Las Cartas del Duende


TU ROSTRO, DESPUÉS EL BARCO Y UNA NUBE....

Tu rostro.
Después el barco
y una nube.
Una lágrima atragantada
y el recuerdo
de tu voz en la niebla
gritando mi nombre.
Quebrando algún silencio.

Y las almas
exhibiéndose huérfanas,
desfilando gratuitamente
para unos ojos inertes.
Cristalizadas
e inmóviles pupilas
sólo pasos ajenos observan.

Tu rostro,
después el barco
y una nube.
Una fiebre sin dueño.

A la muerte, pobre
el muerto se le ha ido.
Desesperada busca,
entre los falsos soles ciudadanos.

Quién sabe...
Cuál es el paso del vivo
y cuál el del muerto.

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