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El
conflicto puede definirse como la divergencia percibida de intereses o
creencias (sentimientos, pensamientos y actuaciones), que hace que las
aspiraciones corrientes de las partes involucradas, no puedan ser alcanzadas simultáneamente.
Muchas
asociaciones personales con el término conflicto reflejan experiencias y
revelan supuestos negativos que plantean que se debe evitar o eliminar. También
pueden existir asociaciones emocionales que le dan al conflicto una connotación de ira,
odio y perdida.
Como
punto de partida se deben establecer sobre el conflicto importantes premisas:
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Es
parte de la condición del ser social, por lo tanto no es propio de ninguna
edad, raza, etnia, contexto o cultura específica.
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Su
análisis, favorece el establecimiento de distintas respuestas y con ello,
aprender a construir antes que destruir.
-
No
es negativo per se, aunque si puede serlo su forma de solución.
Es
necesario comprender el conflicto como una condición humana orgánica, como un
fenómeno natural y como un suceso potencialmente positivo, para poder mejorar
la respuesta al mismo, pues a menudo los problemas que surgen no son de aquel
mismo sino de la respuesta dada.
El
conflicto rompe temporal o permanentemente la
relación ( personal, afectiva, comercial, educativa, laboral, social, etc.)
motivado por diferencias afectivas, valorativas, de criterios, de
intereses, económicas, de espacio, etc. las
cuales se pueden expresar en forma verbal, física o sicológica.
Cuando
el conflicto es muy intenso y se han comprometido factores emocionales, escala, produciendo
una disminución en las posibilidades de solución y muy posiblemente un
deterioro de la relación de las partes.
Puede tocar varios niveles, o atravesando varias culturas, partiendo del
concepto de cultura que plantea Nakagawa (1990) que, la
cultura es aquella parte de las interacciones y experiencias humanas que
determinan como uno se siente, actua y piensa. Es
la cultura la que determina el sentido mismo de la visión que tiene el
individuo de la realidad.
El conflicto puede ser explorado desde el punto
de vista de su origen, fuentes, tipos, creencias y posturas.
En
cuanto a los orígenes del conflicto este puede darse entre varios individuos,
entre grupos o a nivel personal. Si se identifica el origen del conflicto se está
comprendiendo éste.
El
conflicto se presenta en un individuo (intrapersonal), entre dos o más
individuos (interpersonal), dentro de un grupo, organización o institución (intragrupal),
o entre dos o
más grupos (intergrupal).
Con
relación a las fuentes se pueden identificar las acciones que se oponen
y que originan el conflicto.
En
cuanto a los tipos de conflicto según Moore existen dos tipos de conflictos:
Los
innecesarios y los genuinos.
* Los innecesarios tienen como raíz
problemas de percepción y comunicación;
*
Los genuinos surgen de diferencias más
concretas, por intereses y por aspectos estructurales, y su resolución requiere
de esfuerzo a otro nivel.
Nuestras
creencias determinan las formas y las posibilidades de resolver los conflictos.
Son actitudes que se asumen y tienen sobre las relaciones, la fuerza con que
persiguen las metas, las características personales y la posición frente a la
asertividad y agresividad. Es el caso de aquellas personas que solo saben ganar
o perder, o su repertorio de respuestas son únicamente de ira, agresividad, o
aquellas que solo conocen el temor y las prevenciones, y de esta forma marcan la
dinámica del conflicto.
No
podemos olvidar que cada grupo o comunidad va creando y desarrollando sus
propias culturas y comunican a sus pares una visión particular del conflicto
que determina un estilo de respuesta.
Preguntemos
ahora cuales son las posturas que se asumen frente a una disputa::
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Posiciones-
representan la postura inicial que comúnmente adoptan las personas en conflicto,
simplemente definen lo que las partes creen que quieren. El problema es que éstas
son cuestionadas, limitando la resolución de las mismas.
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Necesidades-
representan dos aspectos del individuo: necesidades físicas y necesidades sicológicas. La satisfacción de
éstas es parte importante en la resolución de cualquier conflicto, según
Glasser (1991), existen la necesidad de poder, de pertenecer, de libertad y de
diversión. Según Diamond (1995) las necesidades del individuo y en especial de
los grupos están definidas en: identidad, seguridad, vitalidad, comunidad.
-
Intereses-
La
satisfacción de los intereses es uno de los aspectos más importantes en la
resolución de cualquier conflicto, no siendo el único aspecto a considerar,
pero si el que permite ampliar la
visión misma de éste. Se refiere a aquellas implicaciones que tiene el
individuo frente a una situación específica y que le determina el
grado de implicación o de afectación que tiene frente al conflicto.
No
existe un esquema único y totalmente válido para analizar en forma universal
los conflictos dentro de las diferentes culturas y creencias, pero si se puede reconocer que detrás de cada conflicto existen una serie de necesidades, que en
algunas ocasiones no son expresadas abiertamente, y que una vez se identifican son de gran ayuda para
la comprensión misma del conflicto.
Una
de las posibilidades que ofrece el manejo de los Métodos Alternos de Solución
de Controversias, es el hecho de identificar la contextualización de cada
conflicto con sus respectivos actores involucrados, situación que facilita
y enriquece la dinámica social por cuanto ofrece que sea reconocido a
cada individuo como ser distinto al otro.
El
conflicto se presenta entonces de diferentes maneras, por diferentes motivos y
con variada intensidad. Hacen parte de la vida de los individuos y de acuerdo a
la forma como se asuman pueden generar nuevos caminos que redunden en el
desarrollo social y personal o, por el contrario, de destrucción y
desconocimiento de los derechos y necesidades del ser humano.
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