada.

Ha vuelto a mí,
debilitada.
Ha entrado a aquí
por la ventana
buscando ayuda,
desesperada.

Algo de voz,
algo de lágrimas,
de tiempo.
Y, tal vez
un poco de amor.

Algo,
tu alma enferma
me trae de vos.

Fue despreciada
por tu arrogancia.
Fue mutilada
por tu locura.
En tu guerra, torturada
por las batallas perdidas
que crees haber ganado.

Algo,
tu alma enferma
me trae de vos.

No sé si me la enviaste,
o ella sola me encontró
por el mundo, entre la gente
buscando la curación.
No sé si huye de alguien,
o si escapará de vos.
Yo tenía un alma enferma,
pero ahora tengo dos.

¿Querías que sufra el doble
o darme una compañera?

¿Querías que se quedara?
¿Preferías que se fuera?

¿Querías que se curara
o deseabas que se muera?

¿Quisiste darle castigo
por haber hecho algo malo
o la enviaste conmigo
queriendo hacerme un regalo?

A tu alma enferma yo cuido
como ayer cuidé de vos.
Quiero escuchar su sonido:
tal vez me traiga tu voz.

Yo tenía un alma enferma
pero ahora tengo dos.

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