Las Cartas del Duende


QUIERO

Descansan en tus manos
algunos de mis días,
algunas lágrimas
y algún sueño pasajero
que otros olvidaron.

Se detiene en tu memoria
el tiempo, y alguna vieja canción
en tus oídos.

Yo quiero darte mi mano,
aunque no la sientas
y quiero también
que la vida te sorprenda
una y otra vez.
Y que sorprendas a la vida
con tu andar impredecible.

Que no te lleve el tiempo
a rendirte ante la hipocresía.
Que sigas eligiendo la verdad
sobre la mentira, sobre el miedo.
Cuando mires en el espejo
que no veas un extraño.
Que siga habiendo un niño en tu mirada,
aunque pasen los años.

Que puedas escapar por un rato
a tomarte un descanso,
si te confunde este mundo.
Y que siempre haya alguien esperándote.
Que siempre haya alguien
por quién regresar.

Yo quiero que vivas feliz
todos tus días.
Y cada día un poco más.
Que tengas siempre a quien abrazar.
Yo quiero que puedas sentir,
cada día de tu vida,
que hay una meta más para alcanzar.
Que tengas un sueño para compartir
y alguien a quien cuidar.

Que sepas que regresa a mí
de cuando en cuando
aquella felicidad con efecto residual,
que nació de tus abrazos.

Yo quiero tener fuerza
y mantener mi mano extendida,
no ya para que la tomes,
sólo por si acaso... algún día...

Siguiente


Regresar al Indice

Enviame un e-mail