Las Cartas del Duende


AROMA INCIERTO

Implorando un adiós
un mundo pasajero se desordena
ante nuestra mirada,
desbordado de tiempo.

Un alma perpleja
recurre a las armas,
a la miseria.
Y son tus lágrimas las que humedecen las ruinas,
las que dan de beber a la única flor
que allí sobrevive.

Desplegando su belleza
fantasea este mundo con los mares.
La lluvia aporta su pequeña gota de nostalgia.
Se nos permite sumergirnos,
De cuando en cuando,
un poco en la verdad.
Conteniendo la respiración.
Tanto en tan poco tiempo,
reducido a palabras.

Crecer hacia arriba, es la costumbre.
Bajo nuestras narices se deposita mentira
y por encima,
comienza a sentirse un olor desagradable
que ayer, parecía más lejano,
más incierto.

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