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URGENTE LA
REVISIÓN DEL SECTOR AGROPECUARIO DENTRO DEL TLCAN
Por Rubén Castro
México 10 de enero
de 2003. AUNAM. Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) consideran urgente la revisión, por parte del gobierno
mexicano, del capítulo relacionado con el sector agropecuario
nacional contemplado en el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN) y que entrará en el 2003.
En el marco de la
conferencia El TLCAN y el sector agropecuario: antecedentes y
perspectivas, organizada por el Instituto de Investigaciones
Económicas (IIE) de la UNAM, Alejandro Nadal, José Luis Calva, Jorge
Witker, Laura Hernández y Rosario Pérez Espejo sostuvieron que se
cuenta con elementos jurídicos para solicitar ésta revisión.
Consideraron que si
bien es complicado modificar de tajo las cláusulas del TLCAN, entre
las cuales se contempla liberar de impuestos a las importaciones de
productos de los países socios a partir de enero, el gobierno del
presidente Vicente Fox debería incrementar el apoyo al campo.
Según lo expuesto en
la mesa por Alejandro Nadal, investigador del Colegio de México, “en
la actualidad el campo mexicano está compitiendo en condiciones de
gran miseria, con una presión extraordinaria desde todos los frentes
económico.
Afirmó que el
blindaje agroalimentario anunciado en el país para proteger al campo
y que contempla alrededor de 102 mil millones de pesos, es
insuficiente en comparación con los 138 mil millones de dólares que
Estados Unidos dedica en subsidios a sus productores.
Por su parte José
Luis Calva, investigador de la IIE, quién vaticinó desde hace diez
años las consecuencias de este acuerdo comercial, presentó un
documento del Banco Mundial (BM) que establece que México y su
sector agropecuario no están preparados para la competencia que se
avecina.
Basado en este
documento, José Luis Calva explicó que “las reformas hechas al agro
no han terminado con décadas de limitaciones en cuanto a la
capacidad de los agricultores para obtener acceso a activos,
participar en mercados de mejor funcionamiento y agregar valor a la
cadena de comercialización”.
“Esto plantea un
importante problema de política, debido a que a partir del 2008 el
TLCAN pondrá al sector en competencia abierta con Canadá y Estados
Unidos; la clave será entonces rediseñar los programas oficiales de
apoyo para que promuevan la diversificación hacia cultivos de mayor
valor” agregó.
En su oportunidad,
Jorge Witker, investigador del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM, coincidió en que existen los instrumentos para
favorecer una posición de renegociación, de sacar provecho y
amortiguar los efectos negativos, por lo cual el gobierno debe
solicitar a sus socios una revisión del tratado.
Laura Hernández,
académica de la Facultad de Derecho, señaló que “para tomar una
política bien definida de defensa al sector agropecuario es muy
importante que el gobierno permanezca atento sobre qué le permite la
norma suprema y qué no, y en todo caso privilegiar en ese orden los
tratados internacionales que le beneficien”.
Finalmente Rosario
Pérez Espejo, secretaria académica del IIE, terminó por redondear la
propuesta de los ponentes en el sentido de revisar el capítulo del
TLCAN al expresar que “existen márgenes de maniobra en ese acuerdo
y, de ser necesario, podría recurrirse a la norma internacional”.
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