Esta es una de las características más visibles de las
aves, las plumas lo mismo que los pelos de los mamíferos
son de origen dérmico y de renuevan con regularidad (la muda). Su función
principal es doble: por un lado aislar el cuerpo del animal
y contribuir así el mantenimiento de la temperatura corporal constante y por el otro facilitar el vuelo. Una función accesoria
es la diferenciación sexual y actuar como reclamo. Las plumas de vuelo
se llaman remeras y consisten en un eje (raquis) del que parten ramas
principales, secundarias y terciarias ( barbas, bárbulas y barbicelas) que se
entrelazan, Estas plumas se disponen ordenadas entre las extremidades delanteras
y las alas formando superficies de sustentación. El otro tipo de plumas se
llama plumón y tiene le raquis corto, pero barbas largas y flexibles, de modo
que puede retener una capa de aire aislante. Para mantener el plumaje en buen
estado las aves lo alisan y
engrasan con regularidad mediante la secreción de la glándula uropigial,
situada en posición dorsal en el
nacimiento de la cola (obispillo). Salvo algunas especies como ñandúes,
avestruces o pingüinos que han perdido esta capacidad, la mayoría de las aves
son buenas voladoras e incluso algunas alcanzan las velocidades más altas del
reino animal (p.ejem. halcones). El vuelo de las especies terrestres (gallináceas)
es pesado y corto, las rapaces son aves que tienen alas muy desarrolladas que
les permiten un vuelo muy preciso y
veloz, mientras que otras especies como los buitres y los albatros, presentan
una gran superficie ascendentes de aire para planear, con lo que ahorran energía.
El vuelo batido sin embargo requiere un gran esfuerzo y obliga a que el animal
consuma una gran cantidad de alimento.