La Red Global del Trueque nació como una necesidad, fruto de
la recesión económica, la desocupación y la pobreza. Fue hace 6 años que en Bernal -un
barrio de Buenos Aires- un grupo de amigos comenzó a canjear productos de las huertas
familiares. Actualmente, el sistema abarca, según sus fundadores, unas 300 mil personas
agrupadas en todo el país, en más de 500 clubes distintos.
Los clubes que más socios tienen han logrado establecer una suerte de economía mixta
por fuera de la sociedad. Así, en empresas de turismo -por ejemplo- se recibe hasta un
cierto porcentaje del valor de un viaje en "créditos" ("talentos" en
Catamarca). También existen cadenas hoteleras que reciben a sus pasajeros a cambio de
trabajos.
Con este sistema, cientos de familias han encontrado una solución a un gran problema
que aqueja a miles y miles de argentinos: la desocupación. En medio de la economía
globalizada, donde las grandes multinacionales avanzan sobre los pequeños comerciantes
generando cada vez más problemas sociales, el trueque, la forma más primitiva de la
actividad comercial, resurge como una herramienta para los más desprotegidos.
Desde la primera experiencia, casi casual en Buenos Aires, la Red Global del Trueque se
extendió generando dos "nodos" en Capital Federal, otros tres en el Gran Buenos
Aires y por las provincias de Córdoba, Mendoza, Río Negro y Santa Fe. También en la
costa atlántica, ciudades como Pinamar, Villa Gesell, Santa Teresita y Mar del Plata
cuentan con populosos clubes que día a día suman más y más socios.